|
Tías buenas a mogollón
Pedro de Hoyos
Ese "a mogollón" es lo único que les ha faltado a los mentecatos de Navas del Rey en la publicidad de su puti clu. España entera está llena de señoras de buen ver (y de mejor palpar) y llamarlas tías buenas es propio de analfabetos, cafres, trogloditas y subnormales profundos. Llamar a una señora, chavala o señorita "Tía buena" es relegarla a un plano exclusivamente sexual, es prescindir de todos los valores que como ser humano porta: su inteligencia, sus emociones, sus sentimientos, sus capacidades...
Desde luego son todo lo memos que he dicho sólo por ese desprecio sexual al cincuenta y pico por ciento de la población española, pero sobre todo lo es porque hace falta ser estólido integral para suponer que la sociedad no se les va a echar encima. En esta España en que llamar maricones a los maricones es casi un delito de lesa modernidad (Por favor, digamos "gay" que hace más fisno y modelno) pretender que anuncios sexuales en la vía pública se van a mantener incólumes, sin provocar una reacción social es de débiles mentales. ¿O no saben que los anuncios de sexo están sabiamente recluidos en los anuncios por palabras de los periódicos, incluidos algunos de los más píos y de derechas?
Esto del regocijo erótico festivo es algo ya muy gastado, la sociedad sólo se lo permite a concejalías de la juventud de partidos muy progres, a la Junta de Extremadura o a Bibiana Aido, todo lo demás está visto como machismo cerrilismo, por lo menos. El desprecio sexual sólo está consentido si se hace desde el progresismo panfletario que nos venden los partidos o si se hace desde las páginas, pías o no, de la prensa escrita. A todos los demás nos está vedado, si bien a algunos nos trae al pairo.
Debían saber los rocines miembros del puti club ese que no les iba a salir gratis, salvo como inmensa publicidad; ahora ya no hay dudas, todos saben lo que se vende en ese local: nada de güisqui o cerveza, sino tías. Se venden tías. Nada de señoras, chicas o modelos (a cualquier cosa se le pone la etiqueta de "modelo" y lo vendes aunque se caiga a pedazos). Pensándolo mejor... En esta España preocupada por la ruina económica pero despreocupada por la ruina ética no debería sorprender que cualquier soplagaitas quiera vender "tías cachondas", que es lo que rezaba el cartelito que había por el pueblo, de la misma forma que otros pueden vender lechones, por ejemplo. La degradación debería acostumbrarnos a determinadas mamarrachadas y con la costumbre debería llegar la aceptación.
¿O qué fue la esclavitud sino la aceptación de que al semejante se le podía vender, apalear y matar sin explicaciones? Pues es lo mismo, pero más recatada y discretamente; ya no las matamos sólo las vendemos, no en vano estamos en el siglo... (iba a poner XXI, pero a saber dónde se llegan los de Navas del Rey), es sólo una cuestión de costumbres y no hay ser más adaptable que el ser ¿humano?, basta con apretarle un poco los cataplines y acepta a Zapatero o a Rajoy como animal de compañía.
PD ¿No han tenido ustedes nunca la sensación de que en alguna campaña lectoral sólo les faltaba ofrecernos sexo gratis?
|