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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Un Senado babélico o, ¿una estupidez?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 1 de mayo de 2010, 09:11 h (CET)
Por si no estaba España lo suficientemente traumatizada por sus problemas económicos, por si no tuviéramos bastante con un Presidente del gobierno incapaz de hilvanar una idea aprovechable y, por si no se hubiera cedido bastante ante las constantes reivindicaciones de los nacionalistas, no nos faltaba otra cosa que, el Senado de esta nación, haya admitido a trámite una propuesta por la que se pide que se permita el uso en la Cámara Alta, además del español, el de las demás lenguas cooficiales de las distintas autonomías. Como ustedes ya habrán fácilmente adivinado, esta propuesta lleva –como todo lo que está relacionado con el separatismo excluyente que se viene exacerbando cada vez más, en algunos lugares de nuestra patria –, la malicia del virus cancerígeno, formado por la inquina que los políticos secesionistas están empeñados en contagiar a toda la ciudadanía de aquella comunidades en las que esperan hacerse fuertes y, con el tiempo, librarse de todo lazo político, económico, financiero, industrial y social con lo que ellos consideran España que, por supuesto, no es la nación a la que quieren pertenecer, pero ¡Ah!, a la que pretenden esquilmar antes de crear sus propias naciones o reinos de taifas, como ustedes prefieran considerarlo.

No hay duda de que las claras muestras de desconcierto del Ejecutivo, cada día se hacen más patentes y, a sus miembros, se les ve a la legua que tiene que esforzarse en querer aparentar una confianza en lo que están haciendo o intentado hacer o simulando que hacen para quitarse el San Benito de que permanecen como pasmarotes, sin tomar media alguna para sacarnos del embrollo en el que ellos mismos, por su inopia, nos metieron. Cualquiera que tenga la curiosidad de seguir con ojos de observador las vicisitudes de la política en España será consciente de que, tanto ZP como sus ministros, no actúan sin el consentimiento de este “monstruo del saber económico” que es el barbudo presidente de la UGT, señor Méndez, al que, curiosamente, parece que le sigue la corriente este mediocre personaje, Fernández Toxo, que sucedió a un señor Hidalgo, que, al menos, era persona con sentido común.

Pero si, en lo económico y laboral, ZP lleva el lastre de los Sindicatos, que lo tienen aherrojado para que no emprenda la, tan demandada, reforma del sector laboral; en el otro polo, en el de las autonomías y los apoyos que precisan los socialistas para seguir gobernando, veremos que nuestro Presidente, desde que tuvo la malhadada ocurrencia de decirles a los catalanes que él aprobaría o haría aprobar el Estatut que saliera del Parlament Catalá; no ha habido medio de que se saque de encima a estas lapas incordiantes que son los políticos catalanes que, con verdadera insistencia, no han cejado de arrancar dentelladas del Tesoro nacional ni de conseguir, pellizco a pellizco, verdaderas tajadas de autogobierno, de cesiones lingüísticas y educativas y de multimillonarias gabelas económicas.¡ todo un botín de guerra,sin pegar un tiro! Sólo partidos marginales como Ciudadanos por Catalunya y el PP (en este último caso, han sido tantas las veces que han cambiado de opinión que ya no sabemos cual es, en definitiva, su verdadera política respecto a la lengua, el Estatut, la religión etc.), por su poca representación en el arco político catalán, han intentado sin mucha insistencia, todo hay que decirlo, y menos efectividad parar las iniciativas del Tripartit.

La habilidad de saber pescar en aguas revueltas, mientras Rodríguez Zapatero se debate en la mar embravecida de esta gran tormenta socio-política que España está soportando, les está permitiendo al colectivo de nacionalistas y separatistas, irle metiendo al Gobierno un gol detrás de otro, siempre en busca de más parcelas de poder y de ir limitando las facultades del Ejecutivo, incapaz de controlar sus desmanes. Por si no fuera poco, el mismo PSOE, se encuentra con la horma de su zapato con un señor Montilla que no teniendo nada de nacionalista, no obstante, ha adoptado una postura radical pretendiendo erigirse en el más catalanista de toda Catalunya, para intentar pararle los pies a las aspiraciones de CIU de ganar las próximas elecciones autonómicas. ¿Qué en la Moncloa no les parece mal? Puede ser, pero no debemos olvidar que, a medida que vaya cediendo en cuestiones de auto gobierno, el Gobierno central se va debilitando y es posible que, en poco tiempo, los traspasos que ha realizado y los que los separatistas se han adjudicado por su cuenta, dejen vacío de competencias al gobierno del señor ZP.

Una vez más la intrigante, atrabiliaria y sectaria Leire Pajín, ha dado la campanada cuando, en el Senado, en un alarde de fatuidad y pedantería,( ha hablado en valenciano, castellano, gallego y euskera) ha querido darles otro regalo a los separatistas con esta estrambótica propuesta de convertir a dicha cámara en una nueva Babel del Siglo XXI; al sugerir que el Senado estudie la posibilidad de que, en la reuniones de los senadores, se puedan utilizar las lenguas cooficiales de todas aquellas comunidades donde estén reconocidas como tales. Ya volvemos a estar a vueltas con los intentos de vaciar de contenido la Constitución de 1.978, por medio de subterfugios, de intentos desestabilizadores y trucos legales, valiéndose de los hechos consumados para irles dando cuerda a los secesionistas; para conseguir, a cambio de ello, que sigan apoyando a ZP en el Congreso; con lo cual, aparte de actuar en contra de lo que desea la mayoría del pueblo español, se está contribuyendo a que cada día sean menos las ligazones de las comunidades rebeldes al resto de España.

Es algo sumamente peregrino que los señores senadores, cuya inmensa mayoría no es probable que conozcan, al menos para utilizarlo con facilidad, ni el valenciano ni el vascuence; deban acudir a los pinganillos para que traductores les vayan poniendo al corriente de lo que están diciendo sus señorías que, aún estando en territorio español y en la misma comunidad de Madrid, quieren dejar sentada su aspiración a gobernarse por si mismos. Claro que, como ocurre en nuestro país con demasiada frecuencia, no parece que nadie se haya escandalizado de que, este nuevo sistema de libre locución idiomática en el Senado de la nación, nos va a costar a los españoles la friolera de 1.200.000 euros, debido a las nuevas instalaciones que, esta sandez, requeriría. Me puedo imaginar el guirigay que, en ocasiones, se va a producir cuando se discutan temas de enjundia y cada cual quiera imponer su opinión sobre las del resto de senadores. Afortunadamente, hay que reconocer que España podría prescindir, hoy en día, del Senado y los senadores; porque, si debemos decir la verdad, sus funciones se han quedado reducidas a algo meramente simbólico, sin que las competencias que debiera tener como cámara de representación territorial se hayan desarrollado y, en definitiva, tampoco vemos en qué medida puedan sustituir o convivir con las funciones y competencias que, en esta materia, vienen disfrutando las distintas autonomías.

Pero, para los socialistas, todo aquello que pueda entretener a los ciudadanos y que los distraiga del espectáculo lamentable y endémico del problema del paro, que ya supera el 20%; sin duda es algo que les conviene y les ayuda a ir pasando el tiempo ¡sin hacer nada, por supuesto, para remediar la situación del país!, confiando en que la crisis pasará, que los españoles nos olvidaremos de las penurias que hemos pasado y, cuando llegue el 2.012, los mismos que confiaron en ellos en el 2004 y en el 2008, masoquistas redomados, les vayan a votar de nuevo. Requiescat in pace, España.

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