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Etiquetas:   Lencería fina   -   Sección:   Opinión

Prepotencia contra profesionalidad

Teresa Berengueras
Teresa Berengueras
@berealsina
domingo, 2 de mayo de 2010, 06:37 h (CET)
Estaba en el sofá de casa, veía como bailaban los concursantes de MQB, lo he dicho mil veces, lo repito, me gusta bailar y siempre que puedo veo este programa porque aprendo. Tomo nota de los espacios grabados en donde Poty enseña a sus concursantes. Ignoro si soy una buena alumna, pero me esfuerzo mucho para bailar en casa, sola o acompañada y en las fiestas y canto, me gusta la música, aprendí piano de pequeña pero lo dejé, la madre Pía me hacía estudiar solfeo y era un rollazo, yo quería, de inmediato, tocar sonatas de Chopin y lo uno sin lo otro era imposible, pero la madre Pía era una tortura para mí y mi familia entendió que me dedicara a otros estudios más básicos, tampoco en casa había tanto como para poder pagarme clases especiales para la música y menos para comprar un piano. He bailado siempre, desde muy chica y era una niña que cantaba a todas horas, en casa estaban hartos de tanta música, tanta alegría, pero eran tiempos en que la gente cantaba por la calle, silbaba, cuando se duchaba también cantaba, a fin de cuentas alguien tenía que hacerlo, en casa no teníamos ni tocata ni radio, no había para estos utensilios, mi alegría, aunque pesada, muchas veces acompañaba o eso me decían mi madre y todas las vecinas de la calle.

Quizá porque estas son mis raíces cuando en la tele veo un programa de música o de baile, me pego a él. Por eso desde que nació MQB lo he seguido siempre o casi siempre admirando a todos los participantes porque sé que deben tener una gran fuerza de voluntad para dedicar unas horas de su tiempo a aprender a bailar, los bailes de salón no son como ir a bailar a la disco, requieren de toda una técnica y por ello en tiempo récord tienen que cambiar el chip y trabajar para hacerse con los movimientos que requiere la coreografía. De Poty, el coreógrafo de MQB, guardo un buen recuerdo desde aquel día en que bailando La Bamba en el programa de las mañana de Antena3 presentado por Alicia Senovilla, la primera persona que creyó en la de San Blas, me puso la primera para que todos los demás siguieran mi ritmo dado que yo tengo el que tengo y eso es lo que hay. Poty hizo una coreografía muy divertida, profesional y se dejó las cejas para que yo pudiera estar en esa representación, trabajé mucho para agradecerle su entrega, menos no se merecía, fue estupendo el número, a lo largo de los años he seguido la carrera profesional de Poty, es un coreógrafo incansable y está a las verdes y a las maduras. Hace milagros con sus alumnos como lo ha demostrado a lo largo del historial de MQB enseñando a bailar casi de manera profesional a muchos que parecía que nunca iban a poder dar un sólo paso con gracia sobre la pista. Su talante y profesionalidad le pueden llevar a cambiar la coreografía elegida si ve que realmente el concursante no puede bailarla, aunque es perseverante hasta conseguir de todos ellos lo que sabe pueden dar.

