Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Una ofensa sacrílega y gratuita contra todos los cristianos

Miguel Massanet
Miguel Massanet
miércoles, 21 de abril de 2010, 08:19 h (CET)
No por archisabido dejaremos de insistir en que democracia no es un nombre que sirva para utilizarlo como comodín en toda clase de regímenes políticos, sean estos de derechas o lo sean de izquierdas, si lo que subyace bajo esta denominación no cumple las reglas que constituyen la razón de ser de tan extendida forma de gobierno, basado en la voluntad popular expresada por medio de representantes libremente elegidos de entre la ciudadanía. Es obligación sine qua non que los elegidos deben entender que el mandato que han recibido por parte de los electores no es una carta en blanco para que ellos la rellenen a su libre albedrío sino que se trata de una lista bien definida y precisa en la que quedan recogidas las instrucciones por las que se debe regir su futura gestión como gobernante en el bien entendido que lo que se le exige es que vele por las necesidades, intereses, seguridad, solidaridad, trabajo y bien estar físico y moral de los mandantes; utilizando para ello la cordura, eficacia, honestidad y sacrificio personal, si se terciase, para cumplir con el encargo que se le ha encomendado.

Dicho esto, deberemos reconocer que, en la España actual, no se cumplen las premisas para que los españoles nos sintamos miembros de un sistema democrático, antes bien, es muy posible que, visto lo visto, algunos pensemos que ni la propia ciudadanía, que habitualmente tanto se llena la boca de las supuestas excelencias de una democracia; en su comportamiento, en su forma de expresarse, en el egoísmo que demuestra y en la falta de respeto que tiene por las ideas ajenas, por los derechos y libertades de los demás y por la solidaridad que una comunidad precisa para que exista el orden, la seguridad, y una convivencia, si no perfecta, al menos, soportable entre todos sus miembros; tenga una percepción clara de la limitaciones que es preciso aceptar de nuestras propias libertades para que no interfieran en los derechos de los demás. Así las cosas, poco nos debe extrañar que, en manos de un Gobierno socialista, empeñado en hacer regresar el país a los tiempos anteriores a la dictadura del general Franco; dispuesto a cambiar la mentalidad de los españoles, hacerles un lavado de cerebro e imbuirles de conceptos libertarios, que impulsen a las nuevas generaciones a entender el régimen democrático como aquel que permita poner en cuestión la autoridad de los mayores en las familias; anular la disciplina en los centros de formación; suprimir los límites impuestos por la moral, la ética y las creencias religiosas tradicionales; fomentar, como parte de las libertades, el goce indiscriminado de las prácticas sexuales, entendiendo la promiscuidad entre sexos distintos e iguales, el fomento de la homosexualidad, el aborto, las prácticas aberrantes (no sólo entre humanos, sino entre humanos y bestias); el exhibicionismo; el sadismo; la pornografía y demás juegos eróticos; como algo deseable y recomendable y, además, como un derecho derivado de la sexualidad elevada a la categoría de gran meta del placer humano –prescindiendo de la limitaciones y el control de lo que se entiende por una vida sexual sana y responsable – Se trata de un adoctrinamiento esencialmente partidista que en nada se compadece con la libertad de pensamiento, opinión, actuación y respeto por el libre albedrío de los demás, emanado de los preceptos constitucionales y, por el contrario, sí tiene una gran semejanza con los regímenes totalitarios, de pensamiento único, adoctrinamiento partidista de las masas y supeditación del individuo a la suprema autoridad del poder absolutista.

Y es que, en medio de una crisis económica como hace años que no se producía, prolongada innecesariamente, debido al mal gobierno del PSOE, que ha permitido que tengamos el doble de parados que el resto de Europa; y, muy posiblemente, en una maniobra encaminada a distraer al pueblo de las penurias a las que lo somete la recesión, el Gobierno, es muy probable que crea que: entre acusaciones de corrupción a la oposición y apoyo a aquellos que contribuyen con sus obras a intentar desacreditar cualquier comportamiento sensato, ético o moral; utilizando para ello la chanza, la horterada, el chiste nauseabundo, la película pornográfica o irreverente y la continua apelación a la palabra “fascista”, para calificar a cualquiera que se muestre contrario a las ideas izquierdistas, progresistas o ácratas; conseguirá desviar la atención de los ciudadanos hacia terrenos menos peligrosos para su pervivencia en el poder.

