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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

España hacia la Ley del Embudo

Miguel Massanet
Miguel Massanet
martes, 27 de abril de 2010, 04:56 h (CET)
Es evidente que la pizpireta Leire Pajín ha tomado el relevo de la señora De la Vega que, en estos momentos, parece que está degustando el acíbar de haber dejado de ser una pieza fundamental del Gobierno del señor Rodríguez Zapatero, para pasar a ocupar la antesala de aquello personajes que han dejado de ser útiles, que ya se han quemado lo bastante para haber perdido la influencia sobre los ciudadanos, que los hacían rentables. Lo que le ocurre a la marisabidilla Pajín es que le falta rodaje, le carencia de experiencia y también lA parvedad de buena información y preparación para enfrentarse, con posibilidades, a la dura tarea de justificar las decisiones, las actuaciones, los errores y las salidas de madre del señor Presidente del gobierno, y de aquellos que le siguen la corriente para mantenerse en sus puestos de chupópteros de las arcas del Tesoro Público. Se pueden decir tonterías, se puede hablar de errores y se puede intentar dulcificar aquello que parece que no tiene justificación alguna; pero que, ahora, nos salga esta señora diciendo algo tan peregrino como eso de “No nos encontrarán jamás presionando a ningún tribunal”, cuando la Justicia lleva años siendo mediatizada de cerca por el Gobierno socialista, que dispone de la colaboración del departamento íntegro de la fiscalía, al mando del señor Conde Pumpido, fiel servidor y colaborador del Ejecutivo, tanto cuando se estaba negociando con ETA (recuerden los casos de De Juana Chaos, de Otegui y de las reuniones secretas, a espaldas del gobierno del PP, para intentar llegar a acuerdos con la banda) como cuando se han ocupado de evitar que los escándalos del PSOE salieran a la luz o, hincar la piqueta, escarbar y acosar a la derecha, en casos de supuesta corrupción de los populares.

De hecho, parece que la carrera fiscal ha dejado de tener utilidad porque, al menos de unos años a esta parte, da la sensación de que, en lugar de exigir responsabilidades en nombre del Estado y de formular las acusaciones contra presuntos delincuentes; más bien están actuando de abogados defensores, como en el caso de “el chivatazo”o el de la malversación de caudales públicos, del señor Chávez de Andalucía, con respeto a las donaciones a las empresas donde trabajaba su hija o, más recientemente, en el caso del juez Garzón, que no precisa de ningún abogado defensor ya que, aquellos que debieran ejercer la acusación del pueblo, los fiscales, han decidido que no hay nada que recriminarle respecto a las acusaciones de prevaricación que se le imputan. De hecho, se están produciendo, en determinados estamentos de esta nación, reacciones que están rayando en la ilegalidad, por parte de instituciones, mandatarios, Sindicatos, y componentes de parlamentos de ciertas comunidades autónomas, cuando se cuestiona nuestro sistema judicial, se pone en cuestión la legitimidad de los tribunales y se entorpece, deliberadamente, su libertad de actuación; mediante campañas mediáticas; asambleas universitarias; acuerdos entre partidos tradicionalmente enfrentados; declaraciones de personajes de peso dentro de las comunidades autónomas e incluso gabinetes de abogados, dirigidos por conocidos e influyentes personajes de la abogacía; todo ello dejando aparte las medias palabras, las insinuaciones y los apoyos directos o indirectos de miembros del Gobierno o del propio Presidente, al juez Garzón.

Si a esto, la señora Pajín, no lo considera presionar a los tribunales, que baje Dios y lo vea. Pero es que, el jaleo que se ha levantado con el tema de Garzón y del Estatut, está adquiriendo dimensiones tales, de acoso y derribo de la independencia judicial que, difícilmente, será posible que los miembros de los tribunales afectados por la campaña de acusaciones y descrédito, vayan a poder actuar tal y como precisa la normal aplicación de la Justicia: con la tranquilidad, la independencia, el sosiego y la presencia de ánimo que les permitiera a los magistrados emitir, en ambos casos, una resolución basada en los hechos sometidos a examen, en su valoración, en su posible ilegalidad y en la incriminación que al acusado se pudiera atribuir en las ilegalidades; en el caso concreto del juez Garzón y, respecto a tema del Estatut, si sus articulado está de acuerdo o no con la Constitución de 1978..

