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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

La gran encerrona

Miguel Massanet
Miguel Massanet
viernes, 26 de febrero de 2010, 00:47 h (CET)
Ya se sabe que, en este país, abundan los pusilánimes, aquellos que siempre piensan que un mal apaño es mejor que enfrentarse, a pecho descubierto, a los grandes problemas; también se constata que, entre la clase política de que disponemos en estos momentos, lo que más importa es vigilar las encuestas, estar atentos a los rumores y pertrecharse de todos los recursos de la demagogia para evitar que, la bolsa de votos de que dispone cada partido, tenga hendiduras, agujeros o deshilachamientos, por donde se pudiera escurrir una porción del apoyo electoral de quienes los eligieron para que los representaran. Dicho esto, no me queda más remedio que denunciar, una vez más, esta excesiva prudencia, este pavor a decir las cosas por su nombre y esta endémica costumbre del PP de quedarse en el término medio que, si en algunas cuestiones puede ser lo mejor, cuando se trata de lidiar en política y, mucho más, si enfrente se tiene a un partido socialista experto en todo tipo de artimañas y maestro en descargar sobre sus adversarios los errores que él comete; el seguirle el juego, el darle la más mínima ocasión de buscar una complicidad para que luego, si fracasa el invento o si queda desvirtuado al ser trasladado a la realidad, poder decir, con el cinismo que les caracteriza, que quienes han fallado han sido los del PP y que, a quienes hay que pedir cuentas del desaguisado, por una aplicación deficiente, sesgada o torticera de lo convenido ,sin duda, deberán ser los del PP. Si, señores, el señor Rajoy y su equipo han vuelto, una vez más, cuando todo lo tenían a su favor para machacar al Ejecutivo, a dejarse arrastrar al terreno del contrario, en este caso el PSOE.

La preparación, la labor de desinformación y la descubierta de ministros que han llevado a cabo los socialistas, para preparar el ambiente de la gente ante esta reunión supuestamente clave para darle la vuelta a una España desconocida e irreconocible; ha dejado patente el interés del PSOE en encontrar el medio de desviar la atención de sus últimos y garrafales errores, que han tenido la virtud de dejar al descubierto la fragilidad de nuestra economía, los graves problemas de nuestro mercado laboral y la endeblez de nuestro sistema financiero, amén de un déficit público de 100.000 millones de euros (2009) y un creciente endeudamiento que ya supera el 60% del PIB; ante el resto de la CE. Es por ello que deben encontrar a un chivo expiatorio sobre el que cargarle el peso de tanta incompetencia, que les permita eludir parte de sus responsabilidades de gobierno y, al mismo tiempo, les sirva para justificarse si el rumbo de nuestra nación, como es muy posible, en lugar de enderezare, se tuerce todavía más..Lo cierto es que su estrategia parece que ha dado frutos porque, ante el inmovilismo, la falta de rapidez en reaccionar, y el pavor del señor Rajoy a dar un paso en falso; ha conducido, al PP, a una situación comprometida en la que o bien se asiste a la reunión del Comité de la troika para hacerle el juego al señor ZP, cuando el salirse de la negociación puede traerle serias consecuencias a los populares o bien se niegan a asistir, con lo cual darán pie a que se les achaque el no querer “arrimar el hombro” y colaborar a la reactivación del país.

