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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Goebbels anda suelto

Jesús Martínez Madrid
Redacción
miércoles, 7 de abril de 2010, 10:22 h (CET)
Leía en un artículo de Serrano Oceja titulado: “Goebbels anda suelto”, el pasado 22 de marzo, “Un solo caso de pederastia es injustificable, un crimen que clama al cielo, un horrendo pecado. Benedicto XVI ha escrito con la sangre del dolor de padre otra carta más. Ahora, una carta en la que mira a los ojos a la iniquidad de las tinieblas en el corazón del hombre para, con la fuerza de la gracia de Cristo, expulsar los nuevos demonios de la posesión social. Estremece leer, en la prensa internacional, ese espacio en el que se conjuga el bien con el mal en tiempos indefinidos, por ejemplo, el testimonio de don Aldo Trento, sacerdote de la Comunidad de san Carlos Borromeo, de Comunión y Liberación, misionero en Paraguay. Quizá porque el pasado verano tuve la oportunidad de oír de este sacerdote, con una experiencia de vida muy similar a la de Agustín de Hipona, hablar de los sufrimientos de la Iglesia, de las campañas internacionales, de la masonería… de muchas cosas más, me parece profético. Su artículo ha sido publicado en Il Foglio.”

Pero lo que también he leído es que Hitler anda suelto. O mejor dicho Goebbels, para más señas. No es sólo una metáfora, aunque lo parezca. Monseñor Müller, obispo de Ratisbona, escribió un artículo hace unos días, después de su viernes santo anticipado, en el que recordaba que el diario Süddeutsche Zeitung mencionaba, “en el contexto de campañas regulares de los medios de comunicación contra el celibato y la moral sexual católica, el discurso de la izquierda en Berlín en 1937. Delante de 20.000 fanáticos, miembros del partido, miles de sacerdotes y religiosas católicos fueron sistemáticamente humillados y acusados por el celibato y por prácticas sexuales perversas. El objetivo era exponer a los miembros del clero católico al desprecio público”.

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