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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Un avión de guerra para Miguel Hernández

Ángel Morillo (Badajoz)
Redacción
miércoles, 5 de mayo de 2010, 22:27 h (CET)
Castuera -donde “estuvo”, según parece, el poeta de Orihuela Miguel Hernández, que murió a los 31 años en la cárcel de Alicante de tuberculosis pulmonar- se halla inmersa en la celebración del centenario de tan insigne personaje y tiene instalado un gran mural en la fachada del Ayuntamiento con la siguiente inscripción: “Soy una abierta ventana que escucha por donde va tenebrosa la vida. Pero hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida”, que, ni que decir tiene, forma parte de uno de sus poemas.

Hasta aquí muy bien. Nada, por supuesto, que objetar al enardecimiento de la labor del poeta comunista en favor de la República y de las Libertades por las que se desvivió.

Mas, siendo Castuera una población en la que la contienda nacional –y no quiero ser guerracivilista- dejó huellas de la manera más cruda y horrible (hasta hubo un “Campo de Concentración”, con lo que eso significó), resulta más que desatinado que para saludar a quienes nos visitan se tenga instalado en un gran pie, en una rotonda de entrada al municipio, un avión de guerra (F-no sé cuantos) de los de verdad que, para colmo, está pintado -de camuflaje- como cuando interviene en combate. O sea, algo así como “listo para cazar” escuelas, hospitales y a la población civil en general, pues ya se sabe que en las guerras modernas mueren más civiles que soldados.

Y uno se pregunta, por consiguiente, qué pensaría, si viviera, Miguel Hernández al ver semejante “esfinge” de muerte y destrucción en lugar de, por ejemplo, un busto suyo... Aquí que, como farisaicamente se ha puesto de manifiesto, algunos tanto aprecian su nombre y su obra.

O que diría si supiera que ese “aparato”, reitero, hecho para sembrar la muerte y el llanto de inocentes entre otros menesteres (que debería estar devuelto a sus dueños -la Base de Talavera- porque así se aprobó en un Pleno de la Corporación Municipal) permanece incólume porque el Sr. Alcalde (¡Socialista!) se niega, por sus… “agallas” a quitarlo, en una postura de falta de respeto al acuerdo plenario, nada democrática y propia de un vulgar oligarca de la época del poeta.

No sé... Pero quizás, de vivir hoy, Miguel Hernández habría dedicado a ese “artefacto afrentoso” de Castuera unos versos –“corregidos”- de uno de sus poemas que dirían así: “No calarás. No puedes calar, forma que vagas por estas crujías donde el aura es mi nudo. Por más que te debatas en encumbrar, naufragas. No pasarás. El suelo sigue desierto y rudo”. O quién sabe, dada su valentía, si no habría increpado al Regidor del pueblo con la famosa frase de Antonio Gala, dicha a su manera: “Si a cierta gente como Vd. no se le subiera a un pedestal como el que sustenta a ese “chisme”, no habría que bajarlo a empujones después”.

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