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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

La justicia a medida de Mariano

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
domingo, 9 de mayo de 2010, 06:27 h (CET)
Pedro Pacheco siendo alcalde de Jerez allá por los años ochenta con motivo de una sentencia de la Audiencia de Sevilla que impedía derruir el chalet de Bertín Osborne lanzó una frase que con el paso del tiempo se hizo famosa y a punto estuvo de dar con sus huesos entre rejas. A los señores de toga y puñetas en la bocamanga no les hizo ninguna gracia la jocosa expresión de Pacheco y le empapelaron por burlarse de una cosa que se supone tan seria como es la Justicia, esa señora de los ojos vendados. La alegoría justiciera dicen que lleva los ojos vendados para ser imparcial y no reconocer a amigos, conocidos y saludados cuando tiene que impartir sus fallos, pero al paso que vamos la venda en los ojos de la señora Justicia más bien está para que no vea las injusticias que cometen algunos de los encargados de impartirla.

Llevamos años esperando que las señorías del Tribunal Constitucional se pronuncien sobre la legalidad del Estatut que los catalanes votaron en referéndum y que fue aprobado en las sedes parlamentarias catalana y española. No se ponen de acuerdo sus señorías y el tema ya huele a podrido, muchos de ellos ya deberían haber cesado y dejado su puesto a nuevos jueces pero, al parecer, entre el PSOE y el PP no hay acuerdo para nombrar a los nuevos componentes del máximo tribunal en temas constitucionales. Los encargados de pasar el cepillo y recortar las rebabas nacionalistas que, según algunos, tiene el Estatut catalán deberían estar en sus casas o en otros menesteres y no poniendo palos en las ruedas de un texto legal que desde el primer momento ha sido visto con inquina por parte del nacionalismo españolista que, como las meigas, haberlo haylo.

Hace unos días y para hablar de este tema Mariano Rajoy se presentó en Barcelona para entrevistarse con el President Montilla. Nadie esperaba nada positivo de esta reunión, Rajoy, en estos últimos tiempos, se ha convertido en Mister Niet, a todo responde con negativas a no ser que su oponente se doblegue ante sus pretensiones. El todavía líder del Partido Popular, responsable de uno de los recursos contra el Estatut, aprovecha cualquier ocasión, venga o no a cuento, para intentar llenar las urnas con votos dirigidos a la gaviota. En Barcelona se presentó como el máximo adalid en defensa de la Justicia, poco después en una entrevista en Onda Cero le oímos decir al respecto “Las reglas del juego son muy importantes y en democracia hay parlamentos, hay ejecutivos que gobiernan y hay un poder judicial que dice lo que es acorde a la ley”, más respetuoso con quienes imparten justicia no podía ser, al fin y al cabo estaba hablando de un contencioso, el del Estatut, en el que él es parte acusadora.

Pero a continuación se pasó por el arco del triunfo las opiniones, que suelen ser sentencias, de los jueces al hablar de su “Poncio” en el País Valencià, Mariano Rajoy le debe mucho a Francisco Camps, le debe estar en el sillón más alto de la calle Génova, le debe ser el todavía líder de la muchachada de la gaviota, le debe a Camps su ayuda para ocupar el puesto al que la “lideresa” madrileña, Esperanza Aguirre, ha puesto asedio. Rajoy no puede dejar en la estacada a Camps, y menos por tres trajes de nada, y sacó a relucir esa doble moral de la que la derechona hace gala en muchas ocasiones y al pasar de acusador a acusado cambió su sistema de valores al respecto de la justicia “Yo voy a apoyar a Camps y va a ser el candidato del PP a las próximas elecciones en Valencia porque comprenderá usted que eso de los tres trajes yo no me lo creo, diga la Justicia lo que quiera”.

Una vez más el Partido Popular saca a relucir la doble vara de medir y ensalza a los jueces cuando conviene a sus intereses mientras hace ostentación prepotente de despreció hacia lo que los magistrados del Tribunal Supremo digan sobre Francisco Camps. Tal vez Mariano Rajoy conoce algunos de los entresijos del Tribunal Supremo, tal vez entre los magistrados de la sala que debe dictaminar en el caso de los trajes de Camps hay más de un “buen amigo” como lo es el Presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana o tal vez la Justicia, con sus ojos vendados, sigue siendo un cachondeo como afirmaba Pedro Pacheco.

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