Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Algo más que palabras   -   Sección:   Opinión

Lecciones para vivir compartiendo

Víctor Corcoba
Víctor Corcoba
miércoles, 5 de mayo de 2010, 02:51 h (CET)
Este año celebramos el sexagésimo quinto aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, conflicto que sembró sobre la tierra riadas de desolación, mares de congojas, océanos de amarguras, inmensidades de dolor inolvidables que deshonran a la especie humana. Aunque cualquier momento es saludable para reflexionar sobre lo que nos destruye como personas, no en vano cada contienda es una destrucción del alma humana, la Asamblea General de la ONU declaró que los días 8 y 9 de mayo son una ocasión propicia para el recuerdo y la reconciliación.

Recordar el pasado para no caer en los mismos errores es un acto de valor humano, tan preciso como necesario. De igual modo, la reconciliación es la gran victoria que nos lleva a la concordia. Con reprimir las guerras e imponer la paz, no es suficiente, hay que calmar los ánimos y colmarlos de mediación comprensiva. Lo que cuenta es interceder, armonizar, restablecer, unir, dejarse reconciliar de persona a persona; porque al igual que el orador y político romano Marco Tulio Cicerón, prefiero la paz más injusta a la más justa de las guerras.

Una verdadera mediación sólo puede ser fruto de un nuevo modo de ejercer la conciencia humana, puesto que es la mejor guía moral que tenemos para movernos por esta vida. Es menester que la especie humana fraternice en el mundo. Hay nombres que lo dicen todo, como es el caso de la Comisión de la Verdad y de la Reconciliación, establecida oficialmente en Tegucigalpa, apoyada por Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos, para dar luz a los hechos relacionados con el golpe de Estado que destituyó al presidente hondureño Manuel Zelaya el pasado 28 de junio. Reconozco que me emociona esta semántica pacifista y pacificadora, que no pretende conducir tanques ni entrar en reyerta alguna.

Quizá la más grande lección de la historia sea que todavía no hemos aprendido las lecciones de la historia. El recuerdo de la segunda guerra mundial o la hazaña de la Comisión de la Verdad y de la Reconciliación de Tegucigalpa, son hechos que imprimen conocimiento y desprenden sabiduría. Mi aplauso total, porque estas realidades son las que, ciertamente, radian memoria e irradian autenticidades.

Noticias relacionadas

Miquel Iceta, el Travolta de la rosa

Perfiles

¿Hasta dónde llega el cáncer separatista dentro de España?

No nos creamos que el proyecto del separatismo catalán se reduce a Cataluña

La difusión de Norberto Gil es bienvenida

Ya lo decía el famoso arquitecto La casa debe ser el estuche de la vida, la máquina de la felicidad

Palestina y la "banalización de la maldad" por parte de Israel

¿Hacia un régimen teocrático-militar en Israel?

España se romperá... o no

El pueblo se ha despertado. Los españoles no están dominados
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris