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¿En qué mundo viven?
Daniel Sanabria
No tengo nada en contra de los árbitros, aunque si lo tuviera me sobrarían los motivos, como a Joaquín Sabina. Pero es que no hay un lunes en todo el calendario liguero en el que no se hable de las actuaciones arbitrales. La labor de árbitro es muy desagradecida, de eso no hay duda: cuanto mejor hacen su trabajo menos se habla de ellos. Pero nadie les ha obligado a elegir ser el centro de la diana allá por donde van. Eso sí, hay algunos que lo buscan con insistencia siempre que pueden, como Iturralde González.
Es realmente difícil encontrar un colegiado en el mundo que saque las tarjetas con la chulería del vasco. Si por él fuera las plantaría a centímetros de las narices del jugador amonestado, que vea bien el amarillo. Cierto es que el caso de Iturralde está fuera de lo racional, pero en la sombra y por contagio involuntario, los demás colegiados españoles siguen su ejemplo cada domingo. En lugar del ranking Guruceta deberían celebrar el ranking Chulapo, que iba a estar más competido.
Pero no solo es incompetencia con un silbato en la boca. También es cuestión de criterio y moral. Clos Gómez se negó en primera instancia a que el Almería jugara con el lema “Fuerza Chile” en la camiseta. Todo el mundo sabe que está prohibido lucir mensajes en la vestimenta, pero si los jugadores del Almería han decidido apoyar a Chile y a los del Barça no les molesta para nada esa camiseta, ¿por qué Clos Gómez tiene que montar el pollo que montó? ¿Acaso es más importante un artículo del Código Arbitral que una muestra de apoyo a un país que ha sufrido cientos de muertes por un terremoto?
Creo que ningún jugador del Barça alegó después del empate que el lema “Fuerza Chile” les había impedido ganar el partido. Nadie, absolutamente nadie en todo el estadio se opuso a que el Almería luciera aquellas palabras, excepto Clos Gómez: el árbitro. ¿No tendrá este personaje criterio suficiente para saber cuando hacer una excepción y distinguir lo que es decisivo para el desarrollo del partido de lo que es un simple detalle aunque éste viole el Código Arbitral?
Algo similar, aunque ya dentro del campo, ocurrió con Teixeira Vitienes en el Atlético-Zaragoza del domingo. Decidió que entre tanta patada tenía que haber un expulsado, y razón no le faltaba. El caso es que eligió de la forma más desacertada: a Reyes, justo el jugador de partido que más patadas, empujones y agarrones había recibido; un total de siete. Si algún jugador mereció irse al vestuario antes de tiempo en la Romareda, ¿de verdad piensan que fue Reyes? Teixeira así lo creyó. Eso sí, fue el único en todo el estadio, como siempre...
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