Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

¡A otro perro con ese hueso!

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
lunes, 3 de mayo de 2010, 04:19 h (CET)
La crisis de Wall Street del 29 derivó en la II Guerra Mundial del 39, en la cual los EEUU eliminaron a buena cantidad de sus desempleados en los campos de batalla, se forraron el hígado con la venta de armamento a todos los países aliados y compraron Europa a precio de saldo. La crisis española de esos mismos años y los siguientes, como somos algo más chapuzas, no la supimos solventar (Dictadura de Primo de Rivera, Casas Viejas, Revolución del 34, etc.), y se pretendió parecida receta buscando el conflicto salvador, pero la cosa, a falta de enemigo exterior como con la Guerra de África, salió rana y se organizó una degollina tal que todavía las heridas nos sangran. Un conflicto mayor, en muchas ocasiones, no es sino una máscara que cubre el conflicto supuestamente menor, y todas aquellas cosas revolucionarias de la España de los treinta no eran sino una manera de sofocar y contentar o entretener a una población en bancarrota y sin expectativas. Lo mismo que está pasando ahora con la Ley de Memoria Histórica, Garzón y el desenterramiento, no de los restos mortales de quienes fueron asesinados en los caminos, sino de los fantasmas del pasado.

El PSOE es incapaz de todo punto de solucionar el problema social que tiene entre manos, y no deja de multiplicarlo por simple y dura incapacidad de sus dirigentes, hoy gobernantes. Para enmascararlo y desviar la atención, desde que comenzó el conflicto o la crisis no ha dejado de poner en planta maniobras de diversión que nos forzaran a mirar hacia otro lado: aborto, homosexuales, anticlericalismo, derroche, Aído, pandemias, corrupción, secuestros, incultura generalizada, SGAE, fracaso escolar, estatut, la ceja, la Guerra Incivil… Franco tenía al Lute como estrella de sus trucos; el PSOE, a la Guerra Incivil. Lean Sun Tzu y su Arte de la Guerra, y vean que todo este circo no es nada más que una estrategia para ganar por las bravas donde han perdido por la razón no sólo la confianza de los suyos, sino hasta la vergüenza. Con estas estrategias no sólo fijan objetivos sociales distintos de los que debieran concentrar la atención de todos, sino que recaban el apoyo incluso de esos cinco millones de infelices a quienes estos torpes y nada cualificados dirigentes han dejado en la calle y sin expectativas laborales, además de asegurarse el respaldo visceral de muy variados colectivos hasta hace poco perseguidos o ninguneados, de la misma manera que con el guerracivilismo imperante suman a su marcador las voluntades de todos los demás ciudadanos que se consideran que no sólo no son de derechas, sino fervientes adversarios de esa derecha por causa del enfrentamiento ancestral de las dos Españas, el cual vuelve a sangrar gracias a su muy estudiado movimiento de abrir heridas. Lo que siempre ha hecho el PSOE, vaya, que cuando ven que la cosa se pone de capa parda para sus intereses, echan mano de la Guerra Incivil y todo eso. Recuerden a Gila en sus años menos dichosos invocando los horrores de la guerra cuando aquella nefasta etapa del infausto Felipe González: ¡y les funcionó! Les funcionó entonces, como les funcionó después cuando lo de la II Guerra de los Golfos y los de la ceja se echaron a la calle (cosa que no hicieron con la I Guerra de los Ídem), y les funcionó más tarde cuando lo del 11-M. Lo grave, lo verdaderamente grave, es que los españoles no aprendemos por más que los dichos ingleses recen que a los perros viejos no se les puede enseñar trucos nuevos, y de vuelta la sociedad cae en esta estrategia tan retorcida como peligrosa en la que todos nos enredamos en una maraña de de insultos y agresiones verbales, entretanto el PSOE nos guinda la cartera y se sale con su encanto. Prefieren el enfrentamiento social, y aun el conflicto civil, a perder el poder, y lo están consiguiendo.

Si por un momento nos dejáramos de enconar por todas cuestiones guerracivilistas absurdas que, medianamente bien pensadas, no merecen ni el tiempo de razonarlas (ya hacen su trabajo los historiadores poniendo las cosas en su justo lugar), comprenderíamos al punto que blandir los fantasmas que nos dividieron y enfrentaron no es, en realidad, sino un hueso que con toda picardía el PSOE nos ha echado para distraernos de los asuntos verdaderamente importantes, entretanto nosotros, estúpidamente, estamos a la rebatiña como podencos rabiosos por algo que no tiene ya ninguna sustancia.

Tal vez seamos demasiado ingenuos y, por ello mismo, demasiado manejables por trucos tan viejos y tan poco ingeniosos. Tendemos, con demasiada facilidad, a enredarnos en absurdas disputas, cuando la evidencia de que es una maniobra de diversión salta a la vista. Todos, a coro, así escuchamos cualquier voz que tenga algo que ver con la Guerra Incivil, corremos al arcón del abuelo a buscar las banderas y pasquines propagandísticos de aquel patético episodio de nuestra Historia, cuando lo único que deberíamos hacer sería exigir a nuestros dirigentes que se centraran en la solución de los problemas que tenemos –corrupción, crisis, desempleo, etc.-, en vez de crear otros que les permitan seguir siendo el problema. Nada podemos hacer por remediar el pasado, las cuestiones de la Justicia es la Justicia la que debe resolverlas, y todo lo demás son argucias y trampas para desviar la atención de su soberana incompetencia: huesos que nos tiran.

Noticias relacionadas

Crisis política catalana

Las medidas aprobadas irán al Senado y se verá lo que sucede

Dos peligros al acecho: elecciones y contagio prematuro

“La verdad se fortalece con la inspección y con el examen reposado; la falsedad se aprovecha de la prisa y de la indecisión” Tácito

A vueltas con nuestra democracia

Unas modestas reflexiones sobre el poder y las leyes

Quien deja de aprender no puede madurar espiritualmente

¿Por qué y para qué hago esto y lo otro?

¿Llama la muerte a la puerta?

La muerte es un problema que preocupa pero que no se le encuentra solución
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris