Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Valencia, la derechona tabernaria

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
domingo, 28 de febrero de 2010, 09:14 h (CET)
Imagino que el territorio valenciano debe ser motivo de más de un estudio por parte de los expertos en sociología ya que no se entiende que con todas las barrabasadas políticas que por aquellas tierras viene haciendo el Partido Popular sus expectativas de voto sigan siendo clamorosas y triunfantes. La alcaldesa de la capital del país, además de presidir procesiones, se empecina en derribar todo un barrio clasificado como Bien de Interés Cultural, un President de la Comunitat que todavía no ha dejado blanco sobre negro si pagó o no los trajes, chalecos y americanas de fantasía que el sastre le confeccionó para diversos eventos, un alto cargo como Ricardo Costa al que desde la calle Génova, sede central de la muchachada de “la gaviota”, tienen que sacar con agua caliente de la poltrona, un alcalde, el de Polop, encarcelado por haber, presuntamente, ordenado que unos sicarios asesinarán a su sucesor para tener expedito el camino del chanchullo y la corrupción urbanística, y así podría seguir referenciando casos en los que diversos cargos del PP han tenido que pasar por las sedes judiciales.

Y esta semana que acaba hemos visto que, lejos del cristiano arrepentimiento y el propósito de enmienda, la derechona que tiene secuestrada a la sociedad valenciana con los cantos de sirena de Canal 9 y la política de grandes eventos sigue cabalgando impunemente mostrando su faz más tabernaria, soez, maleducada y prepotente. Un diputado cunero dará con sus huesos en el juzgado por conducir con el doble de alcohol en su sangre que la tasa permitida, un Vicepresidente del Consell insulta en sede parlamentaria a una diputada de la oposición y el tercer as de este trío es el Secretario General de Radio Televisión Valenciana que, cual nuevo señor feudal, ha establecido el viejo derecho de pernada entre las trabajadoras a su mando.

Ignacio Uriarte, diputado en el Congreso, andaba el otro día celebrando su despedida de soltero y ya se sabe lo que pasa en estos casos, una cena opípara y bien regada con caldos de calidad, copas y más copas, unos bailecitos en la discoteca de moda y, tal vez, final feliz en uno de esos clubs de neones alegres y muchachas de falda corta y manos largas. Y a las siete de la mañana, esa hora en que muchos de los obreros que votan al PP van al trabajo, el señorito decidido a abandonar la soltería regresaba a casa y al ver en la calle Serrano un semáforo en rojo le entró la inquina al color bermellón pensando que lo que le cerraba el paso era la bandera de la hoz y el martillo y arremetió, empujado por el alcohol trasegado, contra un par de coches con el resultado de abolladuras y desperfectos varios que darán trabajo a los chapistas, con lo cual los del PP pueden presumir de ir aminorando el paro en, al menos, un segmento del mundo del automóvil. Lo más chusco de este caso es que el susodicho diputado es el representante del Partido Popular en la Comisión Vial del Congreso, ya lo ven, la zorra puesta a guardar las gallinas.

El segundo de este trío de prepotentes es Juan Cotino, que después de haber pasado por diversos cargos públicos ha llegado a Vicepresidente del Consell que preside Francisco Camps. Cotino es un destacado miembro del Opus Dei, su figura rechoncha engaña ya que parece una persona cercana, afable y educada, pero es un verdadero lobo con piel de cordero. Cuando en sede parlamentaria Mónica Oltra, portavoz de Compromís y una de las diputadas más valientes y luchadoras entre los parlamentarios valencianos, le preguntaba sobre los diversos negocios y contratos que las empresas de la familia Cotino mantienen con el Gobierno valenciano éste, rojo de ira, prepotente y olvidando esa caridad cristiana que los mosenes le inculcan en la misa diaria se lanzó, lleno de soberbia, a la yugular de la diputada con la siguiente frase “Tendría vergüenza, si fuera padre, de tener una hija como ésta, pero como probablemente ella no lo conozca..” A eso clara y llanamente se le denomina llamar “hijo de puta” a alguien y en este caso Cotino llevaba las cartas marcadas, como el tahúr que es, él conocía, por su anterior cargo, que Mónica no pudo llevar los apellidos de su padre, al que conoce y adora, hasta 1981 debido a que sus padres, militantes de izquierda, tuvieron que salir de España en pleno franquismo y ella tuvo que ser inscrita como hija de madre soltera al no existir en aquellos momentos la posibilidad de que los separados se pudieran divorciar. Cotino, hombre de fe cristiana, demostró con su actuación que toda esta caterva de meapilas cuando pueden te atizan una puñalada traicionera.

Y para completar el trío tenemos a Vicente Sanz, eterno puro en sus labios, Secretario General de RTVV donde le aparcó el PP después de expulsarle de la presidencia provincial del partido por unas conversaciones sobre presuntas mordidas durante la época de Eduardo Zaplana como alcalde de Benidorm. Sanz en su día dijo que estaba en política “para forrarse”, pero nada habló de satisfacer sus deseos libidinosos aprovechándose del cargo. Ahora tres trabajadoras de la televisión valenciana le han denunciado ante el juzgado por acosos sexual y vejaciones. Este señor feudal había instalado en su despacho el derecho de pernada y cómo él dice “tordo que veo tordo que cazo” y durante años se ha dedicado al acoso y caza de sus subordinadas en el más puro estilo barriobajero y prepotente. Las asediaba, les hacía hacer numeritos lésbicos mientras se masturbaba y las amenazaba con dejarlas sin trabajo a ellas y a sus familiares mientras llenaba los cajones de su despacho de ropa interior femenina.

Estas tres trabajadoras, alguna cercana al PP, después de aguantar durante años las sevicias de este chulo le han denunciado, pero para mi las verdaderas víctimas de Vicente Sanz, y de quienes le pusieron al frente de su despacho, son todas aquellas de las que no conocemos el nombre, todas las trabajadoras que se negaron a pasar por las horcas caudinas de este miserable y que a consecuencia de ello perdieron el puesto de trabajo.

Ahora, y déjenme ser un poco demagogo, ya se el sistema de creación de puestos de trabajo de los añorantes de Aznar, uno da trabajo a los talleres de chapa y pintura con sus alcohólica conducción temeraria y el otro instituye oficialmente el derecho de pernada como manera de ganar puntos en el curriculum profesional. Y a pesar de todo les seguirán votando.

Noticias relacionadas

Thanksgiving’s day

El Black Friday será una marabunta de compradores compulsivos de unas rebajas que no tengo yo muy claro que sean tales

El otro 20N

En la actualidad sigue el mismo partido y otros que mantienen el ideario antidemocrático y fascista

Estrasburgo y la exhumación de Franco. Torra y sus ínfulas

Socialistas y soberanistas catalanes quieren morder un hueso demasiado grande para sus quijadas

En cada niño nace un trozo de cielo

Un privilegio en el ocaso de nuestros andares y una gracia

Por fin

Ya era hora. Por fin han valorado el buen hacer de los malagueños
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris