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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Obama: ¿El nuevo guerrero feliz?

E. J. Dionne
E. J. Dionne
lunes, 26 de abril de 2010, 04:19 h (CET)
SANTA BARBARA, California - ¿Qué tiene que ver la visita del Presidente Obama a California esta semana a defender a la asediada Senadora Barbara Boxer con la aprobación del proyecto de reforma financiera? Mucho más de lo que imagina.

Que Boxer tenga problemas dice mucho de lo que necesita saber de las elecciones de este año. California se ha convertido en un bastión Demócrata y Boxer ha sido una institución progresista que nunca antes vio seriamente cuestionada su reelección.

Ahora ella se ve lo suficientemente vulnerable para que Obama tenga que venir al estado a celebrar otro acto de recaudación de fondos para ella el mes que viene. La amenaza que intuye Boxer es la mala noticia para los Demócratas.

¿Está este sentido de la elección a punto de ser aparcado? Ahí es donde la reforma financiera entra en escena. Si la legislación sanitaria tuvo que defenderse contra el ánimo de la opinión pública escéptico con la capacidad del gobierno, el proyecto de reforma financiera que proponen los Demócratas tiene la ventaja de discurrir paralelo a una opinión pública devotamente crítica de Wall Street, los banqueros y todas sus obras.

Y por primera vez durante la presidencia Obama, los Republicanos no están seguros de que una decidida oposición a una idea Demócrata revierta en su interés político. Hay indicios claros de que el Partido Republicano preferiría evitar un enfrentamiento abierto a cuenta de la sobre-regulación del sistema financiero, y varios senadores Republicanos dicen que les gustaría a negociar con los Demócratas en este caso. De repente, los Demócratas - y, en particular, el a menudo remiso al riesgo Obama -- están disfrutando una pelea.

Esto plantea lo que puede ser la cuestión esencial de la campaña: ¿pueden los Demócratas poner por fin a la defensiva a los Republicanos?

Obama apuesta a que pueden. Su discurso en el acto de recaudación para Boxer en Los Ángeles el lunes ofrecía la plantilla del nuevo Guerrero Feliz presidente. Después de un año durante el que repetidamente y casi pidiendo perdón insistió en que él intentaba - de verdad de la buena - todo lo que podía trabajar con los Republicanos, cambió radicalmente y preguntó por qué los Republicanos no estaban dispuestos a trabajar con él.

Utilizó sus alabanzas a Boxer - "quiere cooperar con el otro lado del hemiciclo en lo que pueda, pero está dispuesta a luchar donde tiene que hacerlo" - como trampolín del que espera sea la temática central de la campaña nacional de este año. Sus palabras sobre Boxer, dijo, no fueron "un mal adagio... del Partido Demócrata.

"Durante todo este año y medio de limpiar el desastre, ha sido duro porque la gente muy responsable de una gran parte de este lío decidió quedarse al margen", declaró Obama. "Era como si alguien hubiera conducido su coche a la cuneta y luego simplemente se hubiera quedado mirando mientras tienes que salirte para esquivarlo, y luego preguntara '¿Por qué no lo hiciste más rápido - y por qué tengo un arañazo en el guardabarros? Y quieres decir, ¿por qué no arrima el hombro y ayuda a empujar? Eso es lo que necesitamos, un poco de ayuda".

En un párrafo, Obama hizo lo que muchos de los desesperados de su partido desde hace mucho tiempo le animan a hacer: vincular el desastre económico del pasado a las políticas Republicanas - como Ronald Reagan culpó de la recesión económica de la década de los 80 a los Demócratas y los progresistas -- y volver las tornas del bipartidismo al afirmar que son los Republicanos los que bloquean el acuerdo.

Y luego conectó este argumento con la lucha por la reforma financiera, orientada a cambiar "una situación en la que se permite que la gente corra riesgos enormes y las pérdidas se socialicen mientras los beneficios se socializan". Obama dijo que "parte de la retórica que sale del otro lado del hemiciclo" sugiere que los Republicanos "hasta ahora, al menos, no parecen reconocer que vamos a tener que tomar algunas decisiones difíciles y reformar el sistema".

Tenga en cuenta las palabras "hasta el momento, por lo menos". Los Demócratas ven claramente la reforma financiera como baza ganadora en ambos sentidos. Con la cooperación Republicana, tendrán ley. Con la negativa Republicana, tendrán tema electoral. Por una vez, los Demócratas negocian desde la posición de fuerza.

Nadie duda de que los Demócratas tengan importantes problemas electorales. Pero Obama se ha unido a la batalla con una estrategia para transformar la elección en un referéndum de su propio partido en una contienda con un Partido Republicano que no gusta mucho a la opinión pública tampoco. El destino de Boxer, pero también el destino de un montón de Demócratas más, pende de su éxito.

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