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Quieren resucitar a Franco
Pedro de Hoyos
A Garzón le pueden emplumar, ahora mismo acaban de suspenderle de sus funciones. Y acusan a Franco, ese hombre, de arrojarle al fondo de la celda. Como el Cid, a Franco le acusan de ganar batallas después de muerto. Porque debe quedar constancia de que Franco ha muerto hace ya algún tiempo.
A Franco lo quieren resucitar no sus partidarios, a lo mejor también, sino sus contrarios. Franco como excusa, Franco como motivo, Franco como futuro... en el siglo XXI. Conste que para mí Franco está muy bien donde está y como está. Entre los miles de cosas que los lectores me han llamado en los muchos años que llevo escribiendo nunca me han llamado franquista, pero todavía están a tiempo, señores.
Así que si afirmo que la izquierda que hoy defiende a Garzón lo mismo que antes le atacaba (al revés que la derecha, claro) quisiera a Franco vivo en la actualidad, no me insulten ni me tiren piedras ni me llamen facha podrido. Bueno, háganlo si quieren, allá ustedes. Pero ni Franco persigue a Garzón ni se persigue a Garzón por antifranquista, déjense de chorradillas populacheras aptas sólo para adictos y forofos de la causa.
Conste que defiendo que se investiguen todas las fosas del franquismo y se devuelvan los asesinados a los cementerios con la dignidad que se merece todo ser humano, pero a Garzón le persigue la Justicia, no sé si con razón o sin ella, los tribunales decidirán que para eso les tenemos.
La demagogia debe ser mantenida a buen recaudo para ser usada contra el populacho votante que se deja llevar por la miseria de la orientación política propia y de sus líderes. En cambio a los jueces hay que darles razones más poderosas, más brillantes, más intelectuales y mejor organizadas. Los que proceden contra Garzón son jueces, no son ultras amancebados con una ideología, sino casados con la Ley. Denles argumentos, no les den agit-prop: les resbala.
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