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Buscando un Sevilla inexistente
Daniel Sanabria
Dicen que el valor de una persona se mide por la lejanía de sus sueños, pero también debe conocer la frontera de sus limitaciones. Cada uno sabe lo que es y a lo que puede aspirar en la vida, algo que no tienen demasiado claro en Sevilla. Será la prepotencia de su presidente o el haber vivido unos años entre la nobleza, pero la afición sevillista se niega a reconocer que nunca formará parte de la aristocracia del fútbol español. Su sitio no está junto a Madrid y Barcelona. Ni siquiera junto a Valencia y Atlético de Madrid.
Por historia, presupuesto y afición el Sevilla no está entre los cinco mejores clubes del fútbol español. Delante de ellos debieran estar siempre Madrid, Barça, Valencia, Atleti y Athletic de Bilbao, que además de tener las vitrinas más llenas pueden presumir de una historia que no posee el club andaluz. Pero a los nervionenses se les ha atragantado tanta copa últimamente y los recientes éxitos cada vez se les quedan más pequeños.
En cuarta posición y en la final de la Copa del Rey, Manolo Jiménez es cuestionado y silbado por gran parte del Pizjuán. A los sevillistas ya no les vale entrar en Champions y ganar la Copa del Rey. Su reciente opulencia les lleva a un terreno en el que necesitan estar a la altura del Madrid y el Barcelona, que en España es un coto privado de caza desde hace décadas. Parece increíble decir esto pero el banquillo del Sevilla cada vez quema más traseros que el del Real Madrid.
Nadie debería engañarse en la capital hispalense: el Sevilla ha sido siempre un club de segunda fila, y lo seguirá siendo. Un lustro de éxitos no es equiparable a una mediocre historia. ¿Acaso hace quince años a Jiménez lo hubieran pitado por ir cuarto y estar en la final de Copa? Más bien lo hubieran laureado. El Sevilla tuvo su momento y por lo que parece ya se está acabando; de la misma forma que lo tuvo el Depor en los años noventa o el Villarreal con Riquelme y Forlán más recientemente.
No exijamos a Manolo Jiménez ganar la Liga y la Champions porque el Sevilla ni tiene plantilla para competir a esas alturas ni tiene el rango de favorito que sí pueden tener en un momento determinado Valencia o Atlético de Madrid. Equipos grandes son los que se nutren de grandes jugadores internacionales para hacer una plantilla a medida, no los que surten con sus cracks a los ‘teóricos’ rivales (véase Reyes, Baptista, Sergio Ramos, y en un futuro próximo Luis Fabiano, Navas y Perotti).
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