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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Semana no tan santa

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
domingo, 4 de abril de 2010, 08:38 h (CET)
Hoy domingo el Papa se asomará al balcón del Vaticano para impartir su bendición “urbi et orbi” mientras abajo en la inmensa plaza miles de creyentes y no creyentes se apelotonarán para recibir la bendición papal en diversos idiomas. Seguramente con este acto Benedicto XVI cerrará una semana que para él ha sido verdaderamente de pasión especialmente al ver cómo crecían hacia su persona las acusaciones de encubrir el delito, y también para los católicos pecado, de pederastia en el que han caído bastantes de sus representantes en diversas parroquias del mundo. Pero las gentes en esta España en crisis, de valores y económica, han aprovechado la ocasión y se han lanzado a las calles y carreteras para disfrutar de cuatro días de asueto aprovechando que la Semana Santa ya no es tan “santa” como lo fue durante tantos años.

En mi niñez y adolescencia las calles de las ciudades quedaban desiertas de circulación rodada, más o menos como ahora, pero mientras entonces era debido a que las autoridades prohibían, especialmente el Viernes Santo, la circulación por las calles principales ahora los coches, con sus ocupantes dentro, han tomado el camino de la playa o las pistas de esquí. En aquellos días era todo un espectáculo ver a las señoras de las clases altas ataviadas de teja y mantilla pasear por las calles visitando las diversas iglesias e imagino que pidiendo a los santos, cuyas imágenes permanecían tapadas con una tela morada, que los negocios de sus esposos continuaran boyantes, que los trabajadores siguieran siendo sumisos y , algunas tal vez, que su confesor dejara de inculcarles cada vez que se acercaban al confesionario la sumisión al esposo tirano y maltratador. Al llegar a casa las criadas, hoy empleadas domésticas, ya les habían preparado un suculento ágape a base de pescado y marisco ya que a pesar de haber “comprado” una bula que les permitía comer carne durante toda la Cuaresma el Viernes Santo era respetado so pena de ir a dar con sus huesos para toda la eternidad en las calderas de Pedro Botero. Los pobres no disponían de dinero para comprar la bula pero tampoco comían carne ya que su bolsa del mercado era escasa. En los cines sólo proyectaban películas de tema religioso o peplum con romanos que martirizaban a los primeros cristianos y las emisoras de radio tan sólo emitían música clásica, todo un aburrimiento para los niños de la postguerra.

Hoy todo es distinto, las horas extras y el trabajo a destajo llevaron a la clase obrera al paraíso consumista y pronto los primeros “seiscientos” y el apartamento playero o la segunda residencia en el pueblo de origen iniciaron los desplazamientos durante la Semana Santa. Hoy la imagen del Jueves Santo más que las procesiones penitenciales son las largas colas de vehículos en las carreteras, las calles de las principales ciudades llenas de turistas y las playas atiborradas de bañistas cruzándose con los capirotes de algunos penitentes que pasean por la arena un madero con una imagen de un Cristo dolido y ensangrentado. La Semana Santa ya no es tan “santa” e incluso las procesiones se han convertido en un espectáculo más en el que famosos, famosillos, políticos de todo pelaje y algún friki camuflado van a lucir palmito y a que les vean. Estos días los medios de comunicación nos han mostrado a un Antonio Banderas que cada año deja su residencia americana para acudir a Málaga a vestirse de penitente y desfilar procesionalmente, hemos visto en un privilegiado balcón de Sevilla a la tonadillera Pantoja, con algunos de sus periodistas de cabecera, llorando a moco tendido al paso de alguna imagen pensando que tal vez el año próximo tenga que ver la procesión entre las rejas de algún presidio, no hemos visto, pero seguro que lo ha hecho, a Pepe Bono, Presidente de un Parlamento laico, procesionando contrito y cariacontecido por si algún monseñor decide expulsarle de la iglesia católica por dar soporte a la aprobación de la nueva ley de interrupción del embarazo y como cada año Trillo habrá ido de costalero en su Cartagena natal. Pero hoy es Domingo de Resurrección y todo quedará olvidado, la vieja España de “cerrado y sacristía” que cantaba Machado volverá a sus costumbres, se acabó la fiesta y como canta Serrat “vuelve el pobre a su pobreza/ vuelve el rico a su riqueza/ y el señor cura a sus misas/ la zorra pobre al portal/ la zorra rica al rosal/ y el avaro a sus divisas.

Pero para la muchachada de la gaviota comienza este lunes una nueva semana de pasión y penitencia ya que se conocerá una nueva edición de ese culebrón en que se ha convertido el sumario del caso Gürtel y a más de uno en estos momentos la camisa no le debe llegar al cuerpo. De todas maneras siempre les quedará el recurso de atacar a los jueces, es el nuevo deporte nacional entre los militantes y cargos del Partido Popular.

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