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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

La izquierda se quita la careta

Miguel Massanet
Miguel Massanet
lunes, 12 de abril de 2010, 08:59 h (CET)
Dies irae. El bloque entero de la izquierda se ha levantado, como un solo hombre, contra lo que ellos juzgan una osadía, un atrevimiento y, aún más, una falta de respeto a lo que ellos consideran que constituye su patrimonio exclusivo: la democracia sólo se puede entender en España si se acepta que el poder absoluto, el del Ejecutivo, Legislativo y Social se aúnan en uno sólo, bajo el yugo del progresismo galopante, del pensamiento único dictado desde el poder y de la supeditación de cualquier ciudadano a la filosofía de que quienes ostentan el mando y pretenden, sobre todo, perpetuarse en el gobierno. Son aquellos que siempre están en lo cierto y que, cualquier intento de rebelarse contra las reglas que imponen, debe ser sofocado antes de que pudiera dar lugar a que los españoles podamos pensar que es posible retornar a nuestro país a la situación de libertades, prosperidad económica y respeto por la Constitución de 1978, el Estado de Derecho y la ética y morales tradicionales, heredadas de nuestras tradiciones cristianas.

Era evidente que, en plena época de acoso a la oposición; en momentos de la más fuerte campaña mediática hasta ahora vista en contra del PP; cuando todo el Ejecutivo en pleno está lanzado a hurgar en la herida de los casos Gürtel y Matas, e intentan cobrarse las cabezas de aquellas personas que saben que son obstáculos infranqueables para conseguir la victoria electoral en la comunidades que están bajo su gobierno, tales como la señora Esperanza Aguirre o el señor Camps; cuando ya habían conseguido arrinconar al señor Rajoy, que sigue a la defensiva, sin dar la sensación de guardar ningún cartucho importante para lanzárselo al PSOE y que, incomprensiblemente, deja que queden en segundo término casos flagrantes de corrupción, como el de la señora Munar en Palma de Mallorca, que ha sido apoyada en todo momento por los socialistas baleares o como el caso Pretoria en Catalunya o, el mismo caso Faisán, algo capaz de levantar ampollas en el seno del PSOE o el mismo caso de Écija, donde veinte cargos han sido imputados en casos de corrupción; el hecho de que, por parte de colectivos perfectamente legitimados para querellarse con un juez Garzón, contra el que, presuntamente, existen indicios de que pueda haber prevaricado, por lo menos en tres ocasiones; constituye un serio revés para los planes de la izquierda, que había confiado en él para revivir la época del franquismo, intentar sacar ventaja de hechos que, pretendidamente, se daban por probados de antemano y, de paso, aprovechar el hecho del enjuiciamiento de los que se levantaron el 18 de julio de 1936, con la excusa de buscar los restos de personas que murieron hace más de setenta años y que, sólo el rencor por haber perdido la guerra, les hace pretender que, los descendientes de aquellos que murieron, tengan como prioritario enterrarlos en lugares distintos de donde reposan en la actualidad; para poner en la picota a la derecha española atribuyéndole, en una rocambolesca pirueta dialéctica, el ser la inmediata sucesora de los franquistas.

Se olvidan, todos ellos, que muchos de los que, en la actualidad, ostentan importantes cargos en el PSOE, son directos descendientes de personajes que militaron en el franquismo y que gozan de su actual situación desahogada, precisamente, por haber tenido ocasión de labrarse su fortuna bajo el mando del dictador, general Franco. Les aseguro que, desde la misma vicepresidencia del actual Ejecutivo socialista, hasta cargos ocupados por los más beligerantes de los socialistas, podríamos encontrar a muchos que, en tiempos de Franco, eran más franquistas que los que en estos momentos nos declaramos de derechas y, por supuesto, sacaron más beneficio de ello. Pero, por mucho que grite la jauría, por mucho que se rasguen las vestiduras los de la farándula y se obcequen en bramar contra el Tribunal Supremo y contra el juez que lleva el caso del señor Garzón; no pueden evitar que, con la Ley en la mano, de acuerdo con nuestro procedimiento penal y siguiendo escrupulosamente las etapas procesales que garantizan al imputado sus derechos a demostrar su inocencia; nadie puede recriminar, sin poner de relieve los motivos espurios que le puedan mover a hacerlo, ni la legitimidad de quienes han emprendido las iniciativas legales para incriminarle, sean de la Falange ( un partido tan o más legítimo de lo que puedan ser los de la ANV, que siguen en los ayuntamientos vascos) o Manos Limpias o el mismo imputado en el caso Gürgel. Confunden, de manera interesada, sus íntimos deseos de evitar el encausamiento de un juez al que consideran de su misma ralea, con la aviesa intención de privar a unos ciudadanos, estén o no encausados, de ejercer sus legítimos derechos. Resulta insultante, farisaico y absolutamente impresentable que, señores del PSOE , letrados, jueces, y funcionarios, que son perfectamente conocedores de la ley por su profesión, caigan en un sectarismo, tan impresentable, que les obligue a declarar que el juez ha sido encausado solamente por motivos políticos. Se les podría recordar lo que ellos hicieron, en su día, con el juez Gómez de Liaño, al que atacaron injustamente hasta conseguir su expulsión de la judicatura y que, luego, se tuvieron que tragar el sapo de ser reconvenidos y obligados a rectificar por el Tribunal Europeo.

¿Acaso se debe permitir a un juez que prevarique sólo por ser de izquierdas y querer remover viejos tiempos, saliéndose de sus competencias? Déjense de enredar la madeja y reconozcan que les fastidia que les haya fallado el invento y no culpen a quienes ejercen sus derechos de acuerdo con la ley, para impedir que los dineros de los españoles se dediquen a otras cosas distintas de aquellas que le son provechosas a la nación y a sus ciudadanos, Las venganzas encubiertas, los rencores, los odios endémicos serán buenos para aquellas personas incapaces de olvidar y mirar al futuro, pero ello no ha de servir para enfrentar de nuevo a los españoles en una nueva lucha fraticida. Muchos de los que hoy gritan, alardean y se quejan, no se acuerdan de que el PSOE, durante todo el tiempo que Franco estuvo al frente de España, no hizo nada en absoluto para enfrentarse a él o procurar derrocarlo. No galleen ahora ni se pongan medallas porque si pudieron volver a España y entraron en el juego democrático fue gracias a que muchos franquistas, muchos que no aceptaban el comunismo y muchos que no querían al Rey por Jefe de Estado, se guardaron sus sentimientos, se olvidaron de pasadas afrentas y lutos familiares y consintieron, en bien de todos, el transigir con la vuelta de los partidos políticos. Es posible que ahora se arrepientan, es evidente que lo que el señor Suárez pensó no ha salido tal y como estaba previsto y también es posible que, los que confiaron en que el Rey cumpliría con lo que había jurado defender, hayamos quedado defraudados por ello. Pero si el juego no es limpio, si la izquierda piensa que puede torcer el rumbo de España, que puede saltarse las leyes y que puede erigirse en un poder absoluto, totalitario e imponer de nuevo la revolución marxista que, en el año 1936, se propuso establecer en España; puede que se encuentre con alguna sorpresa como entonces ocurrió. La Historia no es como la quieren pintar estos “sabios” que se la quieren inventar, la Historia es la maestra de la vida y sus ciclos se suceden, con una regularidad que puede que asombrara a muchos de estos ignorantes que se creen que han inventado una sociedad nueva hecha a su medida. Ojo, pues, al toro.

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