Ya me dirán ustedes como se puede entender que, ante casos sub júdice, tanto el Supremo como el Constitucional, se vean sometidos a valoraciones como las hechas por el señor Carrillo (que a falta de sentir vergüenza por sus antecedentes históricos, intenta dar lecciones de ética a nuestros tribunales) que pide la eliminación del TC que, según su criterio, establecieron unos juristas “enamorados del derecho”; está claro que él hubiera utilizado otros métodos “más expeditivos” para su manera “especial” de entender la transición. Pero no acaban aquí los que arremeten contra nuestro sistema judicial y, el señor Más, de CIU, como su amigo Jordi Pujol, no se han quedado atrás y comparten la misma idea del señor Carrillo considerando un estorbo el TC para sus pretensiones, suponemos que de independencia de Catalunya, por la posibilidad de que ilegalice, en todo o en parte, el Estatut. Esta misma postura ha adoptado el señor Sindic de Greuges (el equivalente al Defensor del Pueblo en Catalunya), molesto porque el Defensor del Pueblo de España, considera inconstitucional que le usurpe sus funciones un sujeto que ha sido designado por el Parlament catalán, al que considera que se ha excedido en sus atribuciones y, por ello, ha elevado recurso de inconstitucionalidad contra semejante nombramiento. Dramatizando, el señor Ribó, se erige en una especie de Superman que “amenaza” con rebelarse y continuar ejerciendo su competencia de vigilar “ la tortura en Catalunya”, ¿No será que el señor Ribó todavía sueña con las checas catalanas del año 1936, como la de la calle Ganduxer de Walter o la de la calle de Zaragoza o la Tamarita en San Gervasio o la de la calle Muntaner, nº 321 o, sin ir más lejos, la de la Puerta del Ángel 24? Allí sí se torturaba y asesinaba a los curas, monjas y sujetos de derechas y, por qué no decirlo, también a los de la CNT, cuando los sucesos de mayo de 1937. Torturas en Barcelona, señor Ribó, no las hay y no se precisa su colaboración para inventarlas.

Farándula, rectores de universidades, como el inefable señor Berzosa, izquierdistas de pro y cobardes de solemnidad, que parece que son incapaces de mantener el orden y la disciplina universitaria, dominados por bandas de agitadores que ni estudian ni dejan estudiar a los demás, pero que se han hecho con el mando en las universidades en manos de alfeñiques que ni saben dirigir, ni tienen lo que hay que tener para imponer el orden y, por añadidura, regentan unos centros que ya, desde el resto de Europa, han sido calificado como creadores de basura universitaria. ¡Y toda esta gente se han despertado cuando temen una sentencia desfavorable al Estatut o cuando, a un izquierdista, resabiado y que ha practicado el doble juego de la política, se le pone ante sus propios errores! Nadie hablaba de la renovación de los cargos del TC hasta que le han visto las orejas al lobo, con la votación última de 6 magistrados a 4 en contra del escrito de la ponencia y el relevo del Ponente. ¿Se trata de que quisieran que siempre el ponente fuera del grupo progresista? O ¿es que un ponente de los llamados conservadores no puede ser tan imparcial como los otros? O ¿es que de lo que se trata es de que salga el Estatut tal y como entró, fuere o no constitucional? ¿A qué vienen estas prisas, a qué viene tachar al TC de fascista, a qué viene hablar de un tribunal de derechas? ¿Lo es ahora pero hace cuatro meses, con los mismos componentes, no lo era, sólo porque entonces se vislumbraba una sentencia favorable al Estatut? ¿De qué habla Leire Pajín, qué trola pretende que nos traguemos, qué tipo de Justicia es la que intenta que se aplique en España? Yo se lo voy a decir: la ley del embudo, ni más ni menos.

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