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11-M: el vídeo de los peritos. Breves anotaciones
Almudena Negro
Impactantes. Así se pueden describir las imágenes que la televisión Veo7 (El Mundo) ha ofrecido a su audiencia esta pasada semana. Si bien todo lo contenido en las cintas de la Policía Científica grabados el 6 de febrero de 2007 ya había sido publicado lo cierto es que, una vez más, una imagen vale más que mil palabras. Dinitritotolueno (“pufff”). Nitroglicerina. Nitroglicol. Componentes que hacen imposible, pese al ftalato dibutilo que al parecer está presente “en todo el mundo mundial”, que lo que estalló el 11 de marzo de 2004 fuera Goma-2-ECO-y-vale-ya. Adiós a la versión oficial o verdad judicial, que no histórica, de los atentados. Porque, señores, si no fue Goma-2-ECO-y-vale-ya lo que mató a 192 personas e hirió a más de 1.000 en Madrid, los explosivos no salieron de “Mina Conchita”. Cabría entonces incluso preguntarse si existió alguna vez la supuesta segunda furgoneta –la primera es la de la ETA interceptada en Cañaveras (Cuenca) con 500 kilos de explosivos- que habría salido de Asturias, fue parada hasta en dos ocasiones por la Guardia Civil y que, pese a todo, pudo seguir viaje hasta la capital de España. A saber. Del 11-M lo único que sé es que no sabemos nada. O casi. Y lo grave es que algunos no quieren saber. Incluso parece que quieren evitar que sepamos.
Se pronuncia en el vídeo la palabra que algunos no quieren escuchar: Titadyn. Conste que no lo dicen Pedro J., ni Luis del Pino, a quienes algunos, entre otros los que tanto se preocupan ahora por la competencia en forma de TDT y los que difunden todo tipo de iluminadas teorías en relación con los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, tachan de “conspiranoicos” por no querer enterrar entre montañas de indignidad el atentado que cambió la historia de España. Lo del Titadyn lo dicen los peritos designados por el Ministerio del Interior para investigar lo poco que queda de material probatorio de aquél terrible día. Poquísimo material. Lo cual en cualquier país normal ya constituiría de por sí motivo de escándalo sin igual (y he aquí una de las responsabilidades políticas del PP, bajo cuyo mandato en funciones se destruyeron al parecer las pruebas). ¿Se imaginan que 48 horas después del accidente aéreo de Barajas se ordenara destruir los restos de la nave, conservando sólo un roñoso tornillo lavado con agua y acetona? Pues eso es lo que sucedió con los trenes del 11-M sin que hasta el momento se hayan depurado responsabilidades. Por cierto, ¿querría decir el que el arma del crimen fuera Titadyn que el atentado lo habría cometido ETA, como relacionan histéricos algunos contertulios en programas y blogs? No.
Ha sido “titadyn con cordón detonante” le dijeron a Ángel Acebes minutos después del atentado desde la policía, en un país con unos Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado desgraciadamente más que acostumbrados a identificar en tiempo récord explosivos. Es decir, que la policía comunicó en un primer momento a Acebes la verdad. Que él transmitió a los españoles. Horas después vendría todo lo demás, mentira de los terroristas suicidas inclusive.
Veremos si no hubo también quien jugó a la falsificación de pruebas. Hay varios altos cargos policiales sentados en el banquillo precisamente por ello. Tal vez gracias a estos juicios pendientes sea posible reabrir la investigación del 11-M. Y hacer Justicia.
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