|
El PP elige, el PSOE se retrata y la sociedad civil dice no al aborto
Almudena Negro
Se celebraban este fin de semana, plagado de actos del PP como la Convención de Nuevas Generaciones de Nacho Uriarte, quien sigue sin convocar el Congreso que estatutariamente debería, las primeras elecciones primarias, un afiliado un voto, de la historia del Partido Popular. Primarias que tenían lugar en Baleares y que enfrentaban en la disputa por el liderazgo del partido llamado según todas las encuestas a gobernar las islas después de las próximas elecciones a dos candidatos muy distintos. Por un lado, el candidato mejor visto por Génova 13, Bauzá, defensor de la línea “Núñez Feijóo”. Por otro lado, Carlos Delgado, alcalde de Calviá, defensor de la libertad de elección de lengua de los ciudadanos. Ganó por mayoría abrumadora el candidato oficialista. Queda claro que la línea de Bauzá, llamada “moderada” no entiendo muy bien por qué a menos que la sumisión ante el nacionalismo y el socialismo sean la moderación, no sólo triunfa entre los dirigentes del PP, sino también entre su militancia balear. Luego no vale quejarse. Entretanto el PSOE se retrataba con una bochornosa nota de prensa conjunta con el gorila rojo encubridor de etarras. El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en lugar de prestar su apoyo a la Policía Nacional, a la Guardia Civil, a la Interpol y a la Justicia española ha decidido apoyar al venezolano heredero de los criminales Castro. En el colmo de la indecencia, ZP, del talante al totalitarismo en dos tardes, no ha pedido explicaciones a su compañero de socialismo, sino… ¡al juez de la Audiencia Nacional! Juez contra el cual los defensores del chavismo ya han comenzado una campaña de difamación.
Al tiempo que todo esto acontecía, los españolitos de a pie, esos seres que cada vez están a más años luz de la soberbia y distante casta política, se manifestaban, nos manifestábamos, por las calles de toda España. Madrid y los 600.000 que desafiaron al frío invernal de los 7 grados de máxima a la cabeza. Salíamos a la calle en favor de la vida y en contra del aborto, ese holocausto cometido contra los más inocentes, amparado, justificado y fagocitado por el gobierno de ZP y sus reaccionarias ministras, adoradoras del trasnochado feminismo socialista radical. Feminismo radical que bebe sus raíces en la ética de Nietzsche, las teorías de Foucault y el marxismo, sustituyendo la lucha de clases por la lucha de sexos. Ya saben, lo de Simone de Beauvoir o el existencialismo de su amo sexual Jean Paul Sartre que repiten como un mantra los del pensamiento único o políticamente correcto: la mujer no nace, se hace. Feminismo radical que considera el sexo no como algo natural, sino como una relación de dominación, de poder, y, por tanto, como una relación política. Feministas como Alicia Miyares, quien considera que el derecho de los padres a elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos no puede contravenir los dogmas feministas, llevan años pidiendo la asignatura de educación sexual obligatoria que impone, sin respetar la autonomía de los centros o el derecho de los padres, la inconstitucional ley del aborto recientemente aprobada que, según dicen en el PP, será derogada si se produce un cambio de gobierno. Feminismo radical que denosta a la propia mujer y su mayor don, que es la maternidad, que debe ser destruida. Sustituida, no se rían pero son así de iluminadas, por lo que denominan, cyborg. Mujer a la cual pretende convertir, como al hombre, en un ser asexuado. La sexualidad no existe. Viva el género. Es el feminismo que gobierna España y que también tiene numerosos adeptos entre las filas del Partido Popular. El feminismo rancio useño de los años 70. El feminismo del holocausto de los no natos. Un asco, vaya.
Afortunadamente gran parte de la sociedad civil ya no traga. Las encuestas, hasta hace unos años favorables al aborto, muestran un cambio de tendencia importantísimo: la mayoría de españoles, un 60%, ya está en contra del asesinato de los niños no nacidos. Aunque eso a ZP que se lanza a aseverar que escuchará a cuatro sindicalistas pero se niega a oír la voz de millones de ciudadanos, le importará, como siempre, un pimiento. Lo suyo es la ideología. La más reaccionaria.
Otrosí. Twitteros, buscad el hashtag #willytoledofacts. Divertidísimo.
|