Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Escribir en España

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
miércoles, 14 de abril de 2010, 10:11 h (CET)
Decía Larra que escribir en España es llorar, entretanto Cervantes, que de eso entendía un montón (aunque es posible que la iluminada Aído lo proscriba por machista), aseveraba que nunca se le debía dar crédito o valor al ganador de una justa literaria, porque éste se le otorgaba al favor o gran calidad de la persona, sino al segundo, que se le concedía a la mera justicia. Lo de Larra, a día de hoy, sigue siendo rigurosamente verdad, pero lo de Cervantes ha caído en una lamentable degeneración, pues que también el segundo premio de una justa literaria se le concede a una persona, si bien ni el primero ni éste con calidad alguna de persona, sino con meras influencias. Y, claro, como consecuencia de todo ello, nuestra Cultura está como está, manga por hombro, y lo mejor que podemos esperar de ella, en cuanto a la Literatura editada se refiere, es poder comprar paja encuadernada, buena para herrén y mala para la sociedad y para el alma.

En fin, así está la cosa, y cuando recibo en mi casa a los nuevos participantes en los talleres literarios que cada tanto organizo, me parte el alma tener que abrirles, primero que nada, los ojos. “No esperéis triunfar ni reconocimiento alguno, a no ser que tengáis excelentes padrinos o grandes influencias”, les digo. No falta, claro, quien enseguida se va, y aún a los que se quedan les advierto: “escribir en España es llorar. No habrá agente que se interese por vosotros, ni editorial que siquiera haga un intento de leeros, ni servirá de nada que quedéis entre los finalistas de no importa qué importante premio literario, porque no por ello os editarán vuestra obra. Sólo los que sientan que no pueden ser otra cosa que autores merece la pena que se queden, porque sólo os espera sufrimiento, dolor y tristeza, ninguna de las cuales podréis manifestar, so pena de ser acusados de envidiosos.” Pocos, muy pocos quedan después de esta última criba, pero son los que verdaderamente merecen la pena. Son, por lo común, hombres y mujeres que han nacido no para escribir, sino para ser autores, que sienten la Literatura y la Cultura como parte propia de su ser, a imagen de cómo sienten su brazo o su hígado, o todavía algo más importante. No llegarán a nada, seguro, pero son lo que son y lo defienden con heroísmo, lo viven, lo gozan y sufren: son los autores de España, los que jamás serán leídos por otros que no sean algunos amigos y/o parientes, y que, tal vez, algún día, cuando PSOEs y PPs, Planetas y Alfaguaras pasen a mejor vida, cuando se desvanezcan en la vacuidad de la que surgieron la podredumbre cultural de las telenovelas y del márquetin editorial, tengan una oportunidad, aunque para entonces, con total seguridad, estarán muertos y enterrados, tal vez alguno de ellos víctima de la gravedad del Viaducto.

Sin embargo, creo que lo mejor y más auténtico que podemos manifestar es la verdad, aunque duela o nos cueste todo. Hoy, sólo importa el dinero, y más oportunidades tiene de editar su librillo el friki de moda, el gay televisivo o la mujer de vete a saber quién que la calidad literaria de cualquier autor. He leído a todos nuestros best-sellers, a nuestros gurús de mucha túnica y sexo tántrico, a nuestros premiados en los miles de certámenes en los que se dilapidan haberes públicos y se invierten en márquetin de premios amañados fortunas privadas, y sólo y exclusivamente he encontrado escritura de campaña con enormes carencias, textos con escaso fundamento y ningún ornamento, exentos de toda riqueza literaria y de una vacuidad tan desoladora que sólo pueden justificarse por los magníficos esfuerzos que hacen los poderes en difundir y propagar un adoctrinamiento en la vacua nadería y la antivirtud más ordinaria. Nada hay en las estanterías de la Casa del Libro, de El Corte Inglés de la Fnac o de las mismas Ferias del Libro que merezcan la pena, a no ser que uno husmee entre los autores de tiempos ya caducos. Nada de lo nuevo vale para otra cosa que la náusea o para calentarse en el invierno, si es que uno tiene una buena salamandra. No hay compromiso, no hay Literatura, no hay belleza, no hay plástica: sólo hay papel y tinta, y una historieta mediocre o absurda.

Así la cosa, nada hay de extraño en que tengamos los referentes que tenemos. La calidad ha sido proscrita, como han sido ninguneados los críticos con el sistema, las voces con autoridad que podían devolver a sus ceros a todos estos entes que asolan nuestra realidad de cada día. La mordaza del poder ha silenciado a las voces intelectuales, condenándolas a la soledad de tertulias marginales y negándolas un espacio en los anaqueles. Bueno es que lo sepan quienes desean ser autores: en nuestro orden hay espacio para los escritores, que son los que escriben de lo que sea con pocas voces y menos contenido, pero no queda lugar alguno para los autores. Si, a pesar de todo, desean serlo, bueno es que sepan las dimensiones del terreno de juego en que celebra este encuentro. Se tendrán que mover en la autoedición, en los márgenes de Internet o entre camaradas que tienen la cabeza sobre los hombros para cuestión distinta que el ornato; pero jamás podrán llegar al gran público. El gran público ya está copado y en redil de la televisión basura, sostenido en base a fútbol y sexo, y retenido con el látigo de una actualidad manipulada que cada tanto le regala un sobresalto que bien vale su permanencia en la cuadra. La Cultura murió hace algunas décadas; la Literatura lleva algunos siglos expirando, pero aún tiene algún jadeo en los márgenes de la sociedad. A esas riberas han de dirigir sus pasos quienes en verdad quieran ser autores.

Noticias relacionadas

¡Qué escándalo! ¡Qué escándalo!

“Una nación no se pierde porque unos la ataquen, sino porque quienes la aman no la defienden” Blas de Lezo y Olavarrieta. Almirante español (1689-1741)

García Albiol, el sheriff de Badaolna

Perfiles

Los políticos catalanes optan por enfrentarse a la Justicia

El todo vale, el no me da la gana o el me rebelo contra la autoridad española, se han convertido en el leitmotiv del separatismo catalán. El anarquismo se impone

Críticas a refranes (I)

El objetivo de este artículo de opinión es efectuar una crítica a determinados refranes

Hedonismo de Epicuro

El epicureísmo es una escuela filosófica helenística
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris