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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Una desmemoriada señora De la Vega

Miguel Massanet
Miguel Massanet
miércoles, 24 de febrero de 2010, 07:05 h (CET)
Cuesta, en algunas ocasiones, distinguir en las palabras de algunos políticos, en su comportamiento con sus adversarios de los partidos opositores o en la oportunidad para elevar el tono de sus críticas; su buena crianza, su educación y, mayormente, el fair play que tanto predicaron los ingleses aunque, en verdad, no siempre lo practicaron. Es evidente que la señora vice de la Vogue, doña Mª Teresa Fernández de la Vega, en ocasiones actúa más visceralmente que aconsejada por el sentido común y la oportunidad. Nadie puede poner en duda que, últimamente, la señora vicepresidenta está pasando por horas bajas; no se encuentra en su mejor momento político y, hasta me atrevería a decir que, sus errores encadenados de los últimos tiempos, empezando por el caso del Alakrana, le han restado protagonismo y lo que, seguramente, le preocupa más es que, mucho me temo que el señor ZP ha empezado a considerarla más que, como un apoyo, como un lastre que le empieza a resultar incómodo. Nadie me dirá que no resulte extraño que, en esta comisión que ha formado el señor ZP para buscar acuerdos con el resto de partidos políticos, existen ausencias clamorosas, entre las que más destacan es el que haya prescindido de la, anteriormente, omnipresente señora De la Vega. Claro que tampoco se entiende mucho que, siendo el problema primordial que actualmente tiene España el del abultado desempleo, haya quedado apartado de la famosa comisión el ministro de Trabajo, señor Corbacho.

En todo caso, y antes de continuar dedicándole la atención a la ministra de la Vogue, quisiera hacer un pequeño comentario respeto a estos políticos, como el señor Corbacho, el señor Montilla, y algunos otros, para no referirme a los presidentes de los sindicatos; cuyos únicos avales para ocupar los importantes cargos que vienen disfrutando se reducen en la experiencia adquirida en otros cargos menores y en haber estado ascendiendo en el escalafón de méritos de su propio partido, el PSOE. No se me interpreten como elitista, ni se me tache de intentar discriminar a las personas sólo por su preparación pero, que quieren que les diga, creo firmemente que para ocupar ciertos puestos de responsabilidad no basta ser un buen socialista, ni tener experiencia en cargos distintos, ni ser persona culta o auto formada, lo que los ingleses definen como un “self made man”; sino que, también, se precisa una formación universitaria, algo que haya significado una disciplina de estudio, un esfuerzo de comprensión, el enfrentarse a sucesivas pruebas valorativas, en fin, tener la patina que acompaña a toda carrera universitaria. Sin que ello pueda significar una valoración peyorativa del señor Camacho, que puede ser una buena persona y que cumplió bien su mandato como alcalde de Hospitales, debemos convenir que su preparación para ocupar un puesto tan difícil como es el ministerio de Trabajo, con tantas connotaciones legales, sociales y con leyes tan cambiantes, no es la más adecuada y, aún admitiendo que tenga a su lado una legión de asesores, es evidente que una persona con unos ciertos conocimientos de la problemática social y jurídica que rodea el tema laboral, hubiera sido mucho más adecuada para el cargo. Los resultados de su gestión así lo confirman.

En cuanto a la señora De la Vega y su postura respecto a la encerrona que le prepararon al señor Aznar, en la universidad de Oviedo, unos cuantos descerebrados; convendría recordarle que, curiosamente, estos atentados, estas faltas de civismo y el acudir a estos métodos se puede decir que es patrimonio de las izquierdas como, por cierto sucedió, en el mes de marzo del 2004, cuando sus correligionarios no tuvieron inconveniente, en los días de “reflexión” que prendieron a la celebración de las Legislativas, con motivo del montaje que se organizó con los atentados del 11-M, en montar algaradas callejeras culpando al Gobierno de los crímenes de haber apoyado la guerra de Irak. Las derechas no utilizamos estos métodos brutales y coercitivos, procuramos solventar las diferencias con argumentos, reflexiones y dialéctica lo que, por supuesto no es tan expeditivo pero, sin duda resulta más gratificante.

Pero hay algo más que recordarle a nuestra desmemoriada señora De la Vega y es que, según he leído en un artículo del señor Raúl Vilas, resulta que, en un Real Decreto–Ley 8/2004, de 5 de noviembre, sobre indemnizaciones a participantes en operaciones internacionales de paz y seguridad, elaborado por el Ministerio de la Presidencia de María Teresa Fernández de la Vega y firmado por siete ministros del primer gobierno del señor Zapatero, además de la firma de la Vicepresidenta, se consideraba ( según queda incluido en la Memoria Justificativa que acompañaba a dicho Decreto) a la Operación Libertad Iraki, en Irak, como una de aquellas operaciones legales, al referirse textualmente a: “La participación española, amparada por las resoluciones 1441(2002) y 1483(2003) y 1511(2003) se concretó el envío de dos diferentes tipos de unidades con la misión de ayuda humanitaria y restablecimiento de la seguridad”. Fíjense en la paradoja, ahora con estos mismos términos, el Gobierno justifica el envío de españoles a la guerra de Afganistán. ¿Recuerdan cuando afirmaban a bombo y platillo la ilegalidad de la llamada Guerra de Bush?, ¿en qué quedamos señora De la Vega, ahora resulta que el señor Aznar era un criminal y entonces ustedes declararon que la guerra era legal?, ¿ cuántas varas de medir tienen ustedes? o es que, como decía el señor Fernández Bermejo, las leyes se aplican según convenga a cada momento.

El latiguillo fácil y poco creíble que han aprendido ustedes para intentar desviar los resultados de su incapacidad para gobernar hacia el partido opositor, ya no cuaja. Llevan demasiado tiempo en el Gobierno para que pretendan culpar a quien no tiene la responsabilidad de gobernar de todo aquello en lo que ustedes no han acertado. Resulta risible, señora De la Vega, que vuelvan al discurso de los “antipatriotas”, como recurso facilón de intentar desacreditar a aquellos que critican sus métodos de gobierno. Lo hicieron cuando ustedes negaban la crisis, lo han vuelto a hacer cuando han aplicado sus ayudas a los bancos (un fracaso memorable) o cuando prometían pleno empleo para el 2009, y se les acusaba de engañar a la ciudadanía como, por cierto, ha quedado demostrado plenamente.

Y un añadido, dedicado a la señora Valenciano, que gusta de adornar sus ataques con comentarios sobre el aspecto físico del señor Aznar. Aparte de que todo es cuestión de gustos, no es necesario que se fije usted, como ya le indiqué en otra ocasión, en otras personas que no pertenecen a su partido porque, dentro de él, y entre sus compañeras de equipo, seguramente tendría usted materia para criticar y, esta vez con toda la razón. Usa usted términos muy fuertes, quiere ensañarse con el mejor presidente que ha tenido España desde la implantación de la democracia pero, como ya debiera saber, no tiene usted ni la talla política, ni la moral, ni tan siquiera la humana, para que sus improperios puedan dañar la imagen del señor Aznar, Cállese en buena hora y dedíquese a ponerle coto a los despilfarros insensateces de su compañera de andanzas, la señora Bibiana Aído, por ejemplo, que lleva camino de batir records en cuanto a incapacidad para la tarea que se le ha encomendado, si es que, de verdad, se le ha asignado algo más que servir de peana al señor ZP.

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