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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Dictadura financiera

Antonio Cánaves (Palma)
Redacción
jueves, 20 de mayo de 2010, 23:22 h (CET)
¿Cómo desenganchar a un ludópata, dejándole que viva en un casino?

Brindando con sus copas en alto ante las medidas adoptadas por los gobiernos europeos, una fiesta de euforia embriaga a los banqueros. Se frotan las manos, ya que, aunque arruinen países, no tienen necesidad de poner límites a su afán de lucro. El gobierno los premiara por ello.

Lo lógico seria que ¿Si son los causantes de la crisis financiera, que todos sus beneficios vayan destinados al Estado, hasta salir de la crisis?

Cada mes nos sorprendemos, al ver que en plena crisis, los principales bancos obtienen beneficios récords. Pero todos los gobiernos, en lugar requisar sus beneficios, para forzarlos a intervenir, para terminar cuanto antes con la crisis, los tratan como intocables niños mimados. Dando vía libre para que los banqueros puedan alargar la crisis cuanto quieran o provocar otra, que el gobierno con nuestro dinero saldrá en su ayuda.

Si a nivel particular los bancos nos engañan con la letra pequeña de hipotecas, seguros… ¿Que no harán para salir beneficiados con las finanzas a nivel nacional y mundial?

¿Si no estamos en una dictadura financiera, porque no se invaden los paraísos fiscales del dinero negro con las fuerzas de la OTAN para disolverlas? ¿De qué sirven los esfuerzos y la dotación de medios de la INTERPOL, la CIA, los servicios secretos mundiales y todas las policías y ejércitos del mundo, si la delincuencia y el crimen a gran escala siempre tienen una vía de escape y financiación autorizada por todas las democracias del mundo?

¿De que sirve la labor del cuerpo diplomático internacional, la ONU, los acuerdos de Paz, la ayuda humanitaria…, si el soporte económico que alimenta el crimen y la delincuencia no se elimina, ofreciendo pasillos legales para que la delincuencia de grandes capitales, el terrorismo y crimen organizado internacional siempre triunfe?.

¡Tan sencillo de arreglar para el ciudadano! Da la impresión, que quienes dirigen el mundo tuvieran un severo retraso mental. Cabria preguntarse: ¿por que la banca internacional, no mueve un solo dedo, para apropiarse del 20% del capital mundial que manejan los paraísos fiscales? Si ésta, es capaz de buscar mil y un subterfugios para aumentar la cuota mensual de los hipotecados en una décima, ¿como rechazan apropiarse de todo el capital que aflore fruto de la desaparición de los paraísos fiscales proveniente del dinero negro?

Su silencio cómplice indica que, nuestra democrática banca es tan sucia como la que lava el dinero negro, y el fisco de nuestras democracias, de una ingenuidad interesada sin parangón: castigan al pobre y al que trabaja; y deja escapar al ladrón y al especulador.

Los esfuerzos de la política por controlar el mundo financiero serán siempre infructuosos, porque la política necesita de los prestamos bancarios para sus proyectos y eso genera deuda, cuyos intereses, la gran banca no esta dispuesta a perder. No se atreverán a morder la mano que los puede estrangular.

La ley que rige el mercado es generar el máximo beneficio para sus inversionistas. Poner límites o cláusulas sobre la especulación en la bolsa, es tan absurdo como pretender que un alcohólico se desintoxique en un bar. Pues el juego de la bolsa consiste en aprovecharse de las debilidades de los otros jugadores para tener las máximas ganancias: Tener información antes que los otros, o crear informaciones falsas es la base del juego.

Al igual que la adicción del ludópata es más fuerte, que el perjuicio que pueda crear a su familia, jugándose la hipoteca de la casa o el salario que da de comer a sus hijos. Los jugadores de la bolsa han demostrado, no ya que puedan arruinar a una familia, si no a todas las familias que sostienen un país. Que la riqueza que genera el trabajo diario de millones de ciudadanos, se la jueguen unos ludópatas que tienen nuestro destino en sus manos. Y lejos de ser tratados como adictos o enfermos mentales en centros de desintoxicación, se les toma como la columna vertebral que sostiene de desarrollo económico mundial. Así la riqueza que cada día creamos los obreros del mundo, no sirven para crear mayor bienestar, sirve para que estos yonquis del dinero se lo jueguen en el casino de la bolsa, y entre diferentes grados de adicción al dinero, se peleen como perros por sacar la mayor tajada.

No se puede dejar el destino del mundo en manos de enfermos de codicia. El fin de esta aberración esta en que todos los seres humanos se den de baja de todas la religiones y políticas que en nombre de Dios o de la democracia nos han hecho aceptar una moral que permite que unos hombres se enriquezcan a costa del trabajo de otros. Dividiendo la humanidad en ricos y pobres.

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