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Opinión

Etiquetas:   Cristianismo originario   -   Sección:   Opinión

Odio, envidia y ambición impiden la salud y la armonía

Ana Sáez Ramírez
Vida Universal
martes, 11 de mayo de 2010, 05:52 h (CET)
Cada vez más personas se cuestionan si las enfermedades de nuestra época tienen un origen puramente químico, o si no hay otros factores que afectan directamente a la materia pero que se escapan a la percepción intelectual. Buscadores de la verdad, personas sensitivas y los buenos médicos han aprendido a incluir en sus diagnósticos no sólo los resultados de pruebas de laboratorios, sino a comprender la estrecha relación entre la existencia humana y la espiritual.

Pensamientos y palabras son fuerzas que son acogidos por células y órganos como un eco. Así como la persona piensa, habla y actúa, así reacciona su cuerpo, los grupos celulares. La consciencia de los órganos reacciona tanto a impulsos positivos como negativos y a impulsos del ambiente que la rodea. Quien ha aprendido a dominar sus pensamientos y sus sentidos, puede preparar también su cuerpo para la salud que procede de lo interno. ¡Para ello únete conscientemente con el Espíritu universal, con tu alma y con tu cuerpo. Reconoce tu cuerpo como el instrumento de tu alma, como el vehículo del cuerpo espiritual que vive en ti. Tus pensamientos, palabras y obras y tu actitud ante la vida son el combustible para tu cuerpo!

El cuerpo humano es un cuerpo natural, cuyas sustancias son de la naturaleza. Por eso el ser humano debería vivir con la naturaleza y reconocer en ella la fuerza propulsora, la vida. Si el ser humano se reconoce como una parte de la naturaleza, entonces se reconocerá también a sí mismo y comprenderá el efecto del Espíritu en la materia, también que el no es sólo un cuerpo humano. El alma está encarnada para expiar en esta encarnación sus sombras, las cargas de las encarnaciones anteriores. Por esto el ser humano debería mantener su cuerpo sano en base a alimentos sanos provenientes de la naturaleza, por medio de pensamientos desinteresados y de una vida ordenada.

Quien está en armonía con Dios es traspasado más intensamente en su alma y en su cuerpo por la fuerza espiritual, por eso únete con cada órgano dándole las sustancias alimenticias necesarias de la naturaleza. Vivifica el alma y el cuerpo con pensamientos positivos y alcanza así la unidad con todo. Los órganos absorben gustosamente las sustancias de la naturaleza si llevas una vida positiva y armoniosa. Quien quiera alcanzar armonía y la salud, tiene que transformarse en el vencedor de su naturaleza animal, de sus pasiones y de sus sentimientos humanos. Tiene que romper las cadenas del odio, de la envidia y de la ambición, las cuales impiden a las fuerzas divinas servir y ayudar al hombre”.

De la publicación: “Origen y formación de las enfermedades”.

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