Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Las distancias cortas

Maite Nicuesa Guelbenzu
Redacción
lunes, 10 de mayo de 2010, 06:52 h (CET)
Recuerdo que cuando estaba en el instituto, el profesor de literatura nos decía a los alumnos títulos de películas para inspirarnos a la hora de escribir relatos literarios. Pues bien, hace un año escuché el título de un libro de Iñigo Sota Heras que me encantó porque me parece poético. Se trata de la novela editada por Cocó que lleva por nombre Las distancias cortas. En esta ocasión, igual que cuando estaba en el instituto, tomo como fuente de inspiración esas tres palabras para dejar volar la imaginación y reflexionar sobre temas humanos.

Las distancias cortas. Una idea metafórica y elegante. Tres palabras cargadas de simbolismo en el lenguaje de las relaciones interpersonales. ¿Cómo se mide la distancia entre dos personas cuando el abismo que existe de corazón a corazón puede ser más grande que el que separa dos continentes? ¿Cómo se recorre la distancia que nos separa del alma de otro ser humano? O lo que es más difícil… ¿cómo permitir a otra persona descubrir nuestro yo desde la cercanía que como una lupa potencia las virtudes y magnifica los defectos que tanto nos esforzamos en ocultar? Los sabios dirían que ahí reside el verdadero amor: en la aceptación de lo bueno y lo malo que hay en el otro. Sin embargo… ¿qué pasa con el miedo que produce soberbia y arrogancia? ¿Cómo se escupe de un sorbo la vanidad que impide la paz?

No es fácil acortar distancias en la sociedad tecnológica. Sin embargo, todos necesitamos ser escuchados en lo más hondo de nuestro ser. Sentirnos valorados y reconocidos por el otro. Construir lazos interpersonales fuertes y sólidos. Dar y recibir. Mantener el equilibrio en la balanza de un corazón que tal vez se desgasta al compás de la decepción, la incertidumbre y la lucha. Viajar al corazón de otro ser humano no es lo mismo que coger un avión para descubrir un paraíso perdido en medio del océano. La aventura que envuelve acercarse a otra persona implica riesgos, sacrificio y esfuerzo. Palabras que tal vez sorprendan a aquel que está acostumbrado a la superficialidad.

Las distancias cortas aumentan cuando a veces nos boicoteamos a nosotros mismos como consecuencia de un mal recuerdo del pasado. Los centímetros se tornan kilómetros bajo una tormenta de dudas y miedo. Entonces… el ser humano se convierte en una isla desierta en la que sólo existe soledad y amargura.

En medio de esa soledad, a veces, aparece la esperanza en los ojos de otro ser humano. Y nuevamente, surge el milagro. El milagro de vivir paso a paso sintiendo que existen distancias que disminuyen a través de la palabra y el contacto de la piel y el alma.

Noticias relacionadas

Isabel del Rey, de profesión poeta

Hay que leer estos 'Versos de escuela' de Isabel del Rey porque es la libertad lo que se lee en los poemas

Miedo nos da. ¿Un Art.º 155 descafeinado?

¿Se pretende restaurar la legalidad en Cataluña o salir del paso con el menor coste político?

Intervención en Cataluña

Rajoy ha reaccionado ante el reto o chantaje planteado por Puigdemont

Soy mujer, escucha mi rugido

La violencia contra las mujeres en la vida estadounidense, en primer plano

Velocidad de la alegría

Necesitamos agilidad mental para el cultivo y disfrute de la alegría crítica y constructiva
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris