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Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

Según convenga

Pascual Mogica
Pascual Mogica
sábado, 24 de abril de 2010, 08:21 h (CET)
Ahora resulta que la Ley de Amnistía de 15 de octubre de 1977 a la que se han acogido la Falange y el sindicato (¿) Manos Limpias para llevar a Garzón ante los tribunales de justicia por prevaricación, no fue votada por la derecha. Esta ley fue aprobada, el 14 de octubre de 1977, en el Congreso de los Diputados, por 296 votos a favor, dos en contra, 18 abstenciones y uno voto nulo. Los votos de abstención fueron de Alianza Popular y los dos en contra fueron de dos diputados de esta formación política.

Según se relata en El País, en un artículo firmado por Mónica Ceberio Belaza, los herederos del franquismo argumentaron, para justificar su abstención y sus dos votos en contra, que esta ley no era para ellos, sino que tenía el objetivo contrario: liberar a todos aquellos opositores a la dictadura que aún quedaban en las cárceles. O sea, que la derecha no votó a favor de la Ley de Amnistía porque consideraban que esta solo favorecía la liberación de los que se opusieron a la dictadura. Ahora que Garzón ha querido investigar las atrocidades del dictador y sus secuaces, resulta que la ley también amnistiaba a los que apoyaban al caudillo asesino.

Estas cosas solo pueden ocurrir en este país porque cuando las cosas se hacen a medias, o como en este caso de la Ley de Amnistía se hacen mal, amnistiando a todo el mundo sin las diligencias previas, investigación, juicio, condena e indulto si procede, se presta a todo tipo de interpretaciones, según convenga, y en este caso la extrema derecha se ha auto amnistiado por que las cosas no pintaban muy bien para ellos con la investigación emprendida por el juez Garzón.

Si nos paramos a pensar en algunas de las cosas que ocurrieron en España después de la muerte, en su cama, del dictador nos encontraremos, con que Santiago Carrillo tuvo que entrar en España disfrazado, mientras los fascistas que ejecutaron las sentencias a muerte firmadas por este siniestro personaje, se paseaban libremente, con la mayor impunidad y tranquilidad, por todos los pueblos y ciudades de España. Si esto lo cuentas en cualquier otro país puede producir dos reacciones: la de que se partan de risa o de que no se lo crean.

Si en este país aún queda un mínimo de decencia, de dignidad y de vergüenza esa ley habría que derogarla. En aquel octubre de 1977 no hacía falta una ley para sacar de la cárcel a los presos políticos del franquismo, según argumentó la derecha para no votarla favorablemente, pero ahora bien que se aprovechan de ella porque les conviene, con simplemente haberles indultado el Gobierno habría bastado. Esa ley fue y sigue siendo un coladero y muchos se han aprovechado de ella durante los últimos 33 años y en el futuro. La prueba la tenemos ahora.

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