Nadie que no fuera el actual equipo del PP, excluyendo, por supuesto a la señora Aguirre, –la única que ha sabido, con ironía, darle una larga cambiada al señor ZP y su equipo, con esta propuesta, medio en serio medio en broma, de un gobierno de coalición donde los populares ostentaran las carteras de Trabajo y Hacienda, dejando, con sutileza, colocada la espada en el mismo morrillo socialista, en los dos puntos donde precisamente más les duelen – se hubiera dejado poner en la situación en la que les han dejado los del Gobierno. Es obvio que, lo único que pretende el señor ZP, viéndose incapaz de salvar el escollo de la recesión y sabedor que, cada día que pase, es probable que el problema del desempleo se convierta en una situación incontrolable y ya no le valgan los apoyos de las Sindicales; es ganar, desesperadamente, tiempo para ver si llegan épocas mejores que le permitan respirar y tomar fuerzas para intentar llegar en buena forma a las legislativas del 2012. Sin embargo, esta petición de árnica del señor ZP y su gobierno a la oposición, no ha ido precedida de una tregua en cuanto a insultos, descalificaciones y ataques a cargo de representantes del PSOE, como la señora Pajín o el mismo señor Blanco, que han contribuido a crispar todavía más la situación. En definitiva, que fuere por falta de decisión y valentía de los directivos del PP o fuere por falta de pedagogía hacia la ciudadanía, que siguen bajo las descargas mediáticas de la cadena de televisiones y rotativos que respaldan, sin condiciones, al PSOE; parece que, en l PP, no hay nadie que sea capaz de salir a la palestra para clamar, a voz en grito, que quien ha estado gobernando, con el apoyo de los nacionalistas, desde hace ya más de seis años, es el señor Zapatero; que el PP ha sido apartado, ninguneado y proscrito y que, tanto en el Parlamento como en cualquiera de los pactos o acuerdos que se han llevado a cabo fuera de él no se ha tenido en cuenta para nada la opinión de los populares; que ninguna de las sugerencias de reformas económicas y laborales aportadas por el PP hayan sido aceptadas por la coalición socialista–nacionalista y, en la mayoría de los casos, ni siquiera han podido ser discutidas en el Parlamento; que se recuerde el pacto del Tinell, para excluir al PP de la vida política y que, por si fuera poco, dicha formación fue engañada, apartada y traicionada por el PSOE, cuando, a escondidas y mediante subterfugios, estuvo negociando con ETA la entrega de Navarra y una paz sin condiciones.

A nadie, en su sano juicio, se le ocurriría acudir a una reunión convocada por el Gobierno, sabiendo que han sido excluidos de la negociación temas tan capitales y decisivos como son: la reestructuración y reforma del sector laboral y el tema de la subida de los impuestos; cuando todos somos conscientes de que, ambas materias, se puede decir que constituyen la columna vertebral sobre la que apoyar el entramado de medidas, algunas de ellas seguramente dolorosas y poco populares, que debieran contribuir a que España salga de la situación actual de desempleo, crisis, falta de productividad, endeudamiento y déficit público. El señor Rajoy, en lugar de arrugarse y seguir como un corderillo la senda que le marcan sus adversarios político, debiera de haber dicho, con claridad, que él no negociaba a medias, con limitaciones, sin plena libertad para tratar de todos los problemas que afectan a la nación, de los cuales no son ajenos los extraordinarios dispendios de ciertas autonomías, como la Catalana; no debía haber permitido que la iniciativa la tomara el señor Durán y Lleida de CIU, y debiera haber exigido que la Comisión estuviera presidida por ZP si es que, de verdad y de buena fe, se quería tratar de los temas vitales que asedian al país.

Se debiera haber fijado un término (no más de un mes) para llegar a acuerdos concretos; para evitar que las discusiones en el seno de la Comisión se convirtieran en un peregrinaje, mientras el gobierno de ZP seguía cometiendo torpezas amparándose los posibles retrasos de las deliberaciones. Todos sabemos lo ocurrido con la pretendida reforma laboral, eternizada en discusiones maratonianas entre empresarios y sindicatos, que ya llevan años pretendiendo alcanzar acuerdos y, mientras tanto, vemos como el desempleo sigue aumentando y las empresas en concurso de acreedores o en quiebra, cuando no en la larga lista de desaparecidas, engullidas por la recesión. Lo dicho: una trampa saducea que, parece ser, el señor Rajoy no ve. Una ceguera absurda.

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