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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Alberto Ruiz-Gallardón vs. Jordi Hereu

Rafael del Barco Carreras
Redacción
domingo, 11 de abril de 2010, 21:57 h (CET)
Por más que los votantes del PP o PSOE se empeñen en las diferencias insalvables e incluso llaman a sus pactos “anti-natura”, la Crisis, el GRAN FRAUDE PIRAMIDAL INMOBILIARIO, la generalizada corrupción, y las promesas en caso de nuestros dos personajes, equiparan a sus profesionales y cerrado club de dirigentes.

La DIAGONAL DE BARCELONA y LA GRAN VÍA DE MADRID no gustan a nuestros alcaldes, y se lanzan a promesas de cambio con gran aparato mediático. ¡Fabricando CAMBIOS donde a nadie se le ocurre que en tiempo de crisis y austeridad cambie nada!

Antes el CAMBIO que nos proponían cada uno de los partidos políticos lo entendíamos como una promesa de CAMBIO SOCIAL, casi como aquello “de la tierra para el que la trabaja” o “trabajo para todos” con sueldos y pensiones de país desarrollado, ahora, nos proponen que votemos sobre las aceras, circulación y árboles de las grandes avenidas. Quizá los dos piensan más en los presupuestos a sus constructores amigos, soñando que pagará otro Plan E anticrisis de Zapatero o Bruselas, que en las promesas escritas por sus innumerables consejeros y cortesanos. Y de paso, popularizando democráticamente, librarse de campañas a lo Tita Cervera atada a uno de esos plátanos que a mí ahora en primavera me tienen la garganta hecha un asco.

Promesas sobre avenidas con referéndum incluido, las olimpíadas de verano o invierno a diez o veinte años vista, las remodelaciones o recalificaciones a favor del Real Madrid o Barsa (que a pesar de llenar los estadios a precios de palco de grandes liceos necesitan otro gran pelotazo inmobiliario para seguir ROBANDO y ¡repartiendo!), jugar con las prostitutas y el anexo mercado de las drogas… y sobre todo se equiparan tanto que ambos se acusan de si los impuestos y precios sobre los servicios básicos municipales han subido en los tres últimos años más en Barcelona que en Madrid o viceversa, siempre por encima de la inflación anual… en fin, tan calcado que pudieran intercambiarse de partido político y todo seguiría igual en las dos grandes ciudades españolas… o sea, infinidad de zanjas e infinitas quiebras, paro e inseguridad, y la elefantiasis, enfermedad de la desproporción provocada por varias generaciones de enchufar a familiares y amigos de partido o partida.

Y hablando de inseguridad… unas pérfidas campañas anticatalanistas o antiespañolistas, con webs de gran formato y éxito, se preguntan si hay alguno de los dos millones de los últimos turistas en Barcelona al que no le hayan robado. La campaña se amplía con confesiones de atracados comerciantes locales… y yo añadiría a mi mismo y mis íntimos. Y para no restar virtudes a una u otra ciudad, diría que la circulación en Madrid es caótica y en Barcelona…menos.

Dos personajes tan aparentemente diferentes y tan iguales en sus resultados. Si uno sueña y molesta en su Partido pretendiendo alcanzar la Presidencia del Gobierno (íntimo sueño de todo político), el otro se esfuerza para no acabar en el baúl de los recuerdos, aunque nuestra peculiar Democracia pueda sorprendernos de nuevo reeligiéndole porque su “oposición” no es que brille precisamente. ¿Le nombrarán ministro para apartarlo como al alcalde Clos, el del FÓRUM ideado por Pascual Maragall, continuidad de las recalificaciones del PLAN DE LA RIVERA o DIAGONAL MAR de NARCÍS SERRA y la Generalitat de Jordi Pujol, y después embajador en Turquía o la Santa Sede?

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