Poty ejerce su profesión con elegancia. Aguanta mucho y se entrega sin medida. Esta semana hemos visto cómo, una vez más, la concursante de San Blas aprovecha la menor ocasión para mostrar sus malos modales como persona y como concursante. Ella debería saber que no baila bien, debería saber que para hacerlo decentemente como la mayoría de sus compañeros en el programa que sí consiguen ir avanzando debe tomar ejemplo de los mismos que dedican muchas horas a los ensayos además de atender todas las otras obligaciones que tienen en su agenda. Sobre ella, según ella, giran el programa y algunos otros de Telecinco que llevan como divisa la mentira, la tergiversación y la prepotencia por encima de todo. Los miembros del jurado que se dedican profesionalmente a la danza están cansados de decirle que es una concursante como los demás y que la observan por su manera de bailar y no por llamarse cómo se llama ni por vivir de lo que vive y le han reiterado una y otra vez que, ni mucho menos, tienen nada contra ella, simplemente cumplen con la función para la que le han contratado y se limitan a valorar su forma de bailar. El pasado miércoles volvió a estallar la traca en el plató y la aspirante a bailarina más patosa de la historia de MQB haciendo un ejercicio de mala educación y desfachatez se encaró con Víctor Ullate alegando que ella, piruetas danzarinas aparte, hace alguna otra cosa bien y por eso el público la vota. Víctor, haciendo gala de una esmerada educación, le repitió que ellos como jurado están allí para valorar su evolución en la pista y nada más, y que los votos del público son votos soberanos del público pero que ellos, como jurado, tienen que decir cómo se baila. Aída Gómez, de la que ya hablamos ampliamente en esta columna hace unos días, rogó a la de San Blas que no hiciera carotas, ésta siguió con su actitud chulesca y prepotente mientras las palabras del jurado le entraban por un oído y le salían por el otro, hizo un amago de retirarse del programa, recuerdo que ya es la segunda vez que lo hace, pero salió en su ayuda el palanganero del programa y de las “estrellas” fugaces para “rogarle” que siguiera, al fin y al cabo él debe estar para realizar estas funciones de “apagafuegos”, esta visto que ni la cadena ni la productora de MQB no pueden prescindir de los saltitos fuera de todo ritmo de la que será ganadora del programa.

Seguramente los días en los que se impartía en el aula la asignatura de educación la pseudo “madre coraje” de San Blas hizo novillos, ella pasó por la escuela pero la escuela no pasó por ella. A Joana Subirana, otra gran profesional de los bailes de salón, la dejó con la palabra en la boca. Asistimos a un momento despreciable e inimaginable. Los profesionales que llevan años demostrando su valía ejerciendo sus trabajos y dejándose en ello la piel ya no valen para estar en televisión según vimos la otra noche “A los cinco años yo ya estaba en esto” le dijo Aída. Hoy en las televisiones todo vale y lo de menos es tener un curriculum que avale a los que saben trabajar, a los que han dedicado su vida a una profesión. Por supuesto, no sufran, la de San Blas continuó en el programa e incluso pasó a la siguiente semana mientras en la euforia de su triunfo ante las críticas de los profesionales les dirigió un gesto que bien puede interpretarse como un disimulado y eufórico corte de mangas, pero la alegría de su victoria se vio empañada además de por las valoraciones del jurado ante su falta de profesionalidad por los abucheos que le dedicó una parte del público presente en el plató. Ella se siente querida y lo es, pero no tanto como supone. La gente la vota no porque baile bien sino porque desde hace años representa muy bien el papel de joven madre seducida y abandonada por un torero, ni más ni menos que la España profunda que, como escribía Machado, “desprecia cuanto ignora” y aunque son muchos no son tantos como parece. Vayamos a la frialdad de las cifras, si el programa lo ven casi tres millones de telespectadores y de estos un cinco por ciento le dan sus votos, a ojo de buen cubero son 150.000 telespectadores los que la votan, ¿es mucho?, ¿es poco?, ¿es una barbaridad?, cada cual tendrá su opinión pero es lo que hay. Vamos a ser realistas, si en España hay 41 millones de personas y tan sólo un cinco por ciento de los que ven el programa la votan el porcentaje que “la quiere” es una miseria comparado con el total de la población. Vasile, el hombre de Berlusconi en España y Tele5, debería sonrojarse al ver cómo una maleducada prepotente y aprovechada juega con la contrastada profesionalidad de personas que hace años se dejan la piel en sus trabajos. Pero Vasile ha arrancado de su diccionario la hoja en la que viene la palabra ética.

