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Fútbol

Etiquetas:   REPORTAJE / F.C. BARCELONA   -   Sección:   Fútbol

Barça, adiós a la Champions del Bernabéu

Los azulgranas sufren un duro revés frente al Inter de Mourinho
Redacción
jueves, 29 de abril de 2010, 23:38 h (CET)
Sergio Garcia / Corresponsal Barcelona

“Quiero probar si ganar la final de Champions en el Bernabéu es orgásmico”, comentó hace un tiempo un pletórico Gerard Piqué. El entorno barcelonista se había obsesionado con la final de la Champions hasta límites inimaginables. Y es que alzar la cuarta 'Orejona' en el mismísimo Bernabéu fue el sueño de muchos culés. Pero el sueño se convirtió en pesadilla.

Y la culpa fue de Mourinho. El estratega portugués, frío y calculador como el que más, supo frenar al mejor Barça de la historia. Las provocaciones, la arrogancia y la táctica fueron armas que los hombres de Guardiola no supieron gestionar para doblegar la seriedad italiana. El “otro” partido ya estaba perdido de antemano. El polémico entrenador se ha convertido, por méritos propios, en el enemigo público número uno en la Ciudad Condal.

Pero no se engañen. El conjunto catalán no fue mejor en el cómputo global de la eliminatoria. En el Giuseppe Meazza, Mou plantó tres delanteros para sorprender a la zaga culé y así lograron una importante victoria que a la postre ha resultado definitiva. Ya en el feudo azulgrana, los neroazzurros se dedicaron a conservar el 3-1 de la ida. Anti-fútbol, tal vez, pero efectivo. El cerrojazo brutal y bestial frenó a un Barça que lo intentó, pero que no encontró el camino idóneo hacia la gloria. El psicólogo de pacotilla, como tildó Laporta al entrenador del cuadro rival, privó al Barça de la ansiada final.

Además, esta vez no hubo héroes, como en Stamford Bridge. Bien es cierto que este Barça gana y sigue arrollando, que su fútbol de toque y combinación mata a los adversarios. Sin embargo, éste no es el mismo Barça. El cansancio se acumula en las piernas y los hombres de Guardiola son vulnerables. Messi, por ejemplo, lleva varios partidos completamente desaparecido. Mención aparte merece el gigantón Ibrahimovic, que no ha cumplido las expectativas a lo largo de toda la temporada. En el decisivo partido, resultó significativo que Pep diera entrada a Bojan para lograr la remontada en sustitución del delantero sueco.

La nota positiva fue la actuación del jugador número doce, la afición, aunque solo en cierta medida. Parecía que el carácter pesimista, tópico y típico de los seguidores azulgranas, quedaba en el olvido. Los prolegómenos del partido fueron espectaculares, ya que los aficionados se volcaron al máximo con su equipo. Es una lástima que los culés no se movilicen ni presionen de esta manera en cada partido. Sería una sensación mágica e inigualable.

No obstante, durante la primera media hora de la segunda mitad, los presentes en el Camp Nou pudieron palpar el ambiente de incertidumbre que se vivía. Cuando más ayuda necesitaban los futbolistas barcelonistas, volvió a aparecer el runrún entre el graderío. Los ánimos dieron paso al nerviosismo y la inquietud. Con el gol de Piqué, los más de noventa mil fieles volvieron a animar sin cesar, pero ya era demasiado tarde. Por lo menos, al final una sonora ovación despidió a unos hombres que aseguraron 'dejarse la piel' en el campo. La mentalidad del culé parece cambiar paulatinamente, pero aún existen signos de pesimismo. Una pena teniendo el mejor equipo del mundo.

La liga no se puede escapar
Ahora, toca recuperarse anímicamente y centrarse en la Liga. La competición doméstica no se puede escapar. Tras una magnífica campaña, con tan solo una derrota en lo que va de campeonato, el F.C.Barcelona afronta el tramo final como líder, pero con la incesante sombra del Madrid a solo un punto.

Este fin de semana, el conjunto barcelonés afronta un difícil encuentro en el fortín de El Madrigal. El partido de Champions no debe pasar factura a los de Guardiola, pero lo cierto es que el vestuario quedó realmente tocado tras la eliminación. Sin embargo, ahora no hay tiempo para lamentaciones. Se juegan la Liga y ya no se pueden cometer errores.

Así pues, la salida de este sábado y el encuentro en el Sánchez Pizjuán serán decisivos. En casa, el Barça recibe a equipos que se juegan el descenso, pero la victoria parece asegurada. Este Barça no puede permitirse finalizar la temporada sin ningún título. Por el bien del fútbol, la Liga debe ser azulgrana.

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