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La Barbie abortista, la ministra despilfarradora
Pedro de Hoyos
Antes los progres iban siempre mal vestidos; ellos, con pana, barba de tres días y siempre sin corbata; ellas, con aire machorro, pelo corto mal peinado y sin el mínimo rastro de maquillaje. Y en esto llegó Bibiana y mandó parar.
En realidad Bibiana no inauguró la era de los pijo-progres, pero es su máxima abanderada. Desde que el PSOE pisó alfombra surgió una rama erótico festiva a la que le va la marcha pija, muy lejos de la otra rama obrerista-ugetista que todavía reivindica la fiambrera y el bocata de caballa.
Nunca nadie había ascendido desde la nada para alcanzar las cumbres de la vaciedad ministerial en tan poco tiempo. El ministerio de Doña Bibiana está tan huero de actividad como un discurso de su señorito lo está de contenido, de significado, de trascendencia. Ella, la Barbie abortista, se ha propuesto llenarlo de actividad y para ello no repara en gastos, aunque se trate de invertir en algo tan imprescindible como un mapa de los órganos sexuales femeninos, el caso es que se vea mucha actividad, mucho ir y venir y ajetreo en general.
Ahora le ha tocado el turno al SEIG, “Sistema Estatal de Indicadores de Género”, que según dice el ministerio será una herramienta estadística online que con más de 200 indicadores servirá para que los ciudadanos “conozcan de primera mano el grado de igualdad presente en cualquier ámbito de la sociedad”.
50.000 euritos de las vacías arcas del Estado nos costará el diseño de tan aparatoso organismo. Sólo el diseño, insisto. Joé, ¿tan importante es que el ciudadano medio conozca dicho “grado de igualdad” para la feliz convivencia de los impuesto-pagantes hispánicos? ¿No nos basta para ello el Centro de Investigaciones Sociológicas de la Vicepresidenta de la Vega? A lo mejor (o a lo peor) es así, pero el Congreso de Diputados se ha hartado de pedir tan incesante como inútilmente la desaparición de la bibianada ministerial...
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