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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

El juez Garzón y el PP

Mario López
Mario López
sábado, 24 de abril de 2010, 08:04 h (CET)
En un Estado de derecho el derecho a la defensa pasa necesariamente por la confidencialidad del acusado con su abogado. El juez Garzón contravino esta garantía procesal al intervenir las conversaciones de los imputados en el caso Gürtel con sus abogados.

Pero, al parecer, lo hizo porque observó indicios razonables de que entre los acusados y sus defensores existía una relación de complicidad. Puede que el juez se equivocara, en cuyo caso esas grabaciones no tendrían ningún valor como prueba de cargo, pero eso no significa que el juez hubiera cometido algún delito. En el caso del Santander parece que todo está meridianamente claro, a juicio de los responsables del banco y de la Universidad americana, por lo que parece que tampoco debería haber proceso. Y, finalmente, la supuesta prevaricación se desmiente por sí sola ya que fue el propio juez el que, en última instancia, se apartó del caso al entender que no era competente para juzgar los crímenes del franquismo. La lógica reacción de repulsa que ha suscitado la admisión de la querella criminal entre un sector de la ciudadanía no es sino la manifestación de la nausea que produce la prepotencia de los verdugos que aún se atreven a juzgar y sojuzgar a sus víctimas; la inmunidad de la que gozan. El PP ha interpuesto la querella por las escuchas ilegales, los abogados de su cuerda son los promotores del caso Santander y no está muy lejos de la causa emprendida por la supuesta prevaricación en el caso de los crímenes franquistas. Si a esto sumamos que fue el PP el que interpuso la demanda de anticonstitucionalidad que mantiene al Estatut en suspenso desde hace tres años, que es el PP el principal causante del colapso del Constitucional, que son sus dirigentes regionales los que incumplen sistemáticamente todas las normas provenientes del Gobierno central que no son de su agrado, cuando no gobiernan como auténticos sátrapas, y que además cuentan entre sus filas con decenas de cargos corruptos, cabría preguntarse hasta qué punto el PP puede llevarnos a un estado de auténtico colapso institucional y profundo descrédito de la democracia. Y, también, habría que decir que en esta ocasión el juez Baltasar Garzón es estrella a su pesar.

Sellés
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