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Retrato robot
Rafael Pérez Ortolá
Aunque no conozcamos el resultado del final, vamos detectando gestos y señales, deducimos circunstancias, perfilando poco a poco una figura que se aproxime al original. Sabemos de su utilidad para las pesquisas policiales; algo parecido sucede cuando se busca un perfil determinado de una persona para un empleo o candidatura. En “El alienista” de C. Carr, esa búsqueda persigue la definición e identificación de un asesino psicópata. Pues bien, siguiendo esos trazos, quizá podamos entrever el PANORAMA social que nos estamos elaborando. Como las adivinanzas no pasan de la indeterminación, habremos de limitar la prospección a ciertos indicios, que si están a la vista y sometidos a la consideración de todos. ¿Vislumbramos rasgos orientadores? ¿Estamos satisfechos con las premoniciones obtenidas?
Arrimándonos al estilo de Groucho Marx, ¿Por qué hemos de ceñirnos a lo que nos dicen que tenemos que ver o entender? La economía es el fundamento supremo y es tal como nos lo presentan. La democracia es la ofertada. La cultura no tiene criterios, es más bien indefinición. ¿Cuál es la APRECIACIÓN nuestra? Se suplanta habitualmente el núcleo representado por cada persona. No es un consuelo la reiteración de tal comportamiento a lo largo de las diferentes épocas. Con la mirada y con los sentimientos, chocamos a cada minuto con el desprecio y olvido de la persona individual. Los entes arramblan con lo peculiar de cada sujeto, como por otra parte nos anunciaron sobre ese mundo feliz. ¿Reivindicaremos una posición y un punto de vista propios? ¿Es inútil intentarlo?
Las ENGAÑIFAS ya no vienen de tapadillo, son extravagantes, presuntuosas y con una explosiva presentación en sociedad, con desfachatez y alevosía. Si echamos un vistazo a la lista de subvenciones de los múltiples gobiernos, ¿Se subvenciona lo necesario, o lo necesario son los amigotes de cada régimen? Veámos los programas culturales en cada ámbito, ¿Tienden a la cerrazón o a la amplitud de miras? También podemos observar la labor de los sindicatos, muy chocante en los momentos actuales, ¿Su cercanía gira en torno del trabajador o bebe los vientos gubernamentales? En fin, son preguntas espontáneas en cuanto uno abre los ojos. Nos desvian la atención con raciocinios y argumentos, eso sí; pero falseados de raíz, porque sus diálogos están viciados, alejados del sentimiento de los particulares.
A la vista de cómo nos comportamos, se entiende estupendamente la confusión originada con la torre de Babel; con la incapacidad notoria de establecer una mínima concordancia entre gentes diversas. Suena a máxima actualidad. No faltan, no, las declaraciones con ínfulas de geniales, portadoras de la solución del enigma; pretendidas soluciones se entiende, no suelen pasar de patrañas incongruentes. Por lo tanto, en el retrato robot se nos bosqueja la imagen del DESACUERDO, son los trazos dominantes; de tal manera, que se convierte en un auténtico despropósito universal, un contravalor; habrá pocos con una mayor proliferación. En otras épocas no sé, pero en esta es una neta característica diferenciadora. Unos de los más entrañables acuerdos, para beneficiar a las personas de todo el mundo, era el de los Derechos Humanos, un punto de partida primordial; aunque ya podemos testificar en que va quedando dicha declaración. En comunidades relativamente pequeñas, cercanas y lejanas, se confunde la identidad de unos, con la segregación de los diferentes. Qué vamos a comentar de hambres o guerras, el sino es trágico y de lo más dispar. En vez de lengua y el significado del lenguaje, se dedican recursos y tiempo a la fabricación de jergas, que sólo entienden los iniciados. En cuanto a la vida, ¿En que lugar geográfico? ¿Vida de qué tipo? ¿De qué hablamos?
El esquema educativo también luce un tanto desgarbado. Aquella tensión en busca de la belleza y la perfección platónicas, no sé si ni siquiera la entendemos en la actualidad. Ahora estamos imbuídos de una TERGIVERSACIÓN nuclear. Los criterios y las deducciones fundamentadas, se han visto desplazados a papeles secundarios; mientras tanto se impusieron las posiciones libertarias, del todo vale, de los relativismos absolutos. Como consecuencia maléfica, quedamos desprotegidos frente a los planes educativos pergeñados por los interese ajenos; no sabemos a que atenernos. Dijo Confucio: “ Aprender sin pensar es trabajo perdido; pensar sin aprender es deplorable”. Refleja el sinsentido de una acumulación de datos sin la reflexión consiguiente; pero el pensamiento, aislado de los hechos reales, tampoco es una buena compañía. Una cosa es que los criterios y los fundamentos deban exponerse a la crítica y replanteamientos, indiscutible. Sin embargo, hay razonamientos buenos y malos, acciones templadas y desorbitadas, también indiscutible. La educación es fascinante, no cabe duda, se relaciona con los mimbres más delicados; aunque se enfrenta a tergivesaciones radicales. Ejemplos no faltan.
Con frecuencia nos ofrece Le Monde algunos contrastes de pareceres que resultan muy interesantes; en una de sus reflexiones recientes, dibuja las actitudes con que nos acercamos a las prácticas culturales y como las vivimos. Plantean 3 posibilidades y sobre ellas intentaré plasmar aspectos semejantes en los entornos cercanos. Una primera, de ocupación o ACUMULACIÓN, de libros, DVD, enciclopedias; muy ligada a las expresiones publicitarias. Incluye festivales programados y series expositivas; promueven el debate rápido en unos comentarios sin tiempo ni disposición para entrar en diálogo con las obras.
Otro enfoque deriva las orientaciones hacia la demarcación, estricta cultura SEPARADORA. Bien por el cierre endogámico de sus creadores, elitista, sólo los muy entendidos la alcanzarían. Utilizadas como argumento aislante de un determinado grupo social. O expresión del esnobismo recalcitrante, sin demasiado fondo. Con la tercera posibilidad, la cultura utilizada como ESCUDO o reclusión de sus practicantes. En este grupo, el acceso a ferias o galerías, cines o teatros; se convierte en una pasividad disimulada por aquellas apariencias. No se trata de respuestas, sino del significado en sí de la actuación. ¿Prendados del hecho cultural? ¿Cultura viva real? ¿Fachadas sin recámara?
El dibujo planteado hoy no puede ser estático, los signos fluyen, las actuaciones son cambiantes y las aportaciones se multiplican. Pese a la abundancia de miedos y lealtades poco críticas con lo establecido, se ofrece a la vista un resquicio, abierto a la elección de los nuevos habitantes; Ahora bien, sin alternativa, eligirán la continuación en este añadido progresivo de malandanzas o brotará en ellos la rebelión con mejores aspiraciones. Si no reaccionamos, como el Juan Cigarrón en el cuento de Fernán Caballero, cantaremos al nuevo adorno del muñeco dibujado, la CREDULIDAD. “Los hombres tienen una desgraciada propensión a creer lo que no deben creer y a dudar de lo que deben creer”. Así, cualquiera afirmará que es un zahorí, los hay con enormes cabezas capaces de sobrellevar penas, glorias y el sentido de todo un pueblo; como hay otros que cuando los demonios tendían a la desaparición, ellos mismos, solícitos, se convierten en demonios espeluznantes. ¿Serán posibles unos bosquejos menos deslucidos? ¿Nuestras respuestas tendrán algo que ver?
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