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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

Reduciendo la administración para luchar contra el déficit y algo más

Mario López
Mario López
miércoles, 26 de mayo de 2010, 07:53 h (CET)
Proponen los dirigentes del PP que, en aras a reducir el déficit público (que parece que es la moda), se supriman dos o tres ministerios que no valen para nada. Yo iría bastante más lejos. Dada la actual configuración administrativa de nuestro país, lo suyo es suprimir por completo el Gobierno de la nación. Además, ahora que el PP le ha cogido gusto a la descentralización, hay que aprovechar.

La descentralización no supone otra cosa que acercar la administración al ciudadano y proteger la identidad de los pueblos. No hay nada malo en ello. Sin embargo, estamos viendo cómo el solapamiento de funciones entre el Gobierno central y los autonómicos está provocando un gasto desproporcionado e injustificado, así como una mala praxis administrativa. ¿A cuento de qué se siguen manteniendo las delegaciones del Gobierno? Aquello es un apaño del régimen franquista que vigilaba con mano de hierro el gobierno de lo que por aquel entonces se llamaba "provincias". Es curioso, todos los españoles que no vivían en Madrid eran considerados provincianos, en el sentido más peyorativo del término; y luego se quejan de que los catalanes les tengan manía. Y, además, estando integrados en la Comunidad Europea y en el euro, no tiene la menor justificación seguir manteniendo la Jefatura del Estado, menos aún la Casa Real, y el Banco de España. Y si cada comunidad tiene su parlamento, ¿qué narices pinta el Congreso de los Diputados? Así que, sin ironía, propongo la supresión de la Jefatura del Estado, la Casa Real, el Gobierno central, el Congreso de los Diputados y el Banco de España; incluso los cabildos canarios (del Tribunal Constitucional no hablo porque ya bastante extinguido está él por sí solo). Las únicas instituciones de ámbito nacional que mantendría, al objeto de seguir garantizar la unidad del país, son el Senado, el Ejército y el Tribunal Supremo. El Senado se llenaría de contenido al convertirse en la institución consagrada a mantener los vínculos solidarios entre las diferentes comunidades de la República Federal de España. Aunque sólo fuera por ver trabajar a los senadores ya merece la pena mi proposición.

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