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Etiquetas:   Ver   juzgar y actuar   -   Sección:   Opinión

Bajar el sueldo a los funcionarios

Francisco Rodríguez Barragán
Francisco Rodríguez
miércoles, 19 de mayo de 2010, 06:52 h (CET)
Me causa tristeza que la medida anunciada de rebajar el sueldo a los funcionarios, sea motivo de satisfacción para muchos españoles que, obviamente no son funcionarios. He sido casi toda mi vida activa funcionario y tengo que reconocer que gozamos de mala fama. Se nos juzga siempre por el comportamiento del peor y todo el mundo tiene la queja de aquella vez que no le atendieron como esperaba o rechazaron su petición o sus alegaciones o le impusieron un recargo.

Para el mundo laboral, cuyos puestos de trabajo pueden perderse en cualquier momento, la estabilidad de lo funcionario es motivo de envidia, aunque nadie sabe lo que puede pasar con todos si la crisis no se soluciona.

La mayor parte de los funcionarios, que verán rebajados sus sueldos, son los administrativos, auxiliares y subalternos con sueldos bastante modestos, mileuristas en la terminología actual. Pero es lo fácil para un Gobierno como éste que, al parecer, ha perdido el norte y la credibilidad.

Las otras victimas del recorte son los pensionistas, cuyas pensiones serán congeladas para el año próximo, pensionistas que mientras estuvimos en activo cotizábamos para pagar las pensiones de los que nos precedieron, confiados en la solvencia y seriedad del sistema de reparto que ahora parece hacer aguas.

De cualquier manera, el ahorro que pretende el Gobierno con éstas medidas me parece harto insuficiente dado el volumen de la deuda española que ni los funcionarios ni los pensionistas hemos generado.

Quizás habría que haber empezado por podar las diversas administraciones de amigos y paniaguados que disfrutan de los mejores puestos, sin haber ganado nunca una modesta oposición. Esta poda posiblemente sería más sustanciosa que la rebaja del sueldo de los auténticos funcionarios.

No hay duda de que el gasto de las diversas administraciones es insoportable, por lo que sería necesaria una reforma a fondo. La tijera hay que meterla en los presupuestos anuales eliminando todos los gastos de dudosa justificación y la plétora de ministerios, vicepresidencias, organismos, empresas públicas, consorcios, etc. que sirven para colocar a los correligionarios pero no parecen que estén contribuyendo al bien común ni al olvidado principio de subsidiaridad, por el cual ningún estamento público debe hacer lo que los ciudadanos pueden resolver libremente.

Seguramente el afán de intervenirlo todo produce más males que bienes, aunque naturalmente los poderes económicos más que ser intervenidos son los intervinientes, a los que el Gobierno se desvive por salvar, aunque sea a costa de los funcionarios y los pensionistas.

Ya que el Gobierno habla de la sostenibilidad, pienso que es llegada la hora de examinar honradamente si es sostenible el sistema autonómico que padecemos. La soberanía nacional reside en el pueblo español y los políticos que nos representan vienen obligados a administrar nuestro dinero con economía, honestidad y transparencia. La inoperancia y la corrupción son inadmisibles.

No podemos pensar que, por formar parte de Europa, son los demás países los que tienen que salvarnos del despilfarro de nuestras administraciones. La Comunidad Europea ha ayudado a España durante mucho tiempo y parecía que había servido para nuestro crecimiento, pero parece increíble que en unos años todo se haya venido abajo y nos encontremos en esta situación tan desagradable.

Como es habitual en este Gobierno, las medidas a tomar no las ha pensado de antemano, por lo que esperamos el “decretazo” para hacernos una idea de la forma en que se van a aplicar estas dos medidas con las que el Sr. Rodríguez Zapatero quiere contentar a la Comunidad Europea y ¡a Obama!

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