Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Orgía caníbal

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
jueves, 20 de mayo de 2010, 07:12 h (CET)
Los muy ricos, ésos poquitos que han producido artificialmente la crisis mundial que nos concierne para meter la mano en el bolsillo de todo el mundo, finalmente se han salido con su encanto. Sorprende que se hayan producido centenas de millones de desempleados en todo el planeta, que la miseria haya entrado a saco en las vidas de miles de millones de personas o que muchos Estados estén en un tris de desaparecer como tales o caer sin paracaídas en el infernal Tercer Mundo, y que aquí sigamos en las mimas como si no hubiera pasado nada. Ni un detenido, ni un perseguido, y, ni mucho menos, un solo sancionado: barra libre para la escoria de la humanidad.

¿Y todo esto para qué?...: para volver a lo mismo. Si en algo estoy en completo acuerdo con los manifestantes griegos, es en que esta crisis han de pagarla los muy ricos, los bancos y todos esos golfos que han sumido al planeta en este desmadre. Sin embargo, los gobiernos y las autoridades financieras se conducen como los socios necesarios de aquéllos para perpetrar este delito de lesa humanidad. Nada nuevo, adempero, porque esto mismo es lo que sucedió con la Argentina del Corralito. En realidad, aquello fue el ensayo general de esto, y, si entonces atracaron a un país completo, ahora se han atrevido a hacerlo con el mundo en pleno. Ya advertí que pasaría exactamente esto desde esta misma columna y desde “Sangre Azul (El Club)”, esa novela que tiene mucho de crónica de nuestra modernidad. Revísenlo, porque incluso hay un video por ahí en Youtube.

Al final, lejos de aprender de nuestros errores y utilizar nuestros enormes fiascos para perfeccionar nuestra sociedad, volvemos a la misma injusta inmoralidad, o, peor aún, los poderes se vuelven con infinita mayor saña contra los más débiles, devorándolos para alimentarse. “Los déficit no se pagan solos”, decía anteayer nuestro infumable presidente Zapatero; “ni se producen solos”, añado yo. De modo, que no estaría de más que sean quienes lo produjeron los que lo paguen. No obstante esto, que parece cosa de cajón, serán los trabajadores de nómina los que hagan frente con sus haciendas a las deudas de han originado especuladores y gobiernos al alimón. Gobierno nacional, gobiernos autonómicos y ayuntamientos, en vista de que sus haberes presupuestarios van a ser notablemente disminuidos, han orientado su antropofágica voracidad hacia torticeros y tramposos recursos legales que, cuando menos, son repugnantemente amorales. Que quienes no hacen frente a sus obligaciones de pago, como los ayuntamientos, tengan potestad para meter la mano en la cuenta corriente de los ciudadanos, incluso de aquellos a los que adeudan pingües dineros, para cobrarse por el artículo 33 multas inventadas o recaudadas por esa legión de centuriones del tráfico que deben producir tantas de ellas diariamente, no deja de ser un delictivo atraco legal.

Han de recaudar a como dé lugar, aunque sea devorando las carnes de los contribuyentes. Lo mismo que hace, ni más ni menos, el Gobierno central, el cual ha establecido que una infracción de tráfico cometida por un trabajador a salario mínimo y un coche-herramienta en régimen de supervivencia, es exactamente lo mismo que esa misma infracción cometida por un ricachón a quien esa sanción le sirve como papel higiénico debido a lo insignificante de la misma. Es decir, que se castiga con impúdica sevicia al humilde, en favor del pudiente señorón. Lo mismo que las medidas para solucionar la crisis, vaya, que recaen en su máxima brutalidad sobre los humildes para que los poderosos puedan seguir atracando a la sociedad.

El sistema que nuestros amigos (para qué queremos enemigos) del Gobierno están implantando, son así de simpáticas: se liberan a terroristas –o se escapan, ¡cachis!- y se persigue a los inocentes, se mima a los criminales y se criminaliza a las víctimas, y se condona y se da dinero a los muy ricos…, para que repartan beneficios a costa de los trabajadores, ancianos y pobres. Y si a esto le sumamos esa deplorable moda actual de que en todo programa de televisión haya unos cuantos cocineros preparando ñoñas delicatessen, ¿qué tenemos?...: pues ni más ni menos que nos están preparando la olla para deglutirnos. Los ciudadanos de a pie, gracias a aquellos golfos financieros y a estos gobiernos socialistas, nos hemos convertido en toda una ambrosía para paladares selectos. El alimento de los dioses, en fin, que están preparando una orgía caníbal.

Noticias relacionadas

Hacer República

J. Hernández, Málaga

Un blanco sueño por Astún (Huesca)

V. Rodríguez, Zaragoza

La Navidad, Trump y los demás

M. Ferraz, Barcelona

Demasiadas ‘normalidades’

S. Madrid, A Coruña

Un regante alimenta a 155 personas de media al año

D. Martínez, Burgos
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris