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A ZP sólo le queda la movilización del odio
Almudena Negro
Tenía razón, quién realmente lo dudaba, Jaime Mayor Oreja. Los contactos entre ETA y el gobierno han cobrado tal intensidad que esta vez hasta el Partido Popular de Basagoiti y, sobre todo, de ese complejo con patas y barba llamado Oyarzábal que el PP de Goyo Ordoñez no merece, se ha olido la tostada. El pacto PP-PSE está en el aire. Yo diría que finiquitado. A la vuelta el verano, si es que en julio no se declara ya la quiebra de España de forma rotunda, veremos cómo se rompe el pacto “constitucionalista” y el PSE de Patxi López, el de la preocupación por la salud de Iñaki (de Juana Chaos), se pone a hacerle la rosca al PNV para mantenerse en el machito. Erkoreka lo sabe. Y es que el derrumbe electoral consecuencia de la gran mentira de 2008 (“Por el pleno empleo. Vota PSOE”) supone, o al menos así lo cree gran parte de la bancada socialista, el paro para numerosos diputados. El pleno empleo: esa sí que fue una mentira masiva. No nos merecemos un gobierno que nos mienta, y llegó Rubalcaba. Pizarro lo advertía para carcajada de muchos que ahora lloran y se lamentan buscando alguien a quien culpabilizar por la responsabilidad de su voto. La hecatombe electoral parece tan evidente que hasta el amigo Roures la da por descontada. En 12 puntos aventaja el PP al PSOE según Antena 3. Sólo le faltaba al amigo catalán, endeudado cual PRISA o Unidad Editorial (de la gestión de Pedro J., de bandazo en bandazo, habría mucho que hablar), que ganara el PP y se pusiera a cerrar, medida imperiosa, las televisiones y agencias de noticias estatales. Esperanza Aguirre ya ha abierto la espita: quiere, al menos de boquilla porque sabe que no tiene capacidad legal para ello, subastar Telemadrid. Que le sigan todas las demás. El EFE de Grijelmo y del primo de ZP, colocado por designio del Caudillo mientras miles van al paro, también. Tijeretazo.
ZP, el de los recortes sociales y las subidas masIVAs de impuestos, carece ya de credibilidad tanto en el interior como en el exterior. Por no colocar no coloca ya ni las Letras del Tesoro. Pero ello no quiere decir que, iluminado como está (y siempre estuvo), haya pensado en convocar, como debería, elecciones anticipadas e irse a su casa o que haya renunciado a instaurar su personal régimen autoritario o segunda transición, consecuencia, digámoslo sin miedo, de la primera, que fue la transición de la tiranía del consenso socialdemócrata orquestada de espaldas a la ciudadanía, como magníficamente señala el políticamente incorrecto profesor Jesús Neira en su “España sin democracia”. Transición que pasa por conectar la legitimidad democrática con la antidemocrática y mitificada Segunda República, que terminó en la tragedia de la guerra civil. Incluyendo en ella a los socialistas de ETA, como se hizo con el PCE en la primera Transición, y expulsando de la vida pública a la media España que representa el PP. Tal cual. No les exagero ni un ápice. Txapote dentro, María San Gil fuera. Es el resumen del plan del cejitas.
ZP, en lugar de dejarse de frentismos que sólo llevarán a la ruina a España se ha propuesto crispar y ha pisado a fondo el acelerador de la tensión que le contaba a Iñaki Gabilondo. Ley de libertad religiosa para perseguir a los católicos, deslegitimación de lo que queda del poder judicial a cuenta de Garzón y su más que merecida suspensión, tensión ente Comunidades Autónomas, negociación con ETA… Está convencido que sólo así podrá ganar, entre cascotes y ruina, las próximas elecciones generales. Es la movilización del odio. Por eso los socialistas que negocian con Batasuna (los hombres de paz de ZP) han ido hasta en tres ocasiones a entrevistarse con ellos a prisión. Me da que no era para jugar al parchís. En verano, con una declaración de tregua que les garantice estar presentes en las próximas municipales para así seguir pagando las balas asesinas de nuestro dinero, estallará la cosa. Si es que ZP llega al verano. Que no está clara la cosa.
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