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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Las banderas de la España tradicional y católica

Efrén Pablos
Redacción
lunes, 26 de abril de 2010, 06:16 h (CET)
El carlismo tiene mucho que dar a todos los que aman España. Es más, casi me atrevo a decir que si alguien realmente admira a nuestra patria, necesariamente tienen que sentir simpatía por ell carlismo o, cuanto menos, respetarlo. Prueba de ello son, las muchas palabras de ánimo y de apoyo que los tradicionalistas siempre recibimos, en todas las manifestaciones en las que los organizadores nos han permitido airear nuestras banderas con la Cruz de San Andrés.

¡Pero qué pocas veces nos permiten exhibirlas! Bien saben ellos que nuestras banderas causan magnífica sensación allí por donde vamos, y precisamente por ello las temen. Tienen miedo de su protagonismo, de lo que significan y de que cualquier otro símbolo, salvo la misma Cruz, quede ignorado ante nuestras enseñas… y si he de deciros la verdad, no les falta razón.

Por eso, ya hace años, se decidió buscar una bandera que pudiera identificarnos como lo que somos: católicos y españoles, sin tener que recurrir necesariamente a nuestra histórica enseña de la Cruz de Borgoña, y con ella, podernos hacer presentes en cualquier acto público, evitando enfrentarnos con ningún preocupado organizador. Pero debía de ser una bandera que evocase lo mismo que tan varonilmente sentimos ante una Cruz de San Andrés: ¡El grito guerrero de la España tradicional y católica!

Sí, efectivamente, me estoy refiriendo a nuestra roji-gualda con el Corazón de Jesús, la misma que en1873 defendieran los zuavos carlistas del Ejército del Centro, que comandaba S.A.R. Alfonso Carlos. La que con tanto éxito lleváramos a Roma para festejar a nuestros 498 nuevos mártires de la última Cruzada y que tantos medios publicaron, ignorando seguramente que era nuestra, hondeando bajo el balcón desde el que aquél día saludaba Su Santidad Benedicto XVI.

Es por ello que hemos de considerar como un honor, que otros españoles quieran utilizar respetuosamente nuestros símbolos y más concretamente nuestra bandera de España con el Sagrado Corazón de Jesús

Yo animo a todos los españoles de a ondear bien alto nuestras banderas del Sagrado Corazón e incluso la de San Andrés, porque los carlistas no deseamos guardarnos nada para nosotros solos, bien al contrario, lo que hemos conservado, lo hemos conservado para compartirlo con todos los que aman España.

Ondead pues nuestras Cruces de Borgoña y nuestras banderas del Sagrado Corazón por toda la Patria, porque con ellas queremos que, orgullosamente, vuelva España entera a arrodillarse ante Nuestro Señor.

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