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El cruce de cables de la Orca Tilikum
Kathleen Parker
WASHINGTON - La reacción ante el horror en el Sea World, una pesadilla que rara vez se ve fuera de la imaginación de Peter Benchley, ha agotado toda la gama de matices.
"Hay-que-matar- al- bicho" era la sugerencia del locutor de la radio. "Salvar a las ballenas", ha sido la opinión de los amantes de los animales, incluyendo la familia de la víctima. Así pasa la vida en el país de Twitter.
La mayoría de la gente quiere saber: ¿en qué pensaba la ballena? ¿Por qué lo hizo? La verdad es probablemente menos interesante de lo que le gustaría a nuestras mentes antropomorfizadoras. Lo más probable es que Tilikum la Orca sufriera simplemente un arrebato. Perdió el control - sin más.
A veces el Discovery Channel supera al Canal Disney.
Esta es, más o menos, la opinión experta de una ex entrenadora de ballenas y científico, Heidi Harley, que resulta ser mi prima. Naturalmente, al escuchar la noticia de Tilikum, llamé a Heidi, la ex entrenadora y jinete de orcas del Seaquarium de Miami. Ahora imparte psicología cognitiva comparativa en el New College de Sarasota, Florida
Básicamente Heidi es una fanática de los delfines, aunque ella no lo diría de esa forma y probablemente no le gustará que yo lo haya hecho. Recuerda con cariño sus días en la década de los 80 en los que montaba una orca llamada Lolita, a la que describe como "de un excepcional carácter".
Heidi es un científico intratable, reticente a considerar incluso la invitación de una prima a resumir y opinar. Adicta a los datos, se niega a resumir nada más allá de lo observable y demostrable. Sin embargo, sí ofrece unas cuantas observaciones objetivas relevantes y, por tanto, interesantes.
En primer lugar, señala que la ballena que mutiló y ahogó a la entrenadora Dawn Brancheau tenía antecedentes de agresión y probablemente no debió relacionarse con humanos salvo en circunstancias muy controladas. Eso es evidente en perspectiva y sin duda será la acusación de ahora en adelante. Pero con las teorías de un móvil del delito al estilo de los humanos (premeditación, por ejemplo, como sugería un "experto"), se muestra muy escéptica.
Para que conste, Heidi no es ninguna fanática de delfines aficionada. Sus logros incluyen enseñar a delfines a cantar el tema de "Batman" y la creación de un alfabeto que permite "hablar" a delfines y seres humanos.
La idea de que una ballena puede premeditar supone lo que la ciencia no puede probar, dice Heidi. Los mamíferos marinos tienen muchos rasgos sorprendentes, incluyendo la capacidad de comunicarse dentro de la especie y entablar relaciones largas. Pero no hay pruebas de que puedan imaginar un mundo diferente y actuar para impulsar esa realidad alternativa, como hacen los humanos de forma rutinaria.
Estas "ideas" requieren de funciones cognitivas sofisticadas que los datos no apoyan. Mientras tanto, sólo una ballena sabe lo que piensa una ballena. Esto es en parte una función de nuestra voluntad de amar y proteger a las ballenas. Están tan cotizadas como artistas que son difíciles de tener para fines de investigación, de acuerdo con Heidi. Eso es bueno para los visitantes de Sea World, pero no tan bueno para los científicos que no pueden llevar a cabo los estudios capaces de dar respuesta.
Lo que se sabe - y lo que es más sorprendente que "Ballena asesina mata entrenadora" - es que esos incidentes no abundan mucho. Es realmente sorprendente que los seres humanos no deban sentirse incómodos, y sentirse estadísticamente seguros, compartiendo un tanque de agua con una criatura gigante que - en su mayor parte - ejerce un significativo autocontrol.
"Estos animales tienen algo llamativamente controlado. Que esto haya sucedido es una tragedia", dice Heidi.
Hasta cuando ballenas y delfines dan signos de agresión, golpeando la cola o asintiendo con la cabeza, están manifestando realmente un sorprendente autocontrol. Cuando "pierden la cabeza", como solemos hacer los humanos (crímenes pasionales), simplemente es un momento puntual. No hay plan, no hay estrategia, simplemente un mal momento.
Lo que dispara a una ballena en esas circunstancias puede ser un buen número de factores ajenos a la entrenadora. A menudo la chispa puede provenir de la frustración con otra del grupo. "Eres la nadadora patética del grupo, y por eso pueden ir a por ti", dice Heidi.
La pregunta que inevitablemente surge en estos casos poco comunes es, ¿deben ser las ballenas explotadas y mantenidas en cautividad como números de un circo? Esa, en última instancia, es una cuestión de valores. ¿Deberíamos tener zoológicos? ¿Comer carne? ¿Conducir todoterrenos de lujo?
Las ballenas nacidas y criadas en cautividad no pueden ser liberadas en mar abierto de forma segura. Mientras tanto, se puede poner la excusa de que la interacción entre animales cuidados y seres humanos lleva finalmente a plantear cuestiones de conciencia que conducen a la protección de los animales. No hace mucho tiempo, los balleneros solían disparar a las orcas a plena vista.
Pero si queremos entender más las causas que llevan a un enorme depredador a despedazar a un ser humano dentro de una piscina del soleado Orlando, puede que debamos proteger a las ballenas algo menos y franquear el acceso a los científicos.
O bien dejarlas a su aire, probablemente en otro lugar más apropiado.
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