Este fin de semana Poty, además de preparar coreografías para MQB y para el nuevo programa de niños que cantan, estaba inmerso en la presentación de su nuevo espectáculo, una asfixia pero no estaba de malhumor, estaba contento, llevaba el curro con elegancia y en cada momento dice que siempre todo lo puede hacer mejor, Aída Gómez viajaba el jueves a Shangai, llegaba el viernes, un viaje de diez-doce horas, la tarde del viernes ensayaba con sus bailarinas para la inauguración de la Expo y ayer sábado al mediodía estaba presente en la inauguración, está en el Pabellón Español de la Expo de Shangai, como el próximo programa se suponía iba a ser el miércoles, como siempre, Aída cogerá un vuelo para llegar el martes, un día antes para descansar un poco de tanto tute y asistir a les 16’00 del miércoles al ensayo, pero como esta próxima semana MQB se emite en martes Aída llegará por la mañana, se dará una ducha para despejarse, comerá un poco de fruta y un bocadillo y con el jet-lag a la espalda acudirá a hacer de jurado en MQB, eso es trabajo, eso es ser responsable, lo mismo que Víctor, lo mismo que Joana Subirana, que además de trabajar como enfermera tiene una prestigiosa academia de baile. Dudo mucho que la de San Blas, pueda llegar a la altura del zapato a ninguno de ellos, y ellos, profesionales serios y conscientes, están ahí con paciencia, buena cara y un peculiar don de gentes para lidiar con soltura con todo lo que la productora y la cadena les envían.

La cosa no queda ahí, en Telecinco torpedean a MQB desde otros programas que no están firmados por GESTMUSIC, uno es MQM (Mira quién Mira) que comenta todo lo que ha pasado en MQB, dicen que hablan desde la independencia, desde la pluralidad, con desenfado, todo el desenfado del mundo, incluso desde el mal gusto. La otra noche le hacían un “homenaje” a Madonna, pero si Madonna hubiese pasado por allí se hubiera largado a uña de caballo a las Antípodas, el mal gusto fue el denominador común y los comentarios eran pura tergiversación, todo para favorecer a la de San Blas, hablaban del minuto importante de televisión que había protagonizado la rubia oxigenada, tanto era el entusiasmo que me tuve que retrotraer a la muerte de Franco, ese, por suerte para los españoles, si fue nuestro gran minuto, allí estaba ejerciendo de catedrática del baile la nietísima, no imagino un programa de entretenimiento de la televisión alemana con una nieta de Hitler, si es que la hubiera tenido, luciendo palmito, pero España es así. Sentí vergüenza, ustedes ni lo imaginan, de muchos de los personajes que se sientan en esas sillas, hoy sí y mañana también, cabe esperar lo peor, pero que lleguen a la tergiversación y manipulación de lo ocurrido para loar a una creída que en diez años no ha querido aprender ni tan siquiera un oficio es deleznable. Al día siguiente, en el programa de la tarde de la misma cadena, daban más caña al jurado, al programa y a todo aquel que sea susceptible de hacer las cosas medio bien.

Siento pena por Tania LLaseras, una mujer profesional que conocí en la rueda de prensa de presentación en Barcelona de Vicky, Cristina Barcelona y aparte de considerar que es una mujer muy atractiva y con un físico impresionante creí que hacia muy bien su trabajo de reportera, en aquellos momentos pensé ésta forma parte de la nueva generación que harán bien el trabajo de periodista. Me equivoqué, todo fue un espejismo y ya la han abducido en ese programa nocturno en el que hace de presentadora aunque sea subida sobre unos patines para llamar la atención, es una presentadora ausente, puro florero y le da lo mismo lo que la gente opine, ella no dice nada, no interviene para poner los puntos sobre las íes, eso es el programa, pura mierda para postre de la cena, con algunos personajes que son incapaces de hilvanar una frase coherente y a los que la verdad les importa un rábano, ellos están allí para enredar y aupar a su compañera, dechado de virtudes, profesionalidad y educación. Lástima que, a estas alturas, el jurado de MQB no pueda echar a la de San Blas, que siga estando en esos programas en donde chilla y no habla, en donde el sujeto, verbo y predicado es un milagro, cuando pudieron no lo hicieron gracias a las exageradas votaciones de Boris Izaguirre, pero que dejen tranquilo MQB donde hay gente de buena voluntad que aprende se esfuerza y se divierte, que el jurado pueda hacer su trabajo relajado sin tener que aguantar las impertinencias de una “reina del mambo” cualquiera, la otra noche se les notaba impotentes, es lo peor que te puede pasar en esta vida sentirte impotente. Que la larguen.

