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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Amistad virtual

María Cicuéndez
Redacción
jueves, 20 de mayo de 2010, 08:22 h (CET)
En la era de los internautas, la amistad virtual ha venido a sustituir, en muchas ocasiones, al placer de escuchar la voz de un amigo y a disfrutar de su compañía cuando las circunstancias lo permiten, en el mejor de los casos. De una manera sistemática, por pura comodidad, muchas veces preferimos mandar un correo electrónico o un sms para felicitar un cumpleaños, o alguna festividad como la Navidad, o dar alguna noticia significativa en nuestras vidas, sea ésta alegre o una lamentable desgracia, perdiendo la cercanía de la comunicación en si misma.

Desde aquí invito a reflexionar si por comodidad o falta de tiempo cada uno de nosotros descuidamos el trato y la delicadeza que la amistad verdadera requeriría. Quizás en ocasiones, cuando tenemos la moral un poco baja, caigamos en el victimismo de lamentarnos por no ser más apreciados, atendidos o reconocidos por nuestro entorno más inmediato. Esos momentos serían espléndidas ocasiones para darle la vuelta a nuestros reproches y plantearnos si nosotros ofrecemos ese cariño que pedimos o incluso exigimos a veces a los demás. ¿Lo recibimos de nosotros mismos para empezar?...

Plantearse el uso que hacemos del correo electrónico y del sms del móvil es un tema que pasa normalmente desapercibido y sin embargo nos daría mucha información sobre nuestra manera de relacionarnos con nuestros seres queridos. Ahora que ya pocas personas conocen a sus vecinos, y que el anonimato prima en las grandes ciudades, en esta era en la que nos hemos acostumbrado a no soltar el móvil ni en vacaciones, y necesitamos revisar el correo electrónico personal a diario, es importante reservar espacios de encuentro con las personas significativas en nuestras vidas.

Es evidente que el desarrollo de las telecomunicaciones en las últimas décadas ha facilitado la comunicación entre personas de los rincones del mundo a nivel personal y profesional. Es simplemente un milagro de la técnica el poder charlar tranquilamente vía Internet, con alguien que está a miles de kilómetros por un precio más que razonable y en principio, asequible, a pesar de que la conexión a Internet siga siendo cara en España en comparación con otros países del norte de Europa. Sin embargo, habría que prestar atención al carácter impersonal, frio y ambiguo del uso del correo electrónico y del sms para comunicar noticias importantes en la vida de una persona como una boda, un nacimiento, un fallecimiento, una separación, un divorcio, un cumpleaños o un aniversario, entre muchos otros motivos para enviar un mensaje.

En el caso de elegir mandar un sms, la ambigüedad de la motivación detrás del envío se acusa, en el caso de que el emisor no sea un buen comunicador, ya que el receptor puede llegar a todo tipo de interpretaciones de un texto tan reducido. La comodidad, el ahorro, o la costumbre, como motivos principales para utilizar los mensajes por móvil como forma de comunicación pueden costar caros si provocan un malentendido entre las personas. ¿Quién no recuerda alguna bronca provocada por un mensaje sin sentido? ¡Seguro que más de una pareja sonríe al leer esto!…

En esta sociedad de crisis de valores, en las que fuerzas opuestas parecen mover al subconsciente colectivo hacia la oscuridad del fracaso económico o político o hacia grandes muestras de solidaridad y de esfuerzo por vivir en paz y en armonía, es fundamental pararse a reflexionar cómo nos estamos relacionando con nosotros mismos y con los demás. La base de una sociedad más justa para todos radica en el equilibrio que cada persona muestre en si misma y en su trato con los demás, empezando con su entorno más inmediato, familiar y profesional hasta alcanzar todos los colectivos de la sociedad con los que cada persona interactúe.

Cuidar los detalles en nuestras relaciones es como quitar las malas hierbas de un jardín. Si queremos que éste florezca en primavera habrá que cuidarlo en todas las estaciones de la vida. Encontremos momentos, cada uno a su manera y según su disponibilidad, para reunirnos con nuestros seres queridos, para escuchar sus voces y saber de sus vidas, entreguemos aquello que anhelamos y probablemente la ley de atracción nos devuelva en su efecto boomerang el regalo de relaciones sinceras.

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