El caso es que, en esta vorágine desatada entre todos aquellos que guardan un rencor ancestral hacia la Iglesia Católica, enardecidos por los lamentables casos de pederastia llevados a cabo por algunos sacerdotes, indignos de ser considerados como tales, y dispuestos a ahondar y magnificar dichos hechos para intentar, una vez más a través de los siglos, erradicar por completo el sentimiento religioso. tan enraizado en nuestro pueblo; los de siempre, los componentes de este grupo que se incluye en lo que se ha dado en llamar, “de la cultura”, si bien, quizá sea de lo que más carecen a la vista de la cantidad de chabacanerías que salen de sus bocas; estos a los que podemos incluir en el grupo de “la farándula” –aunque, como en toda clase de profesiones, los hay que merecen todo mis respetos y que no comulgan con semejantes fantoches descerebrados –, no contentos con utilizar, sin el menor control los medios públicos que tiene a su abasto para proferir insultos, hacer parodias, caricaturizar e intentar enlodar todo lo que tuviere atisbos de moral, ética, religión, orden o pensamiento de derecha; han dado un paso más en su empeño de desacreditar la religión católica subiéndose a sus orígenes y buscando en las figuras de Cristo, la Virgen o sus seguidores, un medio para hacer burla de ellos; basándose en supuestas historias apócrifas en las que incluirlos; deformar los hechos históricos e intentar convertirlos en una parodia sacrílega de lo que fue el paso de Cristo por la humanidad. Un vergonzante, sucio, estremecedor, rastrero e interesado relato , carente de la menor solidez científica, inventado para enlodar de detritus, de la más soez y sucia sexualidad, la imagen del Salvador, entremezclando supuestos amores, actos deleznables, imágenes distorsionadas y situaciones disparatas, en las que se refocilan los actores y el director, para intentar dar la más sacrílega imagen de la Sagrada Familia, a la que pretenden degradar hasta los límites más inmundos de la humillación, sin reparar en que, con ello, escandalizan, ofenden, hieren e irritan a millones de personas que practican la religión cristiana.

Este deleznable sujeto, este tal Emilio Ruiz Borrachina, ha pensado que la Iglesia cristiana ofrecerá, como siempre, la otra mejilla, y que su intento le va a servir para darse a conocer y fanfarronear de ateo o, como dice, “Mi película es un disparo a la línea de flotación de la religión cristiana”. Desde aquí le reto a que se atreva a rodar otra miasma semejante, poniendo de protagonista al profeta Mahoma, con los mismos actores (si es que tienen lo que hay que tener para hacerlo) y la exhiban en el próximo festival de cine de Málaga, si es que lo hay. Entonces veremos si, como parece presumir con esta película sacrílega, tiene los “arrestos necesarios” para exhibirla y ser objeto de la correspondiente fatua que pudieran decidir, desde algún tribunal islámico, contra su persona. En todo caso, nos hallamos ante una muestra más de la intransigencia de la izquierda ante lo que considera que pueda perjudicar su extensión, su mantenimiento en el poder y su deriva totalitaria, que le impide aceptar que proliferen, en una nación, ideas independientes, pensamientos libres o sentimientos religiosos, que avalen la libertad de los ciudadanos al pluralismo ideológico.

Noticias relacionadas

¡Qué escándalo! ¡Qué escándalo!

“Una nación no se pierde porque unos la ataquen, sino porque quienes la aman no la defienden” Blas de Lezo y Olavarrieta. Almirante español (1689-1741)

García Albiol, el sheriff de Badaolna

Perfiles

Los políticos catalanes optan por enfrentarse a la Justicia

El todo vale, el no me da la gana o el me rebelo contra la autoridad española, se han convertido en el leitmotiv del separatismo catalán. El anarquismo se impone

Críticas a refranes (I)

El objetivo de este artículo de opinión es efectuar una crítica a determinados refranes

Hedonismo de Epicuro

El epicureísmo es una escuela filosófica helenística
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris