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Etiquetas:   Políticamente incorrecta   -   Sección:   Opinión

La bolsa y los conspiranoicos

Almudena Negro
Almudena Negro
@almudenanegro
viernes, 7 de mayo de 2010, 05:52 h (CET)
Si es que estaba claro. En cuanto las cosas se pusieran cuesta arriba a los ojos de todo el mundo y la mayoría comenzase a ver que el emperador, aquí Caudillo, va en pelota picada, se recurriría a eso a lo que recurre todo tirano en aprietos: a la conspiración judeo-masónica, al enemigo invisible. En este caso los malvados conspiradores son los siempre sospechosos “especuladores”. Especuladores que son esos señores, muchos de ellos pensionistas, que invierten sus ahorrillos en la bolsa con la intención de obtener un beneficio y no para hacerle un favor al socialismo patrio. Malvados. Egoístas. Antipatriotas. Encima, con eso de retirar su dinerito, han puesto ante la mirada horrorizada de muchos españoles la verdad de nuestra economía. No tienen perdón.

Claro que, los mismos especuladores cuando compran deuda española, nuestros Bonos del Tesoro, son, según quienes ahora los insultan, buenísimos, majísimos, encantadores. Lo que no sé es a qué espera tanto contertulio, político y apesebrado para presentarse ante el juzgado correspondiente y presentar una denuncia contra esos perversos que premeditadamente, según ellos, se propusieron el pasado martes hundir la bolsa española para forrarse. Porque lo que están denunciando, se supone, podría subsumirse en algún tipo penal. Ahí tienen al dirigente del PSM Antonio Miguel Carmona, sin duda aspirando a un puesto como diplomático español en el ministerio de Moratinos, tildando de “tonto útil”, “imbécil de turno” y “anormal de serie” a la mano derecha de Angela Merkel por proponer la “insolvencia ordenada” de los países supuestamente en riesgo de quiebra. O sea, de los llamados PIGS. Talante. Propuesta de quiebra ordenada, por cierto, que también ha hecho, Carmona no se entera o lo quiere ocultar, el ministro de finanzas alemán Wolfgang Schäuble, así como el presidente de Alemania y ex director gerente del FMI, Horst Koehler.

“No doy crédito”, afirmaba ZP intentando contener la debacle cuando la bolsa se desplomaba algo más de 5%. Parecía nuestro cejitas una caja de ahorros de esas que ahora tendrán que ser, con el beneplácito de Rajoy, “reestructuradas” a toda velocidad. Por eso de que el FROB ha sido prohibido por la UE a partir del 30 de junio. Porque al menos la mitad de ellas, y ZP no hace mucho en Manhattan presumiendo de la fortaleza de nuestro sistema financiero, están en quiebra después de años regalando dinero en función de intereses políticos varios. Son las cajas que niegan préstamos a familias y pequeñas y medianas empresas. Las mismas cuyos despojos se repartirán Rato y Fainé. A todo esto: ¿alguien sabe dónde anda metida Elena Salgado?

Que no, que los rumores infundados (España iría a solicitar ser rescatado a la griega por importe de 280.000 millones de euros) no fueron la causa del desplome. El rumor provocó a primera hora de la mañana una caída de apenas un punto. Mucho menos de la caída que sufrió el IBEX después de la intervención alucinada y alucinante José Luis Rodríguez Zapatero, el de Babia. Miren qué sucedió al día siguiente: la bolsa, que ha caído casi un 20% este último año, siguió bajando otro 2%. Lo siento, conspiranoicos.

La causa del desplome, además de un paro escalofriante y un déficit desbocado, es la falta de credibilidad no sólo del gobierno, sino de todas las instituciones españolas. De todas sus instituciones. La causa de nuestra crisis, pocas veces se apunta, no es económica. Es política.

Otrosí. En Grecia, la extrema izquierda de la miseria y el hambre, a quien le parecen mal las medidas de contención del despilfarro y la austeridad –pretenderán seguir haciendo fiesta todos los días-, prendió fuego a una sucursal bancaria. Tres muertos. Un hombre y dos mujeres. Una de ellas embarazada de cuatro meses. Terrible.

Otrosí. De la foto de Rajoy y ZP nada digo porque nada creo que vale.

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