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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

La negociación discreta

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
martes, 4 de mayo de 2010, 04:12 h (CET)
Ya se sabe que en nuestro pervertido lenguaje políticamente correcto lo llamado discreto se corresponde taz a taz con secreto. Y en el caso de la negociación –que viene de negocio, para los poco advertidos- con el terrorismo, es discretamente secreta por cuanto todo el mundo sabe que se está llevando a cabo al mismo tiempo que se niega que se está llevando a cabo. Un poco galimatías, pero así de enredado es el juego verbal del alpiste y el despiste en la primera división de los iluminados.

Bueno, más allá del Faisán ése que no termina de cantar por más que se sepa con certeza quién hizo el gorgorito, ahora tenemos el nuevo código penal que recién acaban de aprobar sus señorías y los últimos actos de ese tan manido como estrella juez Garzón, quien se está procurando la españolidad al completo al ser genio y figura hasta la sepultura, dando libertad ahora a quien ayer encarceló, aunque, eso sí, por los motivos humanitarios que a otros miembros de esa misma organización armada de matiz terrorista les denegaron. Los mismos motivos, en fin, para que a ese De Juana Chaos (Caos en inglés) fuera liberado en su momento tanto, pero tanto, que ni lo encuentran siquiera. ¿Se puede conceder mayor libertad acaso?...

Pues, señoras y señores, así está la cosa: usted puede ir a la cárcel por una infracción de tráfico, por insultar a su santa, por dar un cachete al nene y por mil estulticias más, pero si mata a veinticinco seres humanos, si asesina a destajo, si se cachondea del dolor que produce en los parientes de las víctimas ("su dolor es nuestro gozo y sus lágrimas nuestras carcajadas", dicen), si promueve el crimen en plan matanzas indiscriminadas y tal, como que no pasa nada, y si pasa, pues una llamadita a tiempo y a volar, o ya le sacarán del talego, si jugándose la vida le agarra la policía, siquiera sea por motivos humanitarios. ¡Caramba, pero que humanamente rebuenos nos estamos volviendo! De ésta, al Cielo directitos, sin paso intermedio por el Purgatorio, seguro.

A la visa de la conjunción de estos sucesos no parece quedar duda razonable que sostenga que se está negociando un acuerdo con los terroristas que salve la cara del Presidente, quien tiene dos años todavía para alcanzar su delirante sueño de pasar a la Historia como el Pacificador. No creer en esta teoría supondría, ni más ni menos, que Garzón está por fastidiar a la población en general y a las víctimas del terrorismo en particular al soltar por motivos humanitarios a quien anteayer encarceló por pertenecer a la parte política de la estructura terrorista, o que la indolencia de la Policía al tener bajo control a De Juana raya en la perversión, cosa que sabiendo lo excelentemente capaces que son, está fuera de toda duda. Pero es que no es menos peliagudo el caso del Faisán, quien luce su palmito dorado y su penachito de plumas gracias a los soplos que oportunamente alertan de las acciones policiales.

En definitiva –y perdónenme la insistencia- lean mi novela “Lemniscata” y entenderán por qué no tiene editor a pesar de haber sido la finalista del Premio Planeta, si bien se la pueden bajar de mi web. El negocio es el negocio y por eso se negocia. Las evidencias saltan a la vista, como salta a la vista que a pesar de todo este tejemaneje que algunos se traen con la Justicia, el que corta el bacalao es el Gobierno, quién sabe si teniendo capacidad para, pese a probables condenas por prevaricación, utilizar sus recursos disponibles para indultar a quien le sirve en la causa de elevar a los altares del estatismo a quien no ha hecho otra cosa que mentir desde que llegó al poder.

En fin, que la ley es draconiana, de sevicia extraordinaria para Juan Pueblo y de algodón para los bandidos, y así nos va, claro. No es extraño, pues, que cuando he dado alguna charla en algún penal, me encontrara entre los reclusos a quienes estaban condenados a galeras la tira de años por haber robado una moto o haber sido sorprendidos con una china de hachís, y que entretanto los etarras estén libérrimos como los santos pájaros. Da la impresión de que matar es en España bastante más barato y está mejor visto que guindar una cartera. Una pena, en fin. Que luego nos pongan cara de pez sus señorías del Legislativo cuando decimos que ellos son el verdadero gran problema de España.

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