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Semana de Pasión para Matas
Rafa Esteve-Casanova
Cuando Jaume Matas vio que sus antiguos socios de Unió Mallorquina no iban a volver a darle el apoyo necesario para seguir presidiendo el Gobierno autonómico de las Baleares hizo las maletas y decidió saltar el charco pensando que un océano por medio sería suficiente para que todas las irregularidades que había cometido durante su mandato quedaran relegadas al cajón del olvido. Primero le echó una mano la empresa Barceló, arraigada en Mallorca, y le colocó en una de sus oficinas americanas, pero tal vez el sueldo era poco y aprovechando su experiencia como Ministro de Medio Ambiente con José María Aznar entró en la conocida consultora Pricewaterhouse para asesorar a empresas españolas dedicadas a las energías renovables en su entrada a los Estados Unidos donde su sueldo rondaba el millón de dólares anual.
Pero la Fiscalía Anticorrupción no conoce aquella canción que dice “la distancia es el olvido” y siguió tirando de los hilos de la madeja del sobrecoste del velódromo Arena por el que finalmente se pagó el doble de lo presupuestado ya que por el camino los millones de euros se iban perdiendo por diversos bolsillos. Jaume Matas desde su despacho de Madison Avenue en Nueva York veía en la distancia cómo los jueces iban empapelando a sus antiguos socios de Unión Mallorquina y a algunos de sus colaboradores en el Partido Popular, pero seguía pensando que la distancia entre la Gran Manzana y Mallorca era la suficiente para que nada le salpicara, al fin y al cabo sus conmilitones, con Rajoy a la cabeza, seguían dándole todo su fervoroso apoyo.
La Justicia es lenta y aunque muchas veces las tretas de los abogados con la anuencia de algunos jueces amigos la hagan retroceder a veces llega a resplandecer la verdad y ésta Semana Santa que comienza mañana lunes se ha convertido para Jaume Matas en una verdadera Semana de Pasión, de momento ya ha visto cómo su señoría le retiraba el pasaporte porque no se fía de sus buenos modales y teme una evasión en toda regla y el lunes la pasión podrá convertirse en una triste y penosa realidad cuando tenga que abonar, tal vez, los trescientos millones de euros de fianza que solicita la fiscalía para que no tenga que comer el rancho carcelario.
Jaume Matas ha atesorado un amplio catálogo de delitos entre los que están el blanqueo de capitales mediante el aumento de su patrimonio en un volumen económico que no se corresponde con sus ingresos oficiales, prevaricación administrativa firmando a sabiendas de que eran ilegales diferentes concesiones administrativas, fraude a la Administración al ponerse de acuerdo con algunas constructoras para concederles contratos calificados por la fiscalía como ilegales, malversación de caudales públicos pagando con dinero público trabajos que nunca se llegaron a realizar, delito electoral por ocultar que una empresa pagó gastos electorales del Partido Popular. Como ven, todo un amplio abanico de delitos que podrían dar con él en presidio un elevado número de años. Y por encima de todo esto planea la sospecha de la financiación ilegal del Partido Popular.
Matas confundió lo público con lo privado, puso a su cuñado y a amigos al frente de todo el entramado, más o menos como sucedió en Madrid y València, y lo mismo que allí ha pasado ahora los togados defensores intentan tirar balones fuera, Matas echa las culpas sobre sus inferiores, reconoce un delito fiscal al no declarar a Hacienda una importante cantidad de dinero negro, pone hombres de paja al frente de sus inversiones y trata de eliminar las pruebas obtenidas mediante escuchas telefónicas. Y mientras, Rajoy mira, como siempre, hacia otro lado, ahora ya no defiende a Matas pero tampoco condena su conducta, entre bomberos nunca se pisan la manguera y más si el pisotón puede salpicarles.
La conducta del Gobierno autonómico de Matas entre los años 2003 y 2007 ha hecho que se incoen 19 causas penales por corrupción, siete contra políticos de Unión Mallorquina y 12 contra militantes del Partido Popular, en una y otra formación política sus lideres están entre los que pasean el garbo por las sedes judiciales. Dinero negro, costes inflados, sobornos… la Isla de la Calma se ha convertido en un amplio plató para rodar el mejor film negro de la historia.
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