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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

La gran carencia

Miguel Rivilla (Madrid)
Redacción
miércoles, 7 de abril de 2010, 10:01 h (CET)
Al hombre actual no le falta de nada, pero carece de lo principal. Esta afirmación podría ser el título de una sencilla tesis doctoral, que reflejase el comportamiento y experiencia de muchas personas, que viven instaladas en el primer mundo.

En nuestra sociedad consumista, quien tiene riquezas y dinero, casi todo lo tiene ya al alcance de su mano, sea cualquier capricho o antojo. Las modas y anuncios de la propaganda mediática, ofrecen atractivos, y persuasivos reclamos, para el gusto y deseo del actual consumidor. No hay barreras y se dan amplias facilidades crediticias para adquirir casi todo.

No obstante lo dicho, se tiene la común experiencia y se constata a menudo, que pese a tantos incentivos y reclamos, en general la gente no es más feliz que la de otras épocas o de otros mundos subdesarrollados.¿Cuál es la causa de esta generalizada frustración?.

Me atrevo a decirlo sin ambages ni rodeos. La gente no es feliz porque no busca ni ha encontrado a Dios, el único capaz de satisfacer las apetencias infinitas de amor y felicidad que alberga el corazón humano.

Los grandes santos y místicos de la Iglesia católica, como un S.Pablo, un S.Agustín, una Sta. Teresa, un S.Juan de la Cruz, etc entre otros muchos, nos han brindado a nosotros, pobres hombres, hambrientos y sedientos de trascendencia, infinito amor y felicidad, su propia vida y experiencia. La dejaron plasmada en pocas palabras como estas:”Nos has hecho, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en ti”.”Dios mío y todas las cosas”,”Quien a Dios tiene, nada le falta”.” Y descansé, estando ya mi casa sosegada”.

Creo que no hay que darle más vueltas. O buscamos a Dios para que él nos llene de su paz y felicidad o nos quedaremos con la mayor carencia de la vida. Vivir sin Dios.

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