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Etiquetas:   La tronera   -   Sección:   Opinión

Ridiculeces sindicales, otra vez

Jesús Salamanca
Jesús  Salamanca
viernes, 30 de abril de 2010, 05:28 h (CET)
¡Lo que faltaba a los sindicatos clasistas de la desconcertada izquierda española! No se les cae la cara de vergüenza por convocar a los ciudadanos — y ciudadanas, como dicen ellos — a la manifestación del 1º de mayo, para exigir empleo y mayor protección social.

Cualquier persona se sentiría avergonzada haciendo una convocatoria así, después de comprobar que son simples sindicatos del Gobierno, que ‘maman’ de los presupuestos generales del Estado y se mueven en un mundo oscurantista. Pero no crean que lo han dicho en voz baja. Lo han lanzado a los cuatro vientos, haciendo gala de no se sabe qué.

“Por el empleo con derechos y la garantía de nuestras pensiones”’. Ese es el lema sindical. Pretenden que haya manifestación en las nueve provincias y en las grandes poblaciones de la Comunidad de Castilla. Han permitido al Gobierno destruir una media de siete mil empleos diarios en los últimos años, vendiendo caro su silencio… ¿y ahora quieren proteger el empleo? Lo que deberían hacer los ciudadanos es correrles a gorrazos, aburrirles a silbidos o exigir al Gobierno que se mantengan de las cuotas de sus afiliados. Utilicemos, por ejemplo, la cruz en la declaración del IRPF, igual que se hace para la Iglesia Católica y para los fines sociales.

“Esquizofrenia y el caos institucional” ha denunciado alguien que dice ser secretario regional del sindicato comunista, promovido en su día en el seno de la Iglesia y dentro de la “Camocha“. De eso debe saber mucho el personaje en cuestión, porque de no ser por ese caos institucional, los sindicatos clasistas no recibirían ni un solo euro. Respecto a la “esquizofrenia” que menciona, es evidente que existe en el mundo sindical, desde el momento que volvieron la espalda al trabajador, ‘abrazaron’ al desordenado Gobierno promotor del paro y se limitaron a ‘apedrear’ a la banca, mientras ellos mismos se embolsaban millones y millones de euros, a cambio de no movilizarse, estar callados, vender humo y hablar de inexistentes brotes verdes.

Cuando, pasado el tiempo, reciben fuertes críticas de la ciudadanía y comprueban que no hay brotes verdes, cambian el discurso y corroboran que “no hay brotes verdes ni amarillos” de recuperación, sino sólo “cardos borriqueros”. Ese es el meollo de su credibilidad. Tienen, sin duda, menos credibilidad que la burra del señor Nicéforo.

Los dos sindicatos clasistas de España — que tanto daño están haciendo a la economía, a los trabajadores y a las empresas – no han dudado en pedir a los grupos parlamentarios del PP y del PSOE que aprueben cuanto antes el pago de la Renta Garantizada de Ciudadanía. Ahí tienen las intenciones. En vez de apoyar la creación de empleo y las reformas fiscal y laboral, pretenden que los Gobiernos gasten más dinero porque sí.

No se entiende esa petición, sobre todo desde que se ha demostrado que quienes mejor encuentran empleo son quienes dejan de tener prestaciones económicas. La picaresca abunda y el sindicalismo clasista — además de no trabajar — desorienta al trabajador y elige la senda equivocada.

Y lo que ya es el colmo del desconcierto y del atropello ciudadano es escuchar al secretario regional (nunca llegan a presidentes en la izquierda) del sindicato socialista que las dos organizaciones “van a estar al lado de los trabajadores para que la crisis no se lleve por delante los derechos conseguidos en la historia sindical”.

Tonterías las justas. Más vale que pongan las sedes al servicio de los parados y piensen en un plan de ayudas económicas para mitigar a los más perjudicados. Pero que salgan de las arcas sindicales, no del Estado. Este tipo de sindicalismo es de los que proponen costes que nunca pagan ellos y cada vez ‘machacan’ más los presupuestos del Estado, comunidades autónomas y ayuntamientos.

Alguien debe poner freno a tanta estupidez sindical. Y podemos empezar ya. Por ejemplo: el 1º de mayo.

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