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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Debilidad Humana, Criminalidad y Wall Street

Ben Tanosborn
Ben Tanosborn
martes, 4 de mayo de 2010, 04:14 h (CET)
El mantra-por-aclamación de Ronald Reagan de que “La avaricia es buena” nos está comenzando a oler a puchero podrido después de haber visto a algunos gángsteres de Wall Street sometidos a preguntas que exponen su participación en el desfalco de la economía norteamericana, y su idea de como redistribuir la riqueza del país. El martes fue un día muy revelador cuando ejecutivos de Goldman Sachs tuvieron que desfilar ante miembros del Congreso no obstante su orgullo y alarde impenitente.

El consejero delegado de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, junto a Fabrice “Fab” Tourre, y otros centuriones financieros con menos colorido, fueron sometidos a un duro interrogatorio por miembros de una Tararí-Tarará legislatura – nuestros dos partidos indistinguibles – que hace una década quitó los controles de regulación que se pusieran durante la Gran Depresión de los años 30 durante la presidencia de FDR; algo que, de forma irrefutable, ha sido la razón principal por lo que la economía de EEUU, junto a otras mas, continúan en condiciones de pronostico reservado. Quizás lo mas irrisorio en estos interrogatorios tuvo que ver con el cuidado que se tuvo en que no hubiera falta de decoro cuando vino al caso el que ejecutivos de GS, hablando de los productos financieros que ellos crearon y vendieron – bien llamados “pilas de mierda” por ellos mismos... preocupados por la frívola vulgaridad en vez del crimen cometido. Son las masas, el vulgo, a quien se le está jodiendo por la elite HP del país. Y a todo esto, allí teníamos a Blankfein concernido en lo difícil que será restaurar la reputación de Goldman Sachs. ¡El colmo de la estupidez cuando su problema es el fraude!

No te preocupes Blankfein, los antiguos alumnos de esa organización dorada que hoy día representa lo que es el capitalismo rapaz en EEUU tiene todavía gran influencia, y sigue operando desde los puestos mas altos en el gobierno y la economía del país.

Después de haber pasado una buena parte del día absorto en el interrogatorio de los ejecutivos de Goldman Sachs, en temas tocantes no solo a finanzas sino también a lealtad, honor y veracidad... y el sistema capitalista rapaz que opera en Norteamérica representado no solamente por el elemento criminal de Wall Street sino también por sus defensores – los hipócritas que forman nuestra rama legislativa en el gobierno – me encontré mas tarde ese día con una persona que también tuvo que confrontar lo que es lealtad, honor y veracidad.

Por coincidencia esa misma tarde, en una transacción personal, conocí a un antiguo aspirante a oficial de marina quien fuera expulsado de Anápolis (Academia Naval) como resultado del famoso escándalo de violación del código de honor que ocurrió en la academia en 1992, quizás el escándalo mas grave ocurrido en la historia de las academias militares norteamericanas. Este individuo, uno de 24 cadetes expulsados, por declararse culpable diciendo la verdad, sufrieron las consecuencias de su delito mientras que el resto de los 133 cadetes implicados en el escándalo, se supone mintiendo, recibieron sus diplomas y cargo militar en 1994. Y todo por motivo de un sistema de honor en Anápolis que da mas valor a la lealtad (camaradería militar) – nunca te chivas de un compañero – que a la verdad.

A final de cuentas, este honesto y agradable joven, que mas tarde escribiría un libro sobre ese episodio, terminó recibiendo su licenciatura en ingeniería en la Universidad de Washington en 1995 donde, por coincidencia una vez más, estuve presente en la ceremonia de graduación debido a que una de mis hijas también se licenciaba allí. [El orador invitado a esa ceremonia no fue otro que Tom Brokaw, celebrado presentador de noticias en EEUU, quien tuvo un tema interesante honrando a los que lucharon en la Segunda Guerra Mundial, la ultima guerra “honesta” en la que EEUU ha tomado parte – asumiendo que aceptemos la noción de que algunas guerras son necesarias.]

Al finalizar ese largo martes, según pesaba la venialidad de actos deshonestos que todos cometemos a lo largo de la vida dada nuestra debilidad humana – normalmente con consecuencias personales – y la criminalidad de aquellos que destruyen o dañan las vidas de otras personas, como los cambistas del templo Wall Street y sus lacayos en el gobierno, comencé a realizar que el vivir en una plutocracia, no importa cuanta “libertad-cautiva” tengas, es algo triste. Claro que a todo esto debemos preguntarnos, ¿seremos capaces en esta nacion de efectuar el cambio democrático necesario?

La respuesta... nuestra inhabilidad de efectuar cambio unido a la impunidad con que se está cometiendo el presente holocausto económico – que dista mucho de terminar – me vino bifocalmente. Al cierre de la Bolsa en Wall Street ese martes, el índice del Dow Industrials bajó el 1,9 por ciento, mientras que Goldman Sachs aumento de valor, irónicamente, $549 millones... que representa el 1,9 por ciento en la cotizacion de sus acciones. Algo así como si esa cueva de ladrones nos estuviese diciendo: ¡imbeciles... joderos! Y a todo esto, en mi visita online a Amazon para encargar una copia del libro del deshonrado cadete, “Cuestión de Honor: El Escándalo Que Convulsionó Anápolis y un Cadete Que Decidió Decir la Verdad”... me veo con los precios de ese libro, para mi un índice de lo que es importante para los norteamericanos hoy en día: 16 libros nuevos a $1,78 por unidad; 58 libros usados a 4 centavos por unidad; y 1 libro coleccionable por $16,99. En resumen, que por menos de $50 pudiera haber adquirido el inventario completo de este libro en Amazon.

Todo resulta tan claro: redención para ese cadete, hoy día ingeniero profesional y dedicado entrenador de béisbol (niños) en sus ratos de ocio... y reproche: para una partida de ladrones financieros de Wall Street, así como para el resto de nosotros que permite que esto ocurra, y con ello la destrucción de la democracia. Muy a propósito en este primero de mayo, el Día Internacional de los Trabajadores, un día con raíces estadounidenses que datan de 1886 y el trágico incidente de Haymarket (Chicago)... algo que nuestra legislatura nos ha negado y reemplazado... por el Día de Derecho; algo de lo mas absurdo. El capitalismo, no importa lo rapaz u obsceno, no debe ser contaminado con ese socialismo “terrible” que dice ser mas del pueblo, y vela por una justicia social. El lavado de cerebros del pueblo norteamericano continúa vivito y coleando.

No queda otro remedio que soñar... ¡Esperanzador Primero de Mayo!

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