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Etiquetas:   Lencería fina   -   Sección:   Opinión

Mojito de café

Teresa Berengueras
Teresa Berengueras
@berealsina
lunes, 10 de mayo de 2010, 05:55 h (CET)
Durante toda mi vida me ha gustado ir a los bares de los hoteles para tomar el aperitivo, copas, encontrarme con mis amigos, charlar o simplemente descansar, siempre he encontrado que los hall y los grandes salones de los hoteles son perfectos para tratar diversos temas debido a esa privacidad que no se encuentra en los bares de la calle. Cuando viajaba mucho por el mundo para hacer mis reportajes sobre sociedad y moda me fascinaba entrar en los salones y tomarme algo, aunque fuese muy caro, descubría un poco la ciudad, recuerdo los Brunch del mítico y desaparecido Hotel Plaza de Nueva York, en esos momentos era impensable algo semejante en Barcelona, una ciudad muy cosmopolita, donde todavía no existía ningún hotel de tales características. En Roma me gustaba ir al bar más pequeño de esta ciudad museo el del Hotel D’Inghilterra para saborear alguno de sus combinados, cada vez que me tocaba ir a Venecia tiempo antes me hacia algunos ahorrillos para tomar un aperitivo en el Harry’s Bar y así hasta el infinito. En Barcelona, donde vivo, siempre que he tenido que encontrarme con alguien para hablar de trabajo, incluso para hacer alguna entrevista he escogido los salones o los bares de diversos hoteles. Era como un ser extraño cuando hacía algo así sin ser cliente del establecimiento ni estar alojada en alguna de sus habitaciones.

Por suerte los tiempos cambian y ya hace años que la oferta hotelera ve con alegría que sus bares, sus restaurantes, sus halls, sus lobbys, atiendan más allá de los viajeros que llegan a la ciudad y se alojan en el hotel. Ahora pasear por la ciudad y entrar en un hotel a tomar un irish coffée o cualquier otra cosa ya se ve como una cosa habitual y que el gremio hotelero agradece. Una mañana de esta pasada semana me citaron los del Hotel Le Meridien de Barcelona para que conociera los consejos de un barista noruego, Fritz Storm, que nos iba a hablar del mundo del café, un brebaje que, desde su descubrimiento, forma parte de nuestras vidas, al menos para mí. Al levantarme cada mañana lo que más me despierta, además de una ducha de agua fría, es el olor a café recién hecho que me llega desde la cocina. Sólo olerlo ya abro los ojos. Su sabor me acompaña durante buena parte del día, hasta media tarde en que a veces el cuerpo me pide otro.

De muy joven, para tirar todos los días adelante con mi trasiego laboral y estudiantil, llegué a tomar hasta catorce cafés diarios, una locura según el médico que me visitó un día a causa de mis taquicardias, me prohibió la cafeína en los cafés, las bebida de cola y el tabaco y me aseguró que si quería seguir sana debía cuidar mi alimentación ya que sólo con zumos de naranja y ensaladas mi cuerpo no aguantaría, me puso una dieta mediterránea equilibrada para que engordara. La seguí y en un año engordé 100 gramos, lo único que encontré a faltar de todo lo prohibido fue el café. Con los años y con la entrada del descafeinado lo sustituí pero debo decir que muchas veces por la mañana me he hecho una cafetera sólo para olerlo.

Fritz Storm, didáctico y ameno, utilizó para sus explicaciones el café Illy, mientras, paso a paso, iba adentrándonos en ese especial ritual que es el tomar café, para él es esencial que las cafeteras estén a la vista del usuario y así éste pueda comprobar que cada vez se limpia correctamente la cánula que calienta la leche, de no ser así pueden quedar en ella restos de leche y dañar nuestro estomago al tomar algo en mal estado. Se adentró en el mundo de los granos de café y sus formas y características, desde el más suave al más fuerte. Storm es un hombre sonriente, tiene sentido del humor. Prefiere que todo sea muy natural, nada de sucedáneos, si alguien no puede tomar leche entera en el cortado o en el café con leche recomienda que se tome ésta en menor cantidad. Por supuesto descartó el descafeinado y habló de que los buenos cafeteros paladean el café, las tazas deben ser pequeñas y su forma debe ser más estrecha por abajo y más ancha por arriba.

