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La isla anterior o vivier sin darse cuenta de anda

Johari Gautier Carmona
Johari Gautier Carmona
@JohariGautier
miércoles, 14 de abril de 2010, 10:25 h (CET)
“Vengo de una familia en la que cada miembro dañaba de algún modo a los demás. Luego, arrepentidos, cada uno se dañaba a sí mismo”. Con esta cita sacada de la obra “Todas las familias felices” de Carlos Fuentes empieza la película “La Isla Interior” para describir las divisiones que pueden existir en muchas familias. No obstante, éste no es el único nexo con la maravillosa obra del autor mejicano, también describe el caso insólito de una familia desolada que trata en balde de fingir una normalidad. Esta familia, reunida por la tentativa de suicidio del padre esquizofrénico, se enfrenta a sus peores recuerdos, lucha contras sus miedos y cuestiona los esquemas impuestos desde la infancia.

“La isla interior” presenta con gran éxito las tribulaciones de unos seres que luchan por relacionarse correctamente con el mundo exterior sin saber si el problema es de ellos o de la familia.

Los tres hijos Gracia, Coral y Martín se personan en el hospital en el que ha sido ingresado el padre y, ante su grave estado de salud, niegan la posibilidad de tentativa de suicidio. Con esta negación no sólo contradicen la hipótesis del médico que les atiende sino que muestran su rechazo total a una enfermedad de la cual temen contagiarse. A raíz de ahí, se desvelan cada uno de los miedos que marcan la vida los hijos, sus manías y preocupaciones. Martín es un docente que padece del miedo a las alturas y a conducir, Gracia es una actriz que confunde su vida privada con el papel que interpreta en una serie y Coral, quizás la más fuerte de los tres, esconde el secreto de un profundo trauma en su infancia. Todo esto les lleva a esquivarse, ignorarse y encerrarse en una vida que ellos tildan de normal o exitosa y que les aleja del espectro del padre.

Ese padre esquizofrénico que roza la muerte cada vez que trata de descolgar las cortinas de una ventana frente al mar es más que un fantasma. Es el modelo a no seguir. Es una amenaza, una herida abierta que aflige a cada uno de los hijos en sus vidas diarias. El único varón, Martín, cree leer los pensamientos de su hermana Coral cuando le dice: “Sé lo que piensas de mí. Estás pensando en lo que nos parecemos papá y yo” y desvela así, su temor a parecerse a su padre. Coral se enfrenta con ese mismo padre y le recrimina su falta de miedos. Por su lado, Gracia habla de la enfermedad que les acecha, la define como una ceguera absoluta y, a lo largo de la trama, esa misma ceguera se transforma en un elemento tangible de la vida familiar. Todos son testigos del sufrimiento del otro, sus limitaciones, sus aspiraciones y problemas, pero fingen no verlos o, quizás, se deslumbran con sus propios pensamientos.

Vivir sin darse cuenta de nada
“Le doy demasiadas vueltas a la vida”, es un comentario que hace una de las hermanas en medio de la película y esa tendencia a analizar, herirse con los mismos recuerdos, protegerse de la realidad a través de manías o actos descabellados, se extiende también al resto de la familia y les conduce a situaciones tan absurdas como desesperadas. Es indudable que tratan de mejorar sus vidas, escapar de la enfermedad que les persigue, pero no saben cómo hacerlo.

El papel de la madre es quizás el más oscuro e inquietante. Ella siempre se mantiene al lado de su marido, lo vigila, lo mima y se convierte en una mujer que, si bien trata de mantener a la familia unida, también colabora y mantiene el silencio sobre algunos de los secretos más obscenos. Su afán de protección la convierte en un agente controlador que corta las alas de sus hijos y los mantiene conscientes de sus limitaciones. Ella es la que dice a su hija: “Vives sin darte cuenta de nada” y, sin embargo, ella también ha sido testigo de los dramas más graves que destrozan a la familia y los tolera con su silencio y el apoyo que ofrece continuamente al marido. Las palabras del padre llegan incluso a oponerse a las de la madre y alimentan así esa confusión inhibidora y opresiva que rodea a cada uno de los familiares: “Vosotros podéis hacer todo lo que queráis, sólo tenéis que desearlo”.

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