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Etiquetas:   Cristianismo originario   -   Sección:   Opinión

Una interpretación errónea del calendario Maya

Teresa Antequera
Vida Universal
martes, 18 de mayo de 2010, 06:21 h (CET)
Según el calendario Maya el 21 de Diciembre de 2012 debe cerrarse un ciclo, por lo que no es de extrañar que en base al citado calendario, así como a la taquillera película “2012”, muchos crean que la Tierra desaparecerá con toda la humanidad dentro. Pero ¿es esto pura ciencia ficción o existen indicaciones científicas que confirmen que se acabará el mundo?

Desde un punto de vista científico, es un disparate creer que el mundo se hunda de un día para otro, a pesar de que existen amenazas reales y a pesar de que los escenarios de la película no son totalmente erróneos. Pero sí consideramos las profecías dadas por los profetas de la antigüedad, un común denominador es que nunca se da una fecha exacta para lo que es anunciado, ya que con la advertencia las personas tenemos la posibilidad de cambiar, y por lo tanto generarse un cambio en lo que tendría que haber pasado.

Los mayas crearon una importante civilización en Centroamérica durante más de 1000 años, con un sistema de calendarios astronómicos muy sofisticados. También se sabe que fueron los únicos en toda América que tenían escritura desarrollada, aunque es muy posible que existan diferentes formas de interpretarla, al igual que es posible que existan diferentes métodos de interpretar sus calendarios.

Al respecto el profesor Nicolai Grube, antropólogo y director del Instituto Americanista de la Universidad de Bonn nos dice: “si los Mayas oyeran lo que se dice sobre ellos en relación a la fecha de 2012, se divertirían mucho y se preguntarían en cual de sus profecías nos hemos basado”. Entonces a la pregunta de por qué se ha vuelto tan actual esta fecha, habría que decir que es porque muchas personas sienten que demasiadas cosas en nuestro mundo no están en orden. Destrucción, decadencia, guerras y catástrofes llevan a muchas personas a tener la sensación de que estamos sentados sobre un polvorín. Por eso mismo un observador atento no necesita una “fecha” para apercibirse de la situación real de la humanidad: Los glaciares se derriten, el hielo de Groenlandia desaparece, las sequías en África aumentan, el hambre es cada vez mayor, inundaciones, volcanes y catástrofes medioambientales provocarán grandes migraciones de población. Se podría afirmar en base a los acontecimientos reales y al pronóstico científico, que en un futuro el mundo tendrá un aspecto bastante diferente al actual.

Hoy muchos ya saben, en base a las profecías dadas en la actualidad a través de Gabriele de Würzburg, que lo que se conoce como el final del mundo no significa el final del planeta Tierra, sino que será algo diferente, como por ejemplo el final del comportamiento materialista, lo que se entiende como el final de lo demasiado humano, del egoísmo y de lo mundano. Lo que dará paso a una humanidad más elevada y a un planeta más puro.

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