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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

El difícil trago de la cara amable de Charlie Crist

E. J. Dionne
E. J. Dionne
viernes, 2 de abril de 2010, 08:24 h (CET)
ST. PETERSBURG, Florida - Fue precisamente el tipo de acto que gusta al Gobernador Charlie Crist: una oportunidad no partidista y no ideológica de promocionar Florida, a su gente y su clima.

Irónicamente, fue también un momento originado en el partidismo, una conferencia de prensa celebrada el martes para equilibrar la iniciativa de líderes de Tampa Bay destinada a convencer a los Republicanos de trasladar su convención nacional aquí en 2012.

Crist se encuentra casualmente inmerso en unas duras primarias Republicanas por un escaño en el Senado, y habría sido la ocasión perfecta para hacer un guiño a los conservadores de toda la vida que le consideran demasiado moderado y conciliador.

Pero Crist no entró en ese jardín. En lugar de eso, elogió "el esfuerzo unificado" por hacerse con la convención y, con la amplia sonrisa que es su marca registrada, admitía: "Soy tremendamente parcial con mi Florida".

Detrás de él, un cartel con el lema de la iniciativa de cortejo a la convención, "Súbete a la ola", podría resumir por casualidad los problemas políticos de Crist.

Hace apenas seis meses, Crist era aún el favorito en sus primarias frente a Marco Rubio, un político cubano-americano joven, atractivo y resueltamente conservador. Pero es Rubio quien subió a la ola de la indignación conservadora con el Presidente Obama. A lomos del fervor anti-gobierno, Rubio ha convertido a Crist en la oposición.

Pocas veces unas encuestas han dado un giro tan brusco. El mayo pasado, una encuesta concluía que Crist sacaba a Rubio 37 puntos de ventaja. A principios del mes pasado, una encuesta situaba a Rubio 34 puntos por delante.

Pero en el curso de una entrevista tras la conferencia de prensa, Crist parecía contento, con su sonrisa tan cálida como siempre. Dijo disfrutar de su debate con Rubio en Fox News el domingo pasado. Utilizó el encuentro para llamar la atención sobre una investigación conjunta realizada entre el St. Petersburg Times y The Miami Herald del presunto uso privado por parte de Rubio de los fondos de dos comités políticos que controlaba.

"Cuanto más escucha la gente de la realidad de Marco Rubio en lugar del ideal de Marco Rubio, menos les gusta lo que ven" me decía Crist, agregando que no le preocupaba que pasar a la ofensiva pudiera costarle su imagen de buen talante. "Siempre disfruto diciendo la verdad". Y por lo menos existen algunas pruebas en las encuestas más recientes de que ahora es el turno de Rubio de volver a poner los pies en la tierra. Una sitúa a Crist a 11 puntos, aunque otras muestran una brecha aún en la horquilla de los 20- 25 puntos.

Probablemente no haya ningún político en el país que haya sufrido más que Crist a consecuencia del colapso total de la imagen de Obama entre los Republicanos. A principios del año pasado, la moderación boyante de Crist - "Es la cara amable del conservadurismo", decía Greg Truax, presidente de campaña de Crist en el condado de Hillsborough - parecía el antídoto Republicano perfecto a un Obama que luchaba por formar parte del panorama político.

Crist fue casi el único de los miembros de su partido en apoyar el plan de estímulo del presidente del año pasado. Compareció junto a Obama en un mitin pro-estímulo - y le dio un abrazo. Fue el abrazo que despertó un millar de ataques, el telón visual de la acusación vertida por Rubio de que Crist no iba a plantar cara al presidente.

Lo intrigante es que Crist no se echa atrás. En lugar de eso, utiliza su apoyo al estímulo como muestra de su valor político y su disposición a "anteponer la gente a la política".

"Fui sincero y fui honesto y fui franco y dije lo que necesitábamos", decía Crist del dinero del estímulo. Enumera las cifras y las categorías de puestos de trabajo que se habrían perdido en Florida sin la ayuda federal que apoyó, y menciona los gobernadores Republicanos de las inmediaciones que aceptaron dinero del estímulo.

Anhela un mundo político que parece haber desaparecido. "El debate que puede verse un día tras otro en la televisión por cable entre Republicanos y Demócratas es bastante repugnante". La alergia de Crist al enfrentamiento despierta las sospechas de algunos Republicanos de que realmente le gustaría presentarse como independiente, aunque él ha negado este extremo.

Afortunadamente para Crist, las primarias no se celebran hasta el 24 de agosto. Una campaña que hasta el momento se ha decantado por una dirección podría tener todavía por delante un giro aún mayor.

Crist considera el cambio de tónica en su contra como el producto de una situación económica muy mala, "la decepción y la inquietud y el miedo" que ha fomentado, y el hecho de que "algunas personas apelen a ese miedo". Si ese miedo remite incluso un poco en los próximos meses, será bueno para Barack Obama - y muy bueno para la cara amable Charlie Crist.

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