Fritz ha hecho una serie de recetas utilizando el café Illy y las ha convertido en todo una arte y un placer para el paladar. El arte es cultura y por eso estuvo en Le Meridien para tomar parte del programa LM100 donde un grupo de artistas de diferentes ámbitos: fotografía, videoarte, escultura, cine, música, gastronomía, etc., todos ellos liderados por el Asesor Cultural de este proyecto Jerôme Sans, uno de los fundadores del Museo de Tokio de París, van a continuar con una serie de actos en donde nos hablarán, cada artista, de su mundo y sus particularidades, un amplio y ecléctico programa de actos culturales.

El acto tuvo lugar en el lobby del hotel, un lugar que no sólo es para clientes alojados sino para tertulias y debates, también, como es lógico para encuentros de negocios. De las recetas que preparó Fritz probé el Mojito de Café, lo recomiendo, en principio creí que ese cóctel era más apropiado para la tarde, pues no, es fresco, tiene los sabores esenciales que uno aprecia en esta bebida caribeña: el del café, el del ron y el de la menta. Delicioso. Algún día de estos publicaré la receta, después de probarlo me parece un combinado perfecto para todas las horas y tiempos del día.

DÉRIVÉE ALGO ESPECIAL
Laure de La Baume viaja por todo el mundo, en sus múltiples viajes se encuentra con objetos, con cosas diversas que le gustan, que ha creído, por su experiencia, que sería bueno compartir con todas aquellas personas a las que les gusta encontrar cosas originales y únicas en la vida, es por eso que Laure ha abierto una tienda de 130 metros cuadrados en la zona perfumada de Barcelona, al lado de la llamada Iglesia Redonda, en la calle Johann Sebastian Bach. El invento de Laure se llame Dérivée y es una boutique que tiene muchas cosas bonitas, moda para hombre y mujer, piezas “vintage” de las pocas que quedan por el mundo, distintas, divertidas, elegantes, entre otras cosas tiene lo último del diseñador Yamamoto, puedes encontrar los chocolates franceses de Fouquet, los perfumes de Frédéric Malle, las joyas de Lulu Frost, diseñadora que aprovechando el cierre del antiguo hotel Plaza de Nueva York utilizó los números de las puertas de las habitaciones para crear sus joyas.

Todo es original y distinto, pero en todas estas historias nacidas de viajes, de personas que buscan, miran y encuentran porque tienen personalidad y un sello especial en todo lo que llevan a cabo en la vida y además se da la circunstancia de que todos aquellos creadores que tienen creaciones propias en Dérivée están unidos entre sí por algún denominador común, Yamamoto está allí porque es un diseñador cosa que le une a Lulu Frost, pero seguro que habrá algún libro de la tienda que además señalará la historia de Fouquet o hablará de los perfumes y su vida.

Nada está allí porque sí. Es una boutique con sello de las pocas que hay en Barcelona, es de lujo pero los precios se ajustan bastante a la realidad más allá del lujo que todo el mundo sabe que sólo es asequible para algunos. Pero les puedo hablar de encontrar algo por seis euros y algo menos y algo más. El edificio que acoge este ambiente tan dispar está catalogado y lo construyó el arquitecto Ricardo Bofill quién junto a su mujer, Marta Vilallonga, ha diseñado el interiorismo claro y diáfano de este nuevo espacio barcelonés.

ELIZABETH HURLEY VENDE BIKINIS
La actriz inglesa Elizabeth Hurley estuvo en La Roca Village para abrir la nueva tienda que lleva su nombre y en donde presentó su colección de bikinis para esta temporada, abrió esta semana su especial tienda de baño que tendrá las puertas abiertas hasta el mes de setiembre, se mostró contenta y sonrió mucho. Pero los que esperaban verla vestida con sus diminutos modelos se quedaron con las ganas, de cualquier forma los mismos lucían hermosos y espléndidos en las dos modelos que ayudaban a la actriz a mostrar sus nuevos diseños. El modelo Pink Bikini se llevó la atención de la mayoría de los que ese día estaban comprando en ese pueblo diminuto pero lleno de tiendas con productos a precios recomendables que es La Roca Village.