Pilar Zamora, directora del programa, me corrobora que en las ediciones pasadas nunca se habían encontrado con esta situación, me asegura que a ella no le gustan los enfrentamientos, que el jurado estuvo muy educado y dijo lo que tenía que decir, nada más que eso. Le comento que en el programa de la tarde han dicho que en MQB había habido “tongazo”, dice que no van a entrar a responder a nadie. Hacen bien, ellos hacen otro programa, que no entren en la porquería de la desintegración humana. Hablamos de los concursantes mediáticos que han tenido éxito en el programa y que eran votados por el gran público: “Rosa fue una magnífica concursante, trabajaba muchísimo, bailaba muy bien y la gente la votaba, Rosa es una chica maravillosa, tiene un carácter estupendo. Manuel Bandera también tenía el apoyo popular, cuando concursó estaba protagonizando “Amar en tiempos revueltos” y tenía un apoyo brutal de la audiencia, pero bailaba muy bien y además ensayaba, ensayaba y ensayaba, nos dio momentos muy buenos en todos los aspectos, es una persona muy entregada y siempre tenía buen humor, en ese momento compatibilizaba el baile con otros trabajos como actor, jamás una queja, Ana Obregón curraba y bailaba bien….Lo que nunca nos había pasado es el caso de Belén que nunca ensaya lo suficiente, baila peor y pasa a la siguiente fase”. Y cuando le pregunto por qué ahora hay dos premios finales me asegura que había un dinero y han decidido hacerlo así para que el jurado entregue su premio al que crea que mejor baila. Lo deja en sus manos. Me asegura que jamás el jurado ha recibido ninguna indicación por parte de ella: “Nunca se me pasaría por la cabeza decir nada a unos profesionales que saben lo que tienen que hacer, nos reunimos, como en todos los programas para saber cómo va todo en general, nada más para un intercambio de opiniones”.

Se ha dicho que este miércoles a causa del llamémosle “golpe de estado” de la de San Blas el programa había tenido más audiencia, pues no es verdad, tuvo más o menos el mismo que el de la semana anterior, además el consumo de TV ha cambiado por la entrada del TDT y por otras cuestiones, mantener un 18% de share con casi tres millones de telespectadores es algo que todos los programas quisieran, naturalmente me refiero a programas con sentido, con un tiempo, bien hechos, bien medidos, no esos productos que llenan huecos y que para mi no llegan más que la porquería de ese 5% que no nos merecemos tener en el Estado Español. GESTMUSIC es una productora seria, profesional, conozco a los dueños de esta productora desde que cantaban en LA TRINCA, recientemente han acabado un programa maravilloso en la Autonómica de Catalunya en la que han estado meses buscando a sus sucesores, han hecho un programa ameno con la única base de su vida en el mundo del espectáculo, que es mucha. Tony Cruz y Josep María Mainat desde su productora saben cómo tratar a la profesión, son exigentes porque su equipo debe dar el máximo, lo consiguen, su equipo es el mismo desde hace un montón de años, pero son los mejores. También han firmado programas controvertidos como “Crónicas Marcianas” era un late night que rompió moldes y Sardá fue el más fino estilista que demostró su eclecticismo tan difícil de llevar a cabo en el mundo del periodismo.

En estos momentos cualquier mindundi se atreve, con toda la prepotencia que suele dar la ignorancia, a enmendar la plana a profesionales serios y con largos años de trayectoria en el sector, eso es lo que está pasando en esta edición de MQB y en otros programas televisivos donde los periodistas serios son arrinconados y su puesto lo ocupan personajillos de tres al cuarto cuyo único curriculum son la mentira, la ignominia y en lugar destacado del mismo y con letras rojas a quién han conseguido llevarse a la cama, aunque todo sea una ponzoñosa mentira. Lo único que saben es que cuanto más griten y la mentira sea más gorda y escandalosa más posibilidades tienen de seguir pisando los platós.

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