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Etiquetas:   Análisis internacional   -   Sección:   Opinión

La paradoja Brown

Isaac Bigio
Isaac Bigio
miércoles, 28 de abril de 2010, 05:32 h (CET)
Gordon Brown llegó a ser primer ministro británico sin que hubiese ganado una sola elección a nivel nacional ya sea a nivel de su partido o de su país. Esto es algo distinto a su predecesor Tony Blair quien primero ganó una elección interna para ser nominado líder del laborismo y luego encabezó a los ‘rojos’ a ganar 3 elecciones generales consecutivas.

Hoy, cuando Brown por primera vez lidera a los ‘rojos’ en una elección general, las encuestas pronostican que él hará que los laboristas pasen del primer al tercer lugar. Esto es algo que nunca había pasado desde que en la I postguerra mundial el laborismo se convirtió en uno de los dos partidos que tradicionalmente se alternaba en el poder con los conservadores.

Debido al sistema electoral inglés que no se basa en la representación proporcional es posible que Brown, pese a que quede detrás de sus dos rivales, acumule más escaños que sus oponentes.

La reina usualmente invita al líder del partido que saca más parlamentarios a que forme un gobierno. Si Brown saca la primera mayoría él debería ser el nominado. No obstante, Clegg, el líder liberal, ha dicho que él no podría participar de un gobierno dirigido por alguien quien haya quedado tercero en las urnas (algo inaudito en la historia nacional).

Esto podría conducir a un escenario impredecible. Los laboristas a fin de mantenerse en el poder podrían ‘sacrificar’ a Brown para remplazarlo con Johnson u otro de sus jerarcas e incluso hasta aceptar que Clegg sea el nuevo primer ministro. Ambas posibilidades tampoco tienen precedentes. Lo usual es que el nuevo primer ministro sea el líder del partido ganador y no alguien que no fue uno de los contrincantes (un posible substituto de Brown) o que haya quedado tercero en número de bancas (algo que, gracias al sistema electoral británico, ha de pasar con el liberalismo por más que salga segundo en las urnas).

A casi una semana de los comicios del 6 de Mayo Brown puede que ya no tenga posibilidades de salir primero, pero el solo hecho de quedar segundo le permitiría sobrevivir e, incluso, retener el premierato.

Todas esas contradictorias son propias de una de las democracias más antiguas que hay, pero también la que tiene las formas electorales más arcaicas.

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