Elizabeth creó especialmente para esta jornada de apertura de puertas de su tienda ese bikini rosa, color que tanto favorece a todo el mundo, con un fin benéfico que era donar toda la recaudación de la venta del mismo para la lucha contra el cáncer de mama, enfermedad de la que murió su abuela.

Todos guardamos en nuestra retina el noviazgo que vivió Elizabeth con Hugh Grant, romance que empezó en el rodaje en España del film Remando el viento. La pareja se enamoró y tuvo una larga relación que acabó como el rosario de la aurora aunque en la actualidad Elizabeth y el actor siguen conservando una estrecha amistad, ya que , ignoro si en estos momentos es así, durante años compartieron esa amistad con los negocios de ambos. También recordamos la boda Elizabeth con el hindú multimillonario cuya boda fue algo así como el cuento de “Las mil y una noches”. Ella recibió a sus invitados vestida como una hindú de clase, fueron días y días de vino y rosas, noticia y fotografías que vimos en la Biblia del corazón, la revista Hola.

A Elizabeth, cuando aún era novia de Hugh, les conocí en una fiesta en Madrid, ella desprendía mucha magia, se hacía la luz al entrar en los aposentos de Fortuny, todo bien distinto de lo que sucedía con Grant, que es mucho mas bajo que lo que se ve en las películas y su piel lechosa te ponía sobre aviso de que estábamos ante una estrella que tenía chispa por sus guiones pero lejos de ese título de Cary Grant de nuestros días que muchos se empeñan en darle. Ese día iba maquillado y alguien le había puesto un tono tan claro que parecía el hermano pequeño de Drácula, todo bien distinto a Elizabeth, más alta, sonriente, bien vestida, un poco irónica, un poco distante, elegante y con una melena bien trabajada. Cuando dieron la noticia de su separación no me sorprendió, juntos parecían dos hermanos y de distinta madre. Elizabeth en La Roca Village fue esa mujer “eblussiant” que yo recordaba, menos mal.

JOAQUIM VERDU PRESENTA EN MADRID SUS NOVIAS

El creador catalán ha estado esta pasada semana en Cibeles Novia para presentar su primera colección de Novias de Alta Costura, él le llama Verdú Atelier, todos los diseñadores tienen sus manías, Atelier es el lugar donde trabaja, donde dibuja, donde piensa, donde crea, donde prueba, cuando todo este trabajo está finalizado lo presenta en sociedad. Esta vez le habían llamado de Madrid, le querían en esa pasarela y le querían con sus modelos muy exclusivos pero con su personalidad, con su sello. Verdú trabaja en el mundo de la moda desde hace más de treinta años, no podía dejar a nadie descontento y muchos menos cuando él desde hace seis meses ha entregado, alma, creación, tiempo, miedo y sinsabores a su colección. Una colección divina que se lo jugaba todo en veinte minutos de pasarela, es una verdadera injusticia que después de tantas horas de trabajo y de tanto esfuerzo se mida todo en tan escaso espacio de tiempo, la moda tiene ese denominador común para todos los creadores, los más ricos y los menos, los que tienen más presupuesto y los que apenas tienen nada, se lo juegan todo en un plis plas, entiendo a los creadores y sus nervios, porque éstos no sólo están fomentados por si sale bien o mal el desfile, no, su preocupación es por todo el tiempo que han luchado y por todo lo que se juegan en tan poco tiempo.

Verdú presentó modelos actuales para novias con mucha personalidad, vestidos femeninos e insólitos en la pasarela, vestidos creados con telas de gazar, de seda natural y no dudó en gastar metros y metros para coser sus drapeados, para coser sus diminutas aplicaciones, para crear cuerpos que se ciñen a la modelo y a la joven o madura casadera que escoja sus personales diseños. No me recuerdan ninguna época, he visto en todos ellos la firma de Verdú, un hombre que con sus vestidos esculpe a la mujer, tenga la talla que tenga y además en algunos de ellos cubre el vestido con espectaculares abrigos larguísimos en punto (él es el rey del diseño de punto desde hace largos años) confeccionados y tejidos para esta ocasión. Una colección espectacular que sólo un hombre con espíritu de creador y de la realidad podría haber hecho. Todo un éxito.

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