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Toros

Etiquetas:   Crónica taurina   -   Sección:   Toros

El milagro de un quite

Ignacio de Cossío
Ignacio de Cossío
lunes, 5 de abril de 2010, 09:13 h (CET)
Al profesor Wolf, Pregonero Mayor de Sevilla y autor junto a Morante del mejor quite del día.

La tarde se presumía de petardo ganadero gordo. Uno, dos, y hasta tres toros saltan inválidos al ruedo. ¿Serán las copiosas lluvias de este año que no han dejado correr los toros de Daniel Ruíz por Albacete? Me preguntaba una y otra vez, por que no era normal tampoco lo que estábamos presenciando. De repente, en el último suspiro llega Morante con su genialidad a cuestas y nos regala un par de verónicas magistrales a cámara lenta en un quite providencial al cuarto de la tarde. La plaza cruje, ruge, y se postra a su mágico y celestial toreo de capa. Los toros ya pasan a un segundo plano y nadie piensa en Albacete, en sus lluvias y en sus campos, solo en el capote del torero de la Puebla, así es de revelador esto de los toros que nunca nos debe hacer peder la esperanza. No puede ser, José Antonio coge la muleta y pega un pase cambiado por la espalda a pies juntos….ése no es mi Morante que me lo han cambiado… ¡Olé su arte soberano que le permite estas licencias valerosas tan de moda en otros maestros tan distantes a su concepto del toreo. Coge la derecha para ejecutar un inmenso redondo que convierte en circular mientras sus manoletinas giran y giran alocadas por su duende y sopla el viento, vaya por Dios. Morante se gusta en cada muletazo, en cada adorno, en cada molinete, en cada trincherazo, su plástica cada día adquiere más hondura y requiere menos colaboración por parte del toro, eso es lo milagroso de este genio que no necesita nada salvo vestirse de luces, cualquier toro le vale si le valió el cuarto del pasado Domingo de Resurrección, es más no le contó ni lo ejecutado con la espada para levantar la primera oreja de la feria. Oro puro este Morante en el capote y al fin le vemos de nuevo en la muleta, como acierte con la espada que se preparen romeros y paulas.

Manzanares con serias molestias en las cervicales hizo lo imposible por no quedarse atrás y ofreció un repertorio de toreo del caro con la derecha. Dos series largas, puras y de mano baja combinadas con cambios de mano y trincherazos le hicieron ser merecedor a ley de la segunda oreja del festejo. Éste es otro torero que estando con una mano atada y amordazado por el dolor es capaz de formar un lío gordo como le toquen las palmas del arte. Con la espada es un cañón, seguro, implacable, contundente, así lo es y así lo fue en sus dos toros.

Lo de Perera es un caso más de estudio, de reflexión. Mala suerte o mal de ojos. En el primero estuvo muy dispuesto y no así el toro que pronto le pidió la hora. En el sexto le sale el de peor disposición que es cuando se mezcla el genio con el peligro, y a punto estuvo de costarle un enganchón serio por desplegar tanta seguridad y firmeza. Que no se preocupe que de momento la cosa no esta para arriesgar demasiados barcos después de ver lo sucedido en Madrid con la malograda apuesta de Luque; y en Málaga tras el triunfo en do menor de Castella, ambos adversarios mucho más directos y despiadados que los que alternó en aquel ya lejano Domingo de Resurrección.

Ficha técnica
Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Domingo de Resurrección 4 de abril. Primer festejo de abono. En tarde espléndida pese a leves rachas de viento, se lidiaron seis toros de Daniel Ruíz desigualmente presentados y de escaso juego. Primero fue devuelto por otro del mismo hierro titular, segundo y tercero resultaron faltos de fuerzas como de raza desarrollando una mayor dificultad en sus lidias que el primero bis; el cuarto y quinto fueron los más potables del encierro pero duraron muy poco y el sexto destacó por su genio y peligrosidad.

Morante de la Puebla, de verde botella y oro. Dos pinchazos, media estocada (silencio); estocada entera caída (oreja).

José María Manzanares, de burdeos y oro. Estocada (silencio); estocada (oreja).

Miguel Ángel Perera, de azul pavo y oro.Estocada entera (palmas); estocada trasera (silencio).

En la cuadrillas: saludaron el picador J. A. Barroso, de la cuadrilla de José María Manzanares, en el 2º: el banderillero Joselito Gutiérrez, de la cuadrilla de Miguel Ángel Perera, en el 6º. Muy bien estuvo Curro Javier en